Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2012/07/07 00:00

La fiesta de 'Fritanga' y la isla de la fantasía

Camilo Torres, alias 'Fritanga', un narco que había logrado burlar a la Justicia haciéndose pasar por muerto, fue capturado por un descuido: hizo una fiesta digna de los más grandes capos, en la cual hubo siete gringos, algunos de los cuales dijeron ser policías de ese país.

En el círculo se observa a uno de los ciudadanos estadounidenses que estuvo, al parecer, como parte de la seguridad en la fiesta de Fritanga.

A las cuatro de la mañana del pasado 2 de julio, un nutrido grupo de oficiales de la Dijin, acompañados por comandos de la Armada, desembarcaron en la isla Múcura, a dos horas de Cartagena. Llegaron hasta el Hotel Punta Faro, donde a esa hora más de un centenar de personas protagonizaban una bacanal digna de la ostentación de los capos de antaño. Iban tras un narcotraficante llamado Camilo Torres, conocido con el alias de Fritanga, requerido en extradición por una corte estadounidense, pero al que las autoridades le habían perdido el rastro, pues oficialmente figuraba como muerto. Y no solo lo encontraron a él: cuando comprobaron la identidad de los invitados, encontraron entre ellos a siete ciudadanos de Estados Unidos, algunos de los cuales dijeron ser nada menos que miembros de la Policía de ese país.

"Lo que pasó ese día ha sido lo más raro que me ha pasado en más de diez años de perseguir y capturar narcos", dijo a SEMANA uno de los oficiales que estuvo en el operativo. "Aunque íbamos armados y perfectamente uniformados, cuando nos vieron entrar la gente comenzó a aplaudirnos. Pensaban que éramos parte de un 'show' y que estábamos disfrazados. Para la madrugada del lunes, ya llevaban seis días de rumba en donde todas las noches había orquestas y fiestas temáticas. Creo que pensaron que nosotros éramos parte de una de esas fiestas temáticas. No querían apagar la música. Solo cuando nos subimos a la tarima y la desconectamos y ordenamos a los cantantes tenderse al piso cayeron en cuenta de que era una operación de verdad", contó el uniformado.

En ese momento vieron a la persona que estaban buscando: Fritanga. Estaba sin camisa y en estado de embriaguez bailando con su esposa, con quien había contraído matrimonio unas horas antes. En medio del llanto de la mujer, los hombres de la Dijin le informaron que estaba capturado. "Conocieron al parcero, al amigo, y seguiré siendo el amigo 'forever'", dijo el narco a los asistentes de la fiesta, que lo despidieron entre whisky y aplausos, mientras la Policía lo sacaba del lugar.

En medio del alboroto y el desconcierto, a los encargados de la operación les llamó la atención la actitud de varios hombres corpulentos que, a diferencia del resto, estaban perfectamente sobrios. Al hablar con ellos notaron que tenían un acento extranjero y les solicitaron los documentos de identidad. Los siete hombres enseñaron pasaportes estadounidenses, pero lo que mas llamó la atención fue que tres de ellos afirmaron ser oficiales de Policía en Estados Unidos. No es claro si es verdad o no. El caso es que, una vez se identificaron, los extranjeros fueron dejados en libertad, aunque la información y las copias de los pasaportes fueron enviadas por las autoridades a la embajada de Estados Unidos en Bogotá para verificar si efectivamente, como afirmaron, son oficiales de Policía gringos que estaban en la fiesta de Fritanga y averiguar qué hacían allí.

¿Quién es?

Fritanga es un narco de muy bajo perfil que salió a la luz pública en 2008 cuando fue arrestado como parte de la investigación contra el exdirector de Fiscalías de Antioquia, Guillermo León Valencia Cossio. Es primo de Jhon Freddy Manco Torres, alias el Indio, quien, junto con el empresario Juan Felipe Sierra, terminó en prisión sindicado de formar parte de la estructura de la banda los Urabeños, liderada en ese entonces por Diego Rendón, alias don Mario. En junio de 2009 un juez ordenó la libertad de Fritanga y los demás implicados. A finales de 2010 la Corte Suprema reversó esa determinación y ordenó nuevamente la captura de todos los implicados en ese caso. Valencia Cossio fue condenado a 14 años de prisión por colaboración con grupos paramilitares. Pero de Fritanga no se volvió a saber nada.

En una jugada hábil, el narco fingió su muerte. Consiguió que una notaria de Bogotá certificara que había fallecido el 11 de diciembre de 2010 y por cuenta de esto, en los archivos de la Registraduría, Camilo Torres figuraba oficialmente como muerto por causas naturales. Fritanga quedó por fuera del radar de las autoridades. Con una nueva identidad siguió manejando tranquilamente las rutas de exportación de coca desde las costas de Córdoba para los Urabeños.

"Aunque tiene escasos 37 años de edad, es un narco experimentado. Por eso no deja de sorprender que haya cometido un error tan elemental como el de boletearse al hacer una fiesta típica de un gran capo, algo que no veíamos desde las fiestas de los Rodríguez Orejuela o Escobar en los años ochenta. Si no hace la fiesta, de pronto no damos con él", contó el oficial. Para su matrimonio Fritanga alquiló todo el Hotel Punta Faro y dejó la isla para él y sus invitados. Invitó a 220 personas con todo pago, tiquetes, alojamiento y demás, durante ocho días. Contrató 12 orquestas y reconocidos artistas de música vallenata que diariamente se alternaban para realizar shows que iban hasta la madrugada. Según los estimativos de las autoridades, esa semana de parranda superó los 2.000 millones de pesos.

"Había todo tipo de personas en la fiesta. Actores, modelos, cantantes, prepagos. Fritanga se portó bien y estuvo calmado cuando lo arrestamos. Irónicamente, el único problema fue con un actor que protagonizó a un sicario en una serie de televisión, quien, por los tragos, asumió el papel y fue extremadamente grosero e insultó y empujó a los policías como si fuera el escolta del narco en la vida real", contó el uniformado.

SEMANA tuvo acceso a varios cientos de fotografías de la fiesta en donde se observan detalles y asistentes a la parranda de Fritanga, entre ellos, varios de los gringos. A lo largo de la semana anterior fue justamente ese derroche el que puso en todos los titulares y sacó nuevamente del anonimato al narco que, como dice el refrán: "No andaba muerto, andaba de parranda".

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