Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1993/05/10 00:00

LA GACELA NEGRA

Las estrordinarias anotaciones de Faustino Asprilla en el fútbol europeo, ponen a vibrar a Colombia y lo convierten en uno de los jugadores más costosos del mundo.

LA GACELA NEGRA

CUANDO EL CABEZAZO DE FAUSTINO Asprilla superó al arquero Abel del Atlético de Madrid y el balón entró en el arco, los colombianos se pararon de sus asientos y dieron un grito de alegría que no se había presentado desde cuando Freddy Rincón le marcó el gol a la selección de Alemania en el mundial del 1990.
A pesar de que con el "Tino" no se estaba jugando un cupo para el campeonato mundial, sus actuaciones con el Parma de Italia han generado tal entusiasmo, que la atención de los aficionados -tanto del país como de muchos europeos- está puesta en las piernas del jugador colombiano.
Los dos goles que le marcó al Atlético de Madrid provocaron titulares como "Asprilla es el matador", "La pantera negra del Parma rasguña al Atlético", "Faustino: gambeta, magia y gol"... Todo un derroche de popularidad que comenzó cuando Asprilla anotó el que ya es considerado por muchos como un gol histórico: el que le quitó al Milán su invicto de 58 fechas hace un par de semanas. Fue en ese momento cuando el "Tino", se consagró como indiscutible delantero del Parma y se convirtió en el futbolista más solicitado por la prensa, la radio y la televisión italianas.
Y es que en menos de tres meses Asprilla pasó de ser un jugador más del equipo parmesano a convertirse en uno de los 10 jugadores más caros del mundo. Actualmente su pase no baja de los 10 millones de dólares, una cifra que está por encima de la de futbolistas como el chileno "Bam-bam" Zamorano y el uruguayo Rubén Sosa. Varios equipos europeos -entre ellos el Juventus de Italia, y el mismo Atlético de Madrid- ya han mostrado interés en el colombiano. Pero por ahora Asprilla seguirá en el Parma. El equipo que, gracias a los goles del "Tino" está a las puertas de la final de la Recopa Europea que se va a jugar en el templo del fútbol: el estadio de Wembley, Inglaterra.
LOS PRIMEROS AÑOS
Con los goles de la semana pasada, Faustino Hernán Asprilla Hinestroza -nombre completo del "Tino"- alcanzó la celebridad con la que soñaba hace muchos años en la vieja cancha del barrio San Antonio, en Tuluá Valle.
Allí aprendió a pegarle al balón cuando apenas tenía siete años y comenzó a celebrar sus primeros goles. Era un niño alegre que desde un principio prefirió las canchas de fútbol a los salones de clase. Aunque su madre se preocupaba porque su hijo le pusiera más atención al estudio, Faustino sólo se interesaba en las gambetas y no le importaba llenarse de barro de pies a cabeza con tal de conseguir un gol para su equipo.
Así creció Asprilla. En los campos de fútbol... Sus amigos de infancia -los mismos que caminaban con él por las calles con "cauchera en mano", matando pájaros- todavía lo recuerdan. Tienen en su memoria a un joven sencillo que pegaba duro y por eso no guardaba energías cuando se trataba de buscar pelea. Un muchacho tímido que le mandaba mensajes a la chica de la que se enamoró cuando tenia 11 años, porque no se sentía capaz de hablarle de frente.
La verdad era que la vida de Faustino sólo giraba en torno al balón de fútbol. No pensaba en otra cosa que en ser un importante jugador y, tanto las amigas, como el estudio -en la escuela "Guillermo Martínez"- o las tareas familiares, pasaban a un segundo plano cuando de jugar se trataba. Fue éI quien formó el equipo del colegio, que obtuvo el primer lugar en los campeonatos intercolegiales gracias a sus goles.
Pero el grupo de la escuela no fue suficiente para Asprilla, y al poco tiempo conformó con sus vecinos el equipo Salseros, con el que compitió en las Olimpíadas del barrio. Fue tal su éxito con el balón que no se demoraron en llamarlo de otros equipos. Por eso de los Salseros pasó al equipo del barrio de los "ricos", el Real Príncipe. Luego volvió a sus calles -en el popular sector de San Antonio- y jugó con las Estrellas Juveniles. De allí fue a la selección del Gimnasio del Pacífico y después a la de Arroz de los Andes. Fue entonces cuando lo llamaron de la Escuela Carlos Sarmiento Lora, de Cali, en donde se han formado varias figuras nacionales. En ese momento el "Tino", cursaba cuarto grado de bachillerato, pero prefirió dejar a un lado su título de bachiller para acudir al llamado del fútbol.
RUMBO A LA FAMA
En 1987, con 18 años de edad, Asprilla se marchó de Tuluá, su tierra natal,rumbo a la selección juvenil del Valle en donde hizo su primera aparición oficial. Al año siguiente llegó a las divisiones inferiores del Deportivo Cali, pero allí nunca salió de la banca. Muchos aseguran que los técnicos de la escuadra caleña no tuvieron "olfato", para distinguir su calidad y lo dejaron ir sin darle una oportunidad. Faustino salió del Cali al Cúcuta Deportivo, que pagó 10 millones de pesos por el pase del morocho.
Después de haber alcanzado la titular y haber mostrado sus cualidades como goleador, las directivas del Cúcuta recibieron una llamada del Atlético Nacional: estaban interesados en el pase del "Tino" Asprilla. El negocio no duró mucho en concretarse y el cuadro antioqueño compró a la nueva figura por una cifra cercana a los 40 millones de pesos. Faustino por fin había alcanzado uno de sus sueños: jugar en el cuadro más importante del país. Al poco tiempo de estar en Medellín, el tulueño se convirtió en la pieza clave para alcanzar la quinta estrella del Atlético Nacional.
Pero el gran lanzamiento de AsprilIa se dio durante las eliminatorias a los Juegos Olímpicos de Barcelona, realizadas en Paraguay en 1991. Este torneo fue el gran pantallazo del "Tino" ante el fútbol internacional. Pese a que muchos otros jugadores gozaban de más fama, el tulueño se robó el show entre la crítica mundial y entre los empresarios europeos que asistieron al evento en busca de nuevos talentos suramericanos. Su posición de goleador lo convirtió en la figura ideal para importar al Viejo Continente.
El primer empresario europeo que puso las cartas sobre la mesa fue el italiano Gustavo Mascardi, quien hizo una oferta de 1.200.000 dólares por el pase de Asprilla. Al mismo tiempo Ricardo Fuica y el director general del Parma, Gian Battista Pastorello, viajaron a Medellín con un solo propósito: superar la propuesta de Mascardi y llevarse al "Tino" a Europa. Después de largas discusiones, el negocio se concretó con el Parma por cinco millones de dólares.
SU VIDA EN EUROPA
En julio del año pasado Faustino pisó suelo italiano. Con esto alcanzó su otro sueño: ser jugador de primera división de un equipo de fútbol europeo. Pero las cosas no resultaron fáciles al comienzo. Un idioma distinto, una cultura extraña y una forma diferente de jugar al fútbol hicieron que los primeros meses de Asprilla en Italia no fueran muy agradables. Incluso el técnico del Parma, Nevio Scala, lo mantuvo durante un buen tiempo en la banca pues, según decía, el colombiano no "cabía tácticamente en la cancha". Y en realidad, el exagerado individualismo que mostró Asprilla no cuadraba con el esquema del equipo.
Pero esto cambió rápidamente, pues el "Tino" se dio cuenta de que si no modificaba su actitud, sus días en el fútbol italiano estaban contados. Asprilla se preparó, entonces, para jugar al ritmo de los europeos y poco a poco su presencia en los partidos resultó indispensable. Con sus goles, el Parma logró triunfar sobre conjuntos de tanta trayectoria como el Udinense, el Sampdoria, el Sparta y el Milán. Y hoy en día ya nadie le quita a Faustino la camiseta de delantero del equipo parmesano. Según muchos conocedores, se está ante un fenómeno de marca mundial. Incluso la Gazzetta dello Sport, uno de los más prestigiosos diarios deportivos, lo ubicó dentro de los cinco mejores jugadores del torneo profesional italiano.
Con todos estos éxitos, el "Tino" se está sintiendo en Parma como en su propia casa. Conocedor del idioma y con nuevos amigos, Asprilla vive como un europeo más, aunque no deja de llamar todos los días a Tuluá para averiguar por su familia. Reside en un cómodo apartamento, con su esposa Catalina -de 19 años- y su hijo Santiago, que nació hace cuatro meses. Maneja un BMW último modelo, con el que por fin logró acoplarse a las reglas de conducción italianas que le ocasionaron más de una docena de multas. Ahora, con 23 años, la "gacela negra", como se le conoce, se ha convertido en un ídolo para la fanaticada italiana que corea su nombre cada vez que sale a la cancha. Y su popularidad no se reduce al campo de juego. Cuando el tulueño sale de compras -uno de sus pasatiempos favoritos- los hinchas lo saludan con un "Ciao Asprilla" y él responde con una de sus amplias sonrisas.
El "Tino" tiene su futuro prácticamente asegurado. De hecho ya pertenece al grupo de colombianos que, junto con García Márquez, Fernando Botero y César Rincón, han demostrado que pueden hacerse sentir a nivel mundial y que parecen tener ya Ia vida resuelta. A Faustino Asprilla sólo le haría falta cumplir su otro sueño de juventud: formar parte de un grupo de música salsa, en donde pueda tocar el bongo, la conga y la campana.

EL PADRE ADOPTIVO
El hombre clave del triunfo de Asprilla en Europa es, sin lugar a dudas, su director técnico Nevio Scala. Desde que el delantero colombiano llegó a Italia, Scala se encargó de él. Después de cada entrenamiento fueron varias las horas que el entrenador le dedicó a Asprilla para que el tulueño se adaptara con mayor facilidad y rapidez al ambiente del equipo y al estilo del fútbol europeo.
Poco tiempo después el atacante colombiano se acopló y fue entonces cuando el entrenador empezó a trabajar en la parte técnica del jugador. Vio necesario cambiar el estilo de juego de Asprilla. Su mentalidad individualista no lo llevaría a triunfar en un fútbol de conjunto como el italiano, y para solucionar esto, Scala y Faustino se pusieron de acuerdo en que el jugador pagaría una multa de 50 dólares por cada gambeta o cada túnel inútil que realizara en un compromiso. Y parece que ese fue el secreto del entrenador para lograr que Asprilla se convirtiera en una pieza clave que puede darle la vuelta a un partido en sólo cuatro minutos. Hoy en día, Scala se encuentra muy satisfecho con el colombiano y afirma que "es un gran campeón. Un muchacho modesto que está creciendo y que debe crecer más".

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