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| 5/9/2017 9:40:00 AM

La firma israelí que le hizo `conejo´ a los caleños

La historia de cómo una empresa de ese país se quedó con $6.825 millones del anticipo de una obra que jamás hizo en Colombia; y aunque parezca un chiste, esta vez el dinero se recuperará y el escándalo no quedará impune. ¿Por qué?

Para los caleños, el Sistema de Transporte Masivo (MIO) ha sido objeto de odios y amores. Si bien hubo gran expectativa con motivo de su inauguraron, el sistema no ha cumplido las metas. Y, desde que entró a operar en 2008, no cesan las quejas por deficiencias en el servicio, falta de buses, retrasos en obras y hasta denuncias por el presunto manejo irregular de los dineros.

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Es el caso de la firma israelí Hafira Ve Hatziva, empresa que se jugó su prestigio licitando para diseñar y construir una de las terminales del (MIO). Además de errores técnicos y administrativos, al final la famosa estación tuvo que hacerla otro constructor, a destiempo y a un mayor costo. Quienes pagarán los platos rotos serán un banco israelí, cuatro aseguradoras colombianas y toda una ciudad que esperó por casi cinco años ese proyecto.

En 2007, Hafira Ve Hatziva se ganó un contrato por 22.750 millones de pesos para diseñar y construir la estación Calima del MIO, al norte de la ciudad. Metrocali, la entidad oficial que gerencia el sistema, les entregó un anticipo por 6.825 millones de pesos, equivalente al 30 por ciento de valor del contrato, para que lo invirtiera en compra de maquinaria y materiales para el proyecto.

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Lo insólito es que la obra nunca se hizo por demoras técnicas, diferencias en el costo del proyecto y la falta de una garantía bancaria. Como si fuera poco, Hafira no devolvió el anticipo, e incluso quiso justificar esa millonaria suma de dinero con gastos sin soportes o por conceptos que están por fuera de la finalidad del contrato como rubros de oficina, tiquetes aéreos, papelería y hasta el pago de la matrícula mercantil de la empresa israelí en Colombia.

A juzgar por los documentos públicos, la subsidiaria de Hafira en el país es una firma que pareció haber sido hecha a la medida solo para el contrato con Metrocali. Fue creada en diciembre de 2007 y pese a que su objeto social abarca todo el campo de la ingeniería, no figura con más licitaciones y a la fecha no había renovado su matrícula mercantil.

Como representante legal aparece un ciudadano israelí llamado Guy Chen y entre los suplentes hubo dos colombianos: Héctor Mario García Clavijo y Fulton Romeyro Ruiz. Cuando esta revista le preguntó a Ruiz sobre el tema, aclaró que ya no trabaja con Hafira, “incluso me adeudan honorarios como abogado”.

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En efecto, una de las irregularidades que se cometieron con la entrega del millonario anticipo (descubierta tras un proceso fiscal) es que se desembolsó pese a que la garantía bancaria “no cumplía con las exigencias contractuales pactadas”.

Advierte la investigación que el entonces gerente de Metrocali, Luis Eduardo Barrera, no solo desembolsó el anticipo, sino que lo hizo a una cuenta bancaria personal del contratista, “(…) dando la facultad de darle manejo a su libre albedrío”, dice el informe fiscal. Esta revista quiso conocer la versión de Barrera pero este se encuentra fuera del país y varios allegados hicieron saber que por ahora no se pronunciará.

Quien sí salió al paso fue el exalcalde de Cali y actual senador de Alianza Verde, Jorge Iván Ospina. Aunque el escándalo estalló en su administración, él no resultó salpicado porque no manejó o asignó recursos. Ospina recordó que el famoso contrato con Hafira lo heredaron y que por tratarse de una obra financiada con recursos del BID, “uno de los requisitos era contratar con empresas de países que son usuarios de su banca multilateral”, argumentó.

Ante las irregularidades, hace unas semanas el Contralor General Edgardo Maya, dio a conocer un fallo de responsabilidad fiscal contra el gerente de Metrocali, los representantes legales de Hafira y las cuatro aseguradoras que vendieron las pólizas de garantía. Esa investigación fiscal, que además tiene hallazgos penales y disciplinarios, busca convertirse en ejemplo sancionatorio contra las firmas internacionales que licitan en el país, pero incumplen la ley.

Una fuente de la Contraloría y que pidió no ser citada argumentó que si bien en este caso al final quienes pagarán los platos rotos serán las aseguradoras colombianas que sirvieron de garantes, “en el fondo les deja un mensaje claro para que sean más exigentes y cuidadosas a la hora de vender sus pólizas”.

Todo indica que el dinero del anticipo no se perderá y que en cifras actuales se recuperarán 8.529 millones de pesos que por ahora tendrán que pagar las aseguradoras, porque de Hafira en Colombia solo quedó el aviso, mientras que el millonario anticipo sí fue a parar a una cuenta bancaria privada en Israel.

 

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