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| 7/26/2016 10:53:00 PM

Un año sin noticia de los desaparecidos de La Escombrera

La excavación forense en la Comuna 13 de Medellín no dio resultados en su primera fase y la segunda aún no tiene vía libre. Semana.com consultó a los involucrados.

Hace un año exacto, en Medellín se celebró un acto protocolario denominado “Escarbando la verdad, desenterrando la justicia”. Ese hecho marcó el comienzo de la búsqueda de desaparecidos de la Comuna 13 en La Escombrera, considerada la fosa común más grande del mundo.

En una primera fase la Fiscalía y la Alcaldía esperaban recuperar 13 cuerpos que, según declaraciones de Juan Carlos Villa Saldarriaga, ‘Móvil 8’, excombatiente del Bloque Cacique Nutibara, fueron enterradas allí. Todos los medios de comunicación registraron el histórico hecho y la noticia incluso le dio la vuelta al mundo.

A partir de ese momento transcurrieron cinco meses en los que investigadores del CTI de la Fiscalía excavaron 3.713 metros cuadrados, extrajeron 24.000 metros cúbicos de tierra y escombros, se invirtieron 1.500 millones de pesos, y no se halló ningún resto óseo.

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Jorge Mejía, consejero de Reconciliación y Paz de la Alcaldía en ese momento, señaló que si bien no se produjeron hallazgos, la intervención había servido para recuperar “la confianza en la institucionalidad”. Pero la historia que cuentan las víctimas y las organizaciones sociales es muy diferente.

“Teníamos muchas esperanzas”, dice Luz Elena Galeano, líder de la organización Mujeres Caminando por la Verdad y esposa de Luis Javier Laverde, desaparecido el 9 de diciembre del 2008 en la Comuna 13.

En La Escombrera estarían enterradas 44 víctimas de los paramilitares, según versiones de desmovilizados. Foto: Pablo Monsalve.

Ella señaló que las asociaciones de víctimas y las organizaciones que han trabajado históricamente en esa zona del occidente de Medellín fueron dejadas de lado en la elaboración del plan de búsqueda.

“Sólo se basaron en la declaración de los desmovilizados que, con tal de acogerse y tener beneficios, dicen la verdad a medias”, explicó Galeano. Según Adriana Arboleda, abogada de la Corporación Jurídica Libertad, a esto se suma que detrás de La Escombrera existían “muchos intereses de otro tipo, incluso de carácter electoral”.

Y de alguna manera la Fiscalía les dio la razón en diciembre, cuando finalizó la etapa de excavación del llamado polígono 1. Caterina Heyck, en ese momento directora de Articulación de las Fiscalías Nacionales Especializadas, señaló que ‘Móvil 8‘ “pudo olvidar la zona exacta donde enterraron los cuerpos, hubo modificaciones del suelo o no contó exactamente la verdad”. Una declaración que, para algunos, empieza a marcar la teoría según la cual en esa labor hubo cierta improvisación.

Un alto funcionario del Gobierno cercano al tema de desaparecidos señaló que esa primera fase en La Escombrera se hizo sin la suficiente planificación. Así también lo reconoce Carlos Alberto Arcila, actual subsecretario de Derechos Humanos de la Alcaldía de Medellín.

“Para la segunda fase lo que queremos hacer con la Fiscalía es un análisis de contexto en el que la fuente no sea sólo una persona, sino la gente que ha vivido el conflicto en esta zona. La información de la primer fase, que se creía muy veraz, no fue tan cierta”, dijo el funcionario.

La Fiscalía cuenta otra historia que empezó mucho tiempo atrás. Gustavo Duque, fiscal de Justicia y Paz, asegura que la investigación que los llevó a La Escombrera comenzó en el 2007. Señala que desde ese momento hasta hoy, se han exhumado 43 cuerpos en la Comuna 13, producto de ese trabajo investigativo que tiene como fuente principal las declaraciones de ex paramilitares; pero también a las víctimas y a las organizaciones sociales.

Así fue como ‘Móvil 8‘ llegó a esta historia. “¿Por qué creer en él? -se pregunta Gustavo Duque-. Porque nació y creció en la Comuna 13, estaba al servicio de ‘Don Berna’, tenía más de 30 hombres a su cargo, en esa zona no se movía una aguja sin que él supiera y tenía además conocimiento militar”.

En total, ‘Móvil 8’ le señaló a la Fiscalía los lugares en los que estaban enterradas 44 víctimas, en cuyos asesinatos él participó.

Pero ‘Móvil 8’ no fue el único ex paramilitar que participó en ese proceso de investigación en la Comuna 13. El desmovilizado Jorge Enrique Aguilar, conocido también como ‘Aguilar’, también recorrió las calles de este sector con la Fiscalía. En plena diligencia el excombatiente, convertido al cristianismo, lloró y pidió perdón mientras señalaba los lugares en los que enterró a sus víctimas, ocupados ahora por edificios de la polémica constructora CDO, la misma que edificó Space.

La pregunta de ahora es: ¿Qué pasará con la segunda y la tercera fases de la Escombrera (polígonos 2 y 3), en los que según ‘Móvil 8’ están enterrados por lo menos otros 30 cuerpos? Desde diciembre pasado, cuando finalizó la primera excavación, se dijo que entre febrero y marzo de este año comenzaría la segunda etapa. Pero hasta hoy eso no ha sucedido.

“La Fiscalía está lista”, dice José Fernando Barberi, coordinador nacional de Exhumaciones de la Dirección Nacional de Justicia Transicional. El funcionario advirtió que hace tres meses la Fiscalía le presentó una propuesta a la Alcaldía de Medellín para comenzar esta fase. Además sugirió que se hiciera un fondo con otras entidades privadas y estatales para continuar con el Plan Integral de Búsqueda de Desaparecidos, que pretende realizar exhumaciones en toda la ciudad. El pasado lunes comenzó el proceso en el Cementerio Universal.

Según Carlos Alberto Arcila, subsecretario de Derechos Humanos, ya hay 1.350 millones de pesos aprobados para ese fin. Pero la Fiscalía insiste en que no ha recibido instrucción alguna al respecto.

Las organizaciones sociales calculan que sólo en la Comuna 13 continúan desaparecidas por lo menos 138 personas. Algunas de ellas víctimas de las milicias del ELN y las FARC, y otras de grupos de autodefensas entre 1998 y el 2004.

Mientras las instituciones se ponen de acuerdo para seguir con las labores de búsqueda en esta zona de la capital antioqueña, la desesperanza se apodera de los familiares de muchas víctimas que ven con poco optimismo este plan anunciado con bombos y platillos pero que, un año después, arroja pocos resultados.

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