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| 11/21/1994 12:00:00 AM

LA DISTANCIA ES EL OLVIDO

La prolongada ausencia del país de Andrés Pastrana ha generado confusión y deserciones en la Nueva Fuerza Democrática.

DURANTE LAS ULTIMAS semanas, en los corredores del Congreso se rumora cada vez con más insistencia que el andresismo esta en desbandada. Se dice que cada uno de los senadores de la Nueva Fuerza Democrática anda funcionando como rueda suelta y con agenda propia. Y la cosa no es muy distinta entre los ex asesores y compañeros de campaña de Andrés Pastrana. Reina la sensación de que hay un distanciamiento entre ellos y el ex candidato, como si hubiera habido un acuerdo tácito entre todos para alejarse de él.
Era obvio que, tras la derrota electoral del pasado junio, los principales lugartenientes del andresismo tenían que rehacer sus planes. Algunos de ellos, como Claudia De Francisco y Gloria Isabel Ramírez, decidieron irse a estudiar a Estados Unidos. Otros, como Luis Alberto Moreno, Luis Fernando Ramírez y Jaime Ruiz, regresaron al sector privado. Francisco Lloreda se desempeña actualmente como secretario general de la Alcaldía de Cali, Gabriel Mesa trabaja en la Cámara de Comercio y Juan Esteban Orduz es hoy en día un cercano colaborador de Marta Lucía Ramírez.

Sin embargo, una deserción del calibre de la que se vio en las filas del andresismo resulta irónica si se considera que, con tres y medio millones de votos, Pastrana es desde ahora el candidato más sólidamente posicionado para ocupar la Presidencia en el próximo período. Por esa y otras razones hay quienes ven en la desbandada algo más que el proceso de reacomodamiento natural que se da luego de una derrota. La forma estrepitosa como la denuncia de los narcocasetes cerró la campaña, y el mismo desarrollo del trabajo preelectoral pueden haber dejado un mal sabor a algunos de los colaboradores cercanos al jefe de la Nueva Fuerza Democrática.

Existe una percepción entre varios de los asesores del ex candidato de que en la campaña presidencial Pastrana se la jugó toda a su carisma, cuando el proceso electoral terminó siendo mucho más exigente en términos de preparación y dominio de los temas. Este aspecto, que para algunos se relaciona más con la espontaneidad y el estilo personal del ex candidato, dejó en otros la sensación de que este lució inferior a lo que requería la contienda electoral. Por otro lado, la desorganización de Andrés, que se reflejaba en los cambios intempestivos de agenda y de programación, hicieron del trabajo en equipo un proceso bastante desgastador. Por esas razones, aunque nadie lo reconozca abiertamente, algunos sectores de sus antiguos partidarios han tomado cierta distancia de Pastrana para que este se de cuenta de sus falencias.

El episodio de los narcocasetes, que fué percibido por la opinión pública como un pataleo de mal perdedor, también contribuyó al distanciamiento. Fueron muy pocos los cuadros de la campaña que conocían de la existencia de la cinta y, al salir está a la luz pública durante la rueda de prensa del martes siguiente a las elecciones, quienes ignoraban su contenido se sintieron excluidos. Adicionalmente, varios de los colaboradores de Andrés no estuvieron de acuerdo con el manejo que este le dio al tema, y coinciden en que en este episodio hubo mucho de terquedad de su parte. Incluso hoy, cuando se han visto los gravísimos efectos que para él tuvo la rueda de prensa, Pastrana acepta que, aunque salió mal, el no cometió ningún error.

Por otro lado, la ola de desprestigio de Andrés amenazó con salpicar a más de un integrante del movimiento, lo cual evidentemente contribuyó a la estampida de algunos. A esto se le suma el hecho de que a cualquier campaña política termina acercándose más de un oportunista que en resumidas cuentas, lo que busca es una tajada del ponqué burocrático. Con el fracaso de las elecciones y ante la decisión de la plana mayor del andresismo de no participar en el gobierno, las aspiraciones de puestos de algunos colaboradores se esfumaron, y las filas de la Nueva Fuerza se vieron diezmadas.

Además, algunas personas cercanas al ex candidato resienten el hecho de que este no haya sabido tomar una distancia prudente de su clan de parientes, y que el costo de esta falla resultara bastante elevado. Si bien Pastrana se mantuvo relativamente alejado del diario La Prensa -el cual es de propiedad de su familia y se encuentra bajo la dirección de su hermano Juan Carlos-, buena parte del tiempo y las energias del equipo de campaña y del mismo candidato se gastaron en enderezar 'embarradas' de La Prensa. Pero no sucedió lo mismo con su padre, Misael Pastrana. Aunque Andrés hizo un esfuerzo evidente por evitar aparecer ante la opinión en compañía del ex presidente y se abstuvo incluso de que lo acompañara en el lanzamiento de su candidatura, en los momentos más difíciles y en las decisiones más críticas, Misael siempre estuvo presente, y eso no hizo más que complicar el trabaio de los asesores.

Una impresión similar de alejamientos da la bancada de la Nueva Fuerza Democrática en el Congreso. Aunque ninguno de los parlamentarios andresistas lo afirme a viva voz, del bloque coordinado y monolítico de la pasada legislatura no es mucho lo que queda. Cada uno de los senadores está dedicado a su trabajo político independiente. Claudia Blum, Eduardo Pizano, Efrain Cepeda o Gustavo Galvis no son ya considerados como una bancada, salvo en ciertas votaciones en las cuales se ponen de acuerdo para actuar en conjunto. "Es un receso natural, afirma Claudia Blum de Barberi. Antes Andrés estaba con nosotros en el Senado, y su liderazgo era muy caro. Ahora él no se encuentra en el país, pero su capacidad de convocatoria permanece". A esto, el senador Eduardo Pizano añade que "en la primera legislatura que estuvimos con Andrés, la votación de él nos eligió a todos. Ahora cada uno de nosotros se hizo reelegir con sus propios votos, y aparecemos ante la opinión un poco menos bajo su ala. Eso no quiere decir, sin embargo, que no conservemos los principios de la Nueva Fuerza, ni que nos hayamos distanciado de él" .

Los más cercanos colaboradores de campaña del ex candidato sostienen algo similar. Afirman que la impresión de alejamiento es sólo el producto de su ausencia prolongada. En efecto, Andrés Pastrana partió hacia Estados Unidos inmediatamente después de terminada la rueda de prensa, y no volvió sino varias semanas más tarde. Tras una breve y discreta permanencia en Colombia, volvió a partir hacia el Lejano Oriente, donde se encuentra actualmente. "Por esta razón, afirma Luis Alberto Moreno, puede parecer que nos hemos distanciado. Pero no es así. Tan pronto Andrés decida convocarnos y aglutinar de nuevo a su equipo, vamos a volver. Mientras tanto, seguiremos siendo los buenos amigos de siempre" .

Sin embargo puede no ser el momento más indicado para que Andrés comience a llamar a filas a sus colaboradores y sus seguidores. Como lo afirma Luis Fernando Ramírez, "aún faltan cuatro años para la próxima campaña presidencial y no creo conveniente que el andresismo comience a dar 'lora' desde ahora. El gobierno apenas lleva dos meses de instalado. No es tiempo de hacer oposición". En este orden de ideas y si el mutismo que lo caracterizó hasta antes de lanzar su candidatura va a ser la regla otra vez, es probable que el país dure mucho tiempo sin oir hablar del fenómeno Andrés Pastrana.-
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