Martes, 23 de septiembre de 2014

| 2012/12/28 00:00

La difícil búsqueda de los niños perdidos de Armero

La erupción del Nevado del Ruiz no sólo enterró el pueblo de Armero sino que dejó muchos niños en adopción sin saber si sus familiares estaban vivos.

En noviembre de 1985 murieron más de 20.000 personas en la avalancha de Armero, provocada por la erupción del Nevado del Ruiz. Foto: Archivo

En Bogotá, sentada al lado de su padre, Yaneth Cárdenas habla por primera vez con el hermano que no veía desde hace más de 27 años: "Hola, Guillermo. ¿No nos recuerdas?".

Del otro lado de la línea, en Holanda, Gui Raaijmaakers hace una pausa y luego, hablando en inglés, contesta: "Sí, sí. Tenías el cabello largo y negro". "Es increíble", agrega.

Este es el primer final feliz de los que se esperan varios en la iniciativa para reunir familias separadas hace 27 años en la confusión provocada por una tragedia pocas veces vista.

A las 23:00 del 13 de noviembre de 1985, el pueblo colombiano de Armero fue borrado del mapa por un alud de barro y ceniza generado por la erupción del Nevado del Ruiz.

Adoptado por una familia holandesa poco después de la desaparición de Armero, Gui siempre se había considerado una víctima más de ese drama.

Pero, con la ayuda de la Fundación armando Armero, acaba de descubrir que su historia es diferente.
Los análisis de ADN confirman que en realidad es oriundo de Ríonegro, Bogotá, en donde "se perdió" a la edad de 5 años, "mientras buscaba unas vacas mandado por su abuela", le explica Yaneth vía teleconferencia.

"Lo buscamos todo el día y toda la noche y no lo encontramos", cuenta Yaneth, la mayor de un total de diez hermanos.

"No volvimos a saber de él hasta el día que lo vi en la televisión", agrega, haciendo referencia a un reportaje transmitido por un canal local a inicios de este año, en donde se daba cuenta de los esfuerzos de Gui por encontrar a su familia biológica.

En adopción

Hasta ese entonces, la búsqueda de Gui se centraba exclusivamente en Armero, pues el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar -la institución que lo entregó en adopción- lo daba como nacido en ese pueblo del departamento de Tolima.

Y este feliz y emocionante reencuentro de finales de diciembre de 2012 da testimonio de lo difícil que está resultando encontrar a "los niños perdidos" por causa de la tragedia.

La tarea está siendo liderada por la Fundación armando Armero. "Armando de armar, porque estamos armando toda unas historias y Armero es un rompecabezas", explica su presidente, Francisco González, armerita de nacimiento.

Y, en ese rompecabezas, los sobrevivientes separados de sus familias por la tragedia son tal vez las más importantes de las piezas.

"Dentro de la investigación de memoria histórica que estamos adelantando desde hace más 10 años hacíamos jornadas de memoria, y siempre aparecía gente con una foto: 'Yo perdí a mi hijo, ayúdenme a encontrarlo'", cuenta González.

"Eran muchísimas historias, entonces comenzamos a corroborar y comenzamos a elaborar una base de datos. Y descubrimos que muchos de estos niños habían salido vivos y que habían sido dado en adopción", agrega.

Según la fundación, la improvisación, así como la buena o la mala fe, hicieron "que no pocos infantes fueran sacados del país, adoptados por los conductos regulares o irregulares y que hoy se encuentren en otros países, como Israel, Estados Unidos, España, Holanda y Suecia, entre otros".

Y el caso de Gui parece sugerir que la confusión causada por "la segunda erupción volcánica más mortífera del siglo XX" también afectó o pudo ser aprovechada por terceros.

Por lo pronto, según González, la fundación armando Armero ya tiene identificados otros 54 casos.

"Pero si hacemos más jornadas de memoria, si los medios de comunicación sacan nuestro correo electrónico, que es fg@armandoarmero.com, yo creo que pueden salir unos 200 casos", le dice a BBC Mundo.

Y, con su ayuda, María Mercedes Segura espera poder llegar a juntarse con sus familiares desaparecidos: su madre y una hermana que para ese entonces tenía "tres años largos".

"Como evidencia de que mi hermanita sobrevivió hay imágenes de esa época, de niños rescatados", le dice a BBC Mundo.

"Es un material muy viejo, un poquito borroso, de no muy buena calidad, pero casi que estoy segura de que ella es una niña que aparece en brazos de un socorrista, con un grupo de niños grande", explica.

"Además, hay testimonios de personas serias, de personas muy allegadas a la casa, a la familia, que decían que la niña había salido viva", agrega.

La valiosa colaboración del Instituto de Genética Yunis Turbay, de Bogotá, que está dispuesto a donar los análisis de ADN necesarios para proceder a la identificación de los sobrevivientes y sus familias, seguramente será de mucha ayuda en la tarea.

Pero para González también es necesaria una mayor colaboración del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y otras instituciones del Estado.

"Hace un mes le pedimos al ICBF que nos abriera las listas de adopción desde 1985 a 1990. El ICBF dijo 'sí, voy a ayudarles', pero ha pasado más de un mes y todavía nada", le dice a BBC Mundo.

Pero, por lo menos, el fin de año llega con el reencuentro de Gui y su familia, el que ha llenado de esperanzas al equipo de la fundación y a muchos de los sobrevivientes de Armero.

Y, por supuesto, a la familia que creía haber perdido un hijo hace 27 años.

La idea de Gui es regresar a Colombia a mediados del 2013 y su extensa familia colombiana está planeando recibirlo con un sancocho (un plato tradicional colombiano).

"Estoy muy contento. Es un regalito de Navidad que me dieron muy bueno", le dijo a BBC Mundo Guillermo Cárdenas, su padre.

"Voy a estar todo el tiempo pensando en cuándo viene, para poder abrazarlo, para poder darle la mano. Ojalá Dios, que venga y que yo tenga esa capacidad para recibirlo".

La tragedia de Armero

La erupción del volcán Nevado del Ruiz del 13 de noviembre de 1985 destruyó completamente el poblado de Armero, situado en una de sus laderas.

Las corrientes de lodo, piedras y escombros generadas tras el derretimiento del glaciar ubicado en su cráter arrasaron con el poblado y causaron las muertes de más de 20.000 de sus casi 29.000 habitantes. Otras 3.000 personas murieron en poblaciones aledañas, lo que hizo de la erupción la segunda más mortífera del siglo XX por detrás de la de 1902 del Mont Pelée, que causó 29.000 muertes en la isla caribeña de Martinica.

Lla tragedia de Armero estará para siempre vinculada con el caso de Omayra Sánchez, la niña de 13 años que falleció ante los ojos impotentes del mundo luego de pasar más de 60 horas atrapada entre los escombros y el lodo sin poder ser rescatada.                                                                

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