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| 9/15/2012 12:00:00 AM

La Encuesta Colombia Opina y el quiebre de tendencia

El optimismo colectivo generado por el arranque del proceso de paz se tradujo en un salto en los índices de favorabilidad del presidente Santos y de su gobierno. Encuesta Colombia Opina de RCN Radio, RCN Televisión, La FM y SEMANA.

El anuncio del presidente Juan Manuel Santos sobre los diálogos con las Farc marcó un antes y un después tanto para su gobierno como para sus encuestas. Así lo confirman los resultados de la más reciente medición de Colombia Opina en la cual el primer mandatario recupera imagen, confianza en su gestión y apoyo popular para su mandato. Prácticamente todos los indicadores ligados a la figura presidencial se disparan y así ratifican que la Casa de Nariño encontró de nuevo la iniciativa política.

Hasta julio pasado las razones de alarma en los pasillos de Presidencia eran muchas, y con razón. La mayoría de sondeos reflejaban un imparable declive en los índices de favorabilidad del primer mandatario y una creciente insatisfacción del electorado. El escándalo de la reforma a la Justicia, el deterioro de la percepción de inseguridad y una sensación de parálisis del Ejecutivo marcaron una tendencia negativa en la opinión y se tradujeron en un pesimismo generalizado. ¿Qué pasó en menos de dos meses para transformarle la cara a una administración que hasta hace pocos días parecía incapaz de detener su caída?

Aunque el gobierno lanzó su 'vuelta a Colombia' y remozó su equipo, la respuesta es una: la paz. La Gran Encuesta no solo le mide el pulso a la reacción de los colombianos en el arranque del proceso (ver siguiente artículo) sino también las consecuencias de la decisión sobre la imagen del presidente Santos. Hasta el momento esos efectos han sido muy positivos. La revelación del Ejecutivo sobre los contactos exploratorios secretos con la cúpula guerrillera ha generado una oleada de optimismo que como la marea alta ha levantado todos los botes. La proporción de colombianos que hoy cree que el país va por buen camino se elevó 20 puntos: de un preocupante 32 por ciento alcanzó el 52 por ciento.

La apuesta de Santos por el proceso con las Farc detuvo en seco un descenso en la favorabilidad presidencial que acumuló 24 puntos en un año. Por primera vez desde julio de 2011 el porcentaje de colombianos que tiene una imagen positiva del primer mandatario no cayó. De hecho, saltó 13 puntos porcentuales hasta llegar al 60 por ciento de los encuestados. Este apoyo mantiene los mismos niveles sin importar los estratos socioeconómicos. En poco tiempo Santos desactivó la temida 'tijera' en sus encuestas: el momento en que las percepciones negativas superan las positivas.

Similar comportamiento se registró en otros indicadores de desempeño del jefe del Estado. La satisfacción de los colombianos con el trabajo del presidente de la República se disparó: del 42 por ciento a mediados de julio pasado ascendió a 57 puntos en septiembre. Además, el 50 por ciento de los encuestados piensa que Santos ha cumplido sus promesas de campaña: 11 puntos más que hace dos meses. Este último indicador es clave para las posibilidades de una eventual reelección.

Sin duda, el ganador de esta medición de Colombia Opina es Juan Manuel Santos. No solo pudo frenar esa tendencia a la baja sino también regresar a la franja entre 50 y 60 por ciento de apoyo desde donde le quedará más cómodo emprender el esfuerzo reeleccionista. Este salto se refleja así mismo en una calificación más positiva de los colombianos sobre la gestión del gobierno en los temas prioritarios. En el manejo de la seguridad, por ejemplo, el presidente subió 12 puntos y llegó al 48 por ciento. Uno de los botes que este tsunami de optimismo no alcanzó a levantar es el de la salud: la aprobación del gobierno en este sector se desplomó 13 puntos y cayó al 37 por ciento.

Este 'dividendo de imagen' que ya está empezando a cobrar el presidente Santos a raíz de los diálogos de paz es una oportunidad que el gobierno debe aprovechar para mejorar su ejecución y alinear sus prioridades. Constituye un necesario respiro que, al quebrar el declive, abre una ventana para terminar de poner la casa en orden. Al mismo tiempo, la Casa de Nariño se sacude de esa sensación de parálisis y retoma la iniciativa de la agenda y regresa.

Sin embargo, la expectativa despertada por la posibilidad de la paz es tanto rentable en el corto plazo como riesgosa en el mediano. No hay forma técnica de decir hoy que Santos seguirá subiendo y que la actual tendencia favorable al mandatario se sostendrá en el tiempo. De hecho, de acuerdo con Javier Restrepo de la encuestadora Ipsos-Napoléon Franco, "el rumbo y la dirección del proceso de paz influirá en buena medida el rumbo y la dirección del optimismo nacional y de los indicadores de la figura presidencial". En otras palabras, el presidente amarró al proceso de paz no solo el legado de su gobierno sino también la percepción que los colombianos tendrán de su gestión.

Por ahora, el Ejecutivo cuenta con un generoso depósito de capital político y una chequera nueva para girar. Dependerá de los estrategas del presidente Santos aprovechar esta segunda oportunidad que los colombianos les están brindando para consolidar las reformas de regalías, víctimas y tierras, mejorar la ejecución presupuestal y regresar las locomotoras a sus carrileras. El verdadero segundo tiempo de la administración de Juan Manuel Santos empezó en el preciso momento en que los diálogos de paz fueron oficializados. La diferencia está en que esta vez el primer mandatario no controla todas las fichas del juego.
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