Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1998/12/28 00:00

LA ENTREGA

La presión de la Fiscalía y de la Policía obligó al sindicado de asesinar a un agente de la DEA a llamar a las autoridades.

LA ENTREGA

Desde hace tres años, cuando fueron capturados los jefes del cartel de Cali, en Colombia no se producía una cacería de tales proporciones. La muerte de Francisco Arnoldo Moreno, miembro de la Drugs Enforcement Administration (DEA), movilizó a los mejores hombres de ese organismo extranjero y de la Policía Nacional para buscar al responsable. La consigna, según la cual ningún crimen contra un miembro de la DEA quedará impune, se cumplió escasos seis días después del homicidio cuando, agobiado por la persecución, el fugitivo se entregó en una finca cercana a Neiva, al sur del país. Descubrir quién fue el autor del crimen no fue difícil pues una gran cantidad de testigos señaló sin dudas a Jorge Enrique Figueroa Monroy, un muchacho de 25 años, conocido por sus amigos con el apodo de 'Toto', como el autor del disparo que cegó la vida del agente extranjero. Una vez identificado el fugitivo, los investigadores encontraron que era pariente cercano de los propietarios de Addax, uno de los almacenes de zapatos y chaquetas de cuero más conocidos de Bogotá. Además se supo que Figueroa está casado con una mujer de 17 años con quien tiene un hijo de pocos meses de edad. Los motivos del crimen _una riña_ estuvieron a punto de cambiar cuando la DEA y la Policía descubrieron la existencia de una orden de captura por narcotráfico contra un hombre llamado Edgar Marroquín, que al parecer es el suegro del homicida. Sin embargo fue el propio Figueroa el que desvirtuó esta posibilidad al confirmarle a la Policía que se trató de un incidente callejero. "El también estaba armado. Era mi vida o la de él", confesó mientras lo trasladaban a Bogotá. Según las informaciones que los investigadores recogieron en el lugar la pelea se produjo fuera de la discoteca El Divino. Aún no se ha esclarecido cuántos disparos hubo. Algunos dicen que uno; otros, que dos. La forma como ocurrieron los hechos quedará totalmente explicada con el análisis de una grabación accidental de una cámara de seguridad instalada en un edificio cercano. Hasta ahora no ha aparecido ninguna de las dos armas. Según la versión de Figueroa, él arrojó la pistola 9 milímetros una vez disparó y luego huyó. El paradero de la otra es un misterio. Lo que sí corroboró la Policía es que Figueroa tenía permiso de las autoridades para portar armas. A su nombre aparecen otros cuatro registros. Eso explica el hallazgo por parte de la Fiscalía de gran cantidad de munición en las propiedades del homicida. Aun cuando el crimen está totalmente aclarado los investigadores no quieren dejar ningún cabo suelto y por ello se dieron a la tarea de reconstruir paso a paso lo que cada uno hizo ese día. Encontraron que tanto Figueroa como el agente de la DEA eran muy conocidos en la mayoría de bares y discotecas de la zona rosa. Los testigos aseguraron que los dos eran rumberos y problemáticos. Al muchacho, por ejemplo, lo veían cambiar de carros con frecuencia, la mayoría lujosos. También le gustaban las motos y la velocidad. Ese día Figueroa estuvo almorzando en un restaurante del sector con un coronel del Ejército, quien lo acompañó en la noche a la inauguración de la discoteca donde ocurrió el incidente. Por su parte Moreno estuvo todo el día paseando en moto y hacia las 11 de la noche llegó al bar en compañía del 'Goyo' Cárdenas, un reconocido aficionado a las motos Harley Davidson. Tras su entrega, luego de la implacable cacería a que fue sometido, Figueroa tendrá que responder por la muerte de dos personas, es decir, el agente de la DEA y Hugo Alberto Espinosa Vásquez, un joven que salía del mismo sitio y que fue alcanzado por una de las balas. Aún cuando Figueroa ya empezó a ser procesado por doble homicidio no se descarta que lasautoridades estadounidenses lo soliciten en extradición. Sin embargo, dadas las características del episodio, es poco probable que este caso se ajuste a las condiciones de la extradición. Figueroa sostiene que actuó en defensa propia. La Fiscalía tiene la palabra.

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