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| 2/10/2011 12:00:00 AM

"La entrega de las bandas criminales va en serio": monseñor Julio César Vidal

El obispo solicitó al Gobierno una cita para hablar sobre el tema. Dijo que se trata de un acuerdo para una "entrega integral" y que al parecer el responsable de la muerte de los estudiantes de los Andes es un disidente de esta coalición.

Aunque la Iglesia considera que el presidente Juan Manuel Santos ya hizo un "guiño” para abrir el espacio que les permita a las bandas criminales exponer su propuesta de entregarse, el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras, aclaró que la posibilidad de adelantar una mesa de diálogo “está totalmente descartada”.
 
La Iglesia es consciente de ello y sabe que no se trata de llegar a un proceso de negociación igual al que se realizó con los paramilitares durante el gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez. Sin embargo, le han solicitado al Ejecutivo un espacio para reunirse y exponerle las intenciones de los miembros de las bandas emergentes que, según el obispo de Montería, monseñor Julio César Vidal, están dispuestos a entregar armas y rutas del narcotráfico.
 
"Qué bueno que una persona que esté sindicada de algún delito, o no lo esté, pero lo haya cometido, se someta a la justicia colombiana. Que se sometan a las normas del Código de Procedimiento Penal no significa adelantar ningún tipo de negociación distinta a la prevista hoy en la normatividad vigente", aseveró este jueves Vargas Lleras, quien aclaró que el tema no se puede confundir con un reconocimiento político.
 
Semana.com habló con monseñor Vidal sobre la propuesta de las bandas emergentes.

Semana.com: ¿Por qué se afirma que el Gobierno estaría dispuesto a hablar con miembros de las bandas criminales?

Monseñor Julio César Vidal: No hablamos personalmente (con el presidente), él hizo alusión al tema. Quiero ser sincero: nosotros no hemos hablado todavía con el Gobierno, pensamos hacerlo. Diríamos que hubo un guiño de parte del presidente, pero amplio en el sentido de que si ellos se someten sin mesa de negociación, el Gobierno los acoge.
 
El mensaje de fondo que traigo es que ellos me han contactado para que la Iglesia les ayude a que el Gobierno les abra un espacio para buscar la manera de entregarse.

Hay que manejarlo con prudencia, porque no he hablado con el Gobierno. Si de pronto se dice más de lo que se debe decir, se daña todo (…) No puedo entrar en temas más profundos porque no es prudente.

Semana.com: ¿Cuándo fue la última vez que las bandas criminales se contactaron con usted para que les transmitiera ese mensaje?

J.C.V.: Antes de venirme para acá (a Bogotá). Es decir, hace una semana me llegó el último comunicado.

Semana.com: Usted ha dicho que antes del viernes habrá un nuevo pronunciamiento. ¿Qué se espera que pase?

J.C.V.: Si yo tengo el contacto con el Gobierno, entonces, de acuerdo con lo que conversemos allí, lo expresaré. Esto viene desde hace más de un año, ha sido un proceso lento y no puedo revelar en absoluto esto, de cara a que no se vaya a dañar una negociación como esta, de tanta trascendencia para Colombia y para el mundo.
 
Semana.com: ¿No hay temor desde la Iglesia de mediar y de llevar mensajes de bandas que tienen una guerra entre sí, que no están unidas y que pelean por territorios y rutas del narcotráfico? ¿No es un riesgo para la Iglesia? 

J.C.V.: Ellos han hecho cese de hostilidades entre ellos porque yo lo pedí como una muestra de que era cierto, desde el día 13 de diciembre del año pasado (...) Hicieron el cese allá (en las regiones donde hacen presencia) durante todo el mes de diciembre y mandaron a decirme: 'Monseñor, le estamos cumpliendo'. Yo era el primer incrédulo, no crea que esto ha sido fácil para mí.

Pero diríamos que los acontecimientos me han ido demostrando que ellos van en serio: entregarse ellos, entregar armas, entregar rutas, entregar cultivos y someterse a la justicia.
 
Inclusive si a algunos los tienen que extraditar, que los extraditen, pero queremos parar ese baño de sangre en Colombia. Ellos saben que el narcotráfico es el combustible que ha alimentado toda la violencia aquí.
 
Semana.com: ¿Qué los motiva a querer entregarse, ceder sus territorios y perder su poder?

J.C.V.: Desde mi perspectiva, es una acción directa de Dios que ha tocado sus mentes y sus corazones. Ellos me han dicho: 'Queremos contribuir a la paz y a la reconciliación del país, nosotros vemos que si esto continúa así, se va a convertir en otro México y queremos parar esto'.
 
Yo sé que unos están contra otros, pero unos y otros me han contactado. Esto viene desde el año antepasado: cuando vi morir gente en mi tierra, en mi departamento y sin saber de dónde venía, lancé la expresión 'hay que buscar hablar con ellos'. ¿Por qué? Porque aunque hay aumento de Policía y de Ejército, los muertos han continuado: el año antepasado fueron 600 muertos, el año pasado también y este año ya va una cantidad.

Ellos acogieron bien esta propuesta y se dieron cuenta, no sé cómo, de que podrían contribuir a la paz del país. Buscaron a la Iglesia para que les ayudara a abrir un espacio con el Gobierno y eso es lo que estamos pretendiendo.

Semana.com: ¿Qué bandas le han manifestado la intención de entregar sus armas y han hecho el cese de hostilidades entre ellos?

J.C.V.: Están los 'Rastrojos’, que tienen pelea y se han matado con los 'Urabeños’; los 'Paisas’ y las 'Águilas Negras’. Pero ya han entrado otros grupos menores, de narcotraficantes también, que han hecho un pacto y una alianza para entregarse al Gobierno.

Ellos le llaman “entrega integral”. Cuando yo les pregunté qué significaba eso, dijeron: 'Que seamos todos los grupos, porque tenemos que parar esto. Si se queda algún grupo por fuera, el problema continúa'. Es lo que ellos están buscando.
 
Semana.com: Entonces, ¿no sigue la guerra entre bandas?

J.C.V.: Ellos no tienen por qué mentirme a mí. Son tontos si tratan de mentirme porque yo no puedo darles ni seguridad militar, ni económica, ni política. Sólo me han buscado para que yo los acerque, muchos saben de esto, el presidente de la Conferencia Episcopal lo sabe. Yo creo que la cosa va en serio y espero que pronto haya manifestaciones públicas de parte de ellos para demostrarle al país que van en serio.
 
Semana.com: Las bandas criminales no tienen una figura que las represente a todas, ¿hay alguien que pueda perfilarse?

J.C.V.: No he hablado con ellos directamente, pero percibo que sí, que hay alguien influyente entre todos, que los ha reunido y los ha llevado a discutir el tema para entregarse.
 
Semana.com: ¿Quién sería esa persona?
 
J.C.V.: No tengo el nombre, pero sí hay alguien que está liderando y tiene el contacto con todos. Hay cese de hostilidades. Ahora que mataron a los dos estudiantes de los Andes (la universidad), que no se sabía quiénes eran los responsables, los 'Rastrojos’ pensaban que eran otros y los otros pensaban que eran los 'Rastrojos’. Reclamaron que se había roto el convenio, pero después se aclaró: parece que es un disidente que no ha entrado en la coalición y que los mató equívocamente, pensando que eran unos investigadores.
 
Semana.com: ¿Tiene alguna cita con alguien del Gobierno para hablar del tema?

J.C.V.: Aún no. La pedimos desde la Conferencia, pero todavía no nos la han dado. Esperemos que entre hoy y mañana nos la den.

Semana.com: ¿Sus colegas, los demás obispos, lo apoyan?

J.C.V.: Claro. Quién no apoya que se desmonten los que podemos llamar 'capos del narcotráfico’ aquí en Colombia. Es nuestra labor, nosotros como obispos tenemos que buscar a esta gente, dialogar y traerlos a la legalidad.
 
Semana.com: Se habla de 5.000 miembros de bandas emergentes…

J.C.V.: No es el número exacto, pero calculando, serían entre 5.000 y 5.500. Es el cálculo, pero no un dato objetivo.
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