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| 9/4/2014 12:00:00 AM

La difícil semana de Gustavo Petro

El alcalde mayor encadena día a día severos golpes en su contra. ¿Por qué?

Los días que atraviesa Gustavo Petro han sido difíciles. En cuestion de horas, dos de sus más importantes banderas políticas fueron echadas para atrás, el Concejo le hundió otros dos proyectos esta semana, y, por si fuera poco, su hijo mayor, Nicolás Petro, se volvió protagonista de un escándalo por presuntas irregularidades de contratación del Distrito. ¿Qué le pasa al alcalde?

En primer lugar, el martes pasado la Corte Constitucional le ordenó a la Administración Distrital disponer de lo necesario para garantizar la realización de la fiesta brava en la capital. Esto cambia la decisión que había tomado Petro poco después de llegar al Palacio del Liévano y quien, incluso hace algunas semanas, dijo que prefería irse del cargo antes que reabrir el escenario para la realización de corridas.

El miércoles, la Comisión de Presupuesto del Concejo hundió el proyecto de modernización tributaria, que buscaba reformar toda la estructura de impuestos de la ciudad, reducir el sistema sancionatorio y simplificar trámites. Un día después, la corporación le negó, en primer debate, la creación de Auditoría Fiscal, con la que el Distrito buscaba que se le hiciera una auditoría al organismo de control.

El mismo día se conoció que, frente las versiones que circulan por una supuesta injerencia en contratación de su hijo, Petro le solicitó personalmente a la Fiscalía que haga la investigación necesaria.

Pero eso no es todo. Este jueves, la SIC tumbó el esquema de basuras y le impuso a Petro una sanción de 410 millones de pesos por considerarlo "inconstitucional e ilegal", dinero que, además, tendrá que sacar de su bolsillo. ¿Qué significa semejante racha?

Las opiniones están divididas. Hay quienes apoyan ciegamente las políticas públicas del alcalde y piensan que es víctima de persecución política. Otros, dicen que lo sucedido es muestra de que el alcalde toma decisiones arbitrarias que terminan perjudicándolo a él y a la ciudad.

La secretaria general de la Alcaldía, Marta Lucía Zamora, le dijo a Semana.com que percibe a Petro abatido y golpeado oyendo noticias malas de Bogotá todos los días. Además, aseguró que hay una persecución terrible al alcalde por parte de los medios, organismos de control y de las corporaciones de la ciudad.

“Es un asedio tan grande, que pasamos todo el día preparando respuestas para los organismos de control y  recibiendo sus visitas. Es nuestro diario vivir y genera pánico interno. Estamos en un estado de zozobra y eso afecta terrible a las personas. El Concejo nos hunde proyectos necesarios para la ciudad y los medios tampoco nos dan la oportunidad de contar las cosas buenas de la Bogotá Humana”, afirmó.

Sin embargo, hay quienes dicen lo contrario. El exalcalde de Bogotá Jaime Castro dice que fue una pésima semana para Gustavo Petro y que, para los bogotanos, han sido 32 meses de desgobierno.
“Gustavo Petro decidió convertir el Palacio del Liévano en un trampolín para aspirar a la Presidencia de la República. No ha gobernado ni administrado la ciudad, no ha sido alcalde sino candidato y eso explica todos los desaciertos en los que ha incurrido. Todo eso repercute en las condiciones y en la calidad de vida de los bogotanos. La ciudad está petrificada y no ha inversión pública”.

El analista político Héctor Riveros está de acuerdo con Castro. “El alcalde comenzó con una gobernabilidad precaria por el hecho de que fue votado por una minoría. No tenía suficiente apoyo en el Concejo ni la capacidad de convertir sus proyectos en realidad. Con el tiempo, ha venido empeorando. Los proyectos se los frena un juez, el Concejo, o quedan ahí porque su equipo no tiene capacidad de ejecución. Es una Alcaldía paralizada”, argumenta.

El concejal por la Alianza Verde Carlos Vicente De Roux tiene otra visión. En diálogo con Semana.com precisó que, respecto a los proyectos presentados al Concejo, sí hay una oposición en el cabildo que sólo quiere perjudicar al alcalde.

“Hundir la modernización tributaria es una mala noticia para la ciudad. Luego, negaron la creación de la auditoría fiscal, ahí perdió la ciudad porque es necesaria. Pueden ser muy opositores pero esas son iniciativas productivas para la ciudad. Lo que hay en el cabildo es un ejercicio inadecuado de la oposición, sobre todo, porque no se ofrecen alternativas. La idea siempre fue hundir el proyecto y mostrar al alcalde en una posición de derrota”.

Sin embargo, el presidente de la corporación Miguel Uribe contradice lo expuesto por De Roux. “El alcalde se ha caracterizado por victimizarse y responsabilizar a terceros. El Concejo le aprobó proyectos importantes para la ciudad como el del cupo de endeudamiento y el de valorización, no obstante, él no ha podido arrancar una sola obra. Cuando se niega un proyecto hay complot, pero cuando se vota favorablemente simplemente es por el bienestar de la ciudad”, dijo.

El contralor de Bogotá, Diego Ardila, dice que el común denominador de la Bogotá Humana es la baja ejecución y la contratación a dedo, lo cual deja mal parado a Petro y perjudica a la ciudad. "Nos encontramos en un estado social de derecho y cada institución cumple su rol. A la administración se le ha otorgado el aval en cupos de endeudamiento para que saque los proyectos adelante, pero nada. El grueso de la contratación en Bogotá se selecciona a dedo y algunos funcionarios hacen malabares jurídicos para evitar la selección objetiva que exige la ley 80.

Tenemos detectado un catálogo de situaciones interminables en la que no existe transparencia. Tanto rumor sobre sus familiares y consanguíneos en la selección de contratistas no es bueno ni para él ni para la ciudad”.

Entre tanto, muchos ciudadanos creen que cuando Petro debió dejar el Palacio del Liévano por orden de la Procuraduría se dedicó a hacer política desde el balcón. Y que también que sus grandes apuestas políticas las ha impuesto por decreto y finalmente, los entes de control las han echado para atrás. Lo cierto es que continúa incierto el futuro de Bogotá.
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