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| 6/22/2014 12:00:00 AM

"La gestión que uno puede lograr en esta entidad es casi titánica"

El nuevo director de la Unidad de Mantenimiento de la Malla Vial habló con Semana.com sobre las dificultades de la entidad.

Una de las entidades distritales que ha sido más polémica en Bogotá, durante este año, es la Unidad de Mantenimiento de Malla Vial (UMV). En lo que va corrido del 2014, contratos y convenios de la unidad han estado bajo el escrutinio de las autoridades; incluso, su directora Maria Gilma Gómez fue suspendida del cargo por la Procuraduría por presuntas irregularidades en contratación. Hace 15 días, se posesionó como nuevo director (e) de la unidad, el ingeniero Juan Carlos Abreu.

Recapitulando, la UMV es la responsable del contrato con Green Patcher, empresa propietaria de la famosa máquina tapahuecos que taparía en tiempo récord 220.000 huecos de la malla vial local de Bogotá. Hasta la fecha, el contratista ha incumplido con el cronograma y sólo han tapado 730 huecos.
Por otro lado, la unidad, teniendo en sus manos cerca de 168.000 millones de pesos para arreglar 2.006 tramos de 19 localidades de Bogotá, solo ha terminado 118 calles y en otras, empezó obras que abandonó durante tres meses, porque el convenio fue suspendido por la Procuraduría.

Como si no fuera suficiente, hoy la unidad estrena director, quien deberá coger las riendas de estas contrataciones y poner en marcha decenas de proyectos para hacerle mantenimiento a la malla vial local de la ciudad, que según la Contraloría, el 58 % está en mal estado.

Semana.com habló con el nuevo director de la UMV, Juan Carlos Abreu, y confesó que es lo bueno, lo malo y lo feo de la unidad. 
 
SEMANA.COM: ¿Qué pasó con el convenio 1292 que dejó a cientos de familias con sus calles destruidas? 

J.C.A.:
El convenio nace de un decreto del 2012 de cooperación entre entidades, es la primera vez que varias entidades distritales se unían para cooperar para este tipo de intervenciones. Es un convenio muy ambicioso, porque la idea es que en cada una de las localidades hubiera una UMV pequeña, formada por la misma comunidad, pero se generó otra cosa. Todo se centralizó en la Secretaría de Gobierno, la cual no podía ejecutar las obras por su misión, entonces, le pasaron todo a la UMV sin tener en cuenta su capacidad y esto desborda a cualquier entidad. Hubo una falta de planeación en la coordinación. Estoy revisando qué problemas tiene el convenio y haciéndole una reingeniería a los proyectos para hacer el mayor número de segmentos viales. Todas las obras deberán reactivarse a partir del 21 de junio. 

SEMANA.COM: ¿Y qué piensa hacer con el contrato de la máquina tapahuecos? 

J.C.A.: Continuarlo. Si nosotros no probamos otro tipo de alternativas nunca vamos a satisfacer el atraso que tiene el mantenimiento periódico y rehabilitación de la malla vial local. Esto es una causa dolida de todos los gobernantes distritales que conozco desde el año 98 y cada vez aumenta más. Ese contrato tuvo varias confusiones desde el principio, no son 220.000 huecos por un metro cuadrado, son 15.600 metros cúbicos de mezcla asfáltica en frío por 11.800 millones de pesos. El contrato no habla de huecos. La situación actual es que el contratista no está cumpliendo con el tiempo estipulado, eso es lo que hay que entrar a regular.

SEMANA.COM: ¿Qué tan atrasado va el contrato?

J.C.A.: Mucho. La empresa lleva 72 días efectivos de trabajo y debía tener un rendimiento mensual de 2.600 metros cúbicos, en este momento lleva 190 metros cúbicos. Es decir, hablando de huecos que es como lo conoce la gente, ha tapado 3.900 huecos de un metro cuadrado, de 220.000 huecos de metro cuadrado.

SEMANA.COM: ¿Qué pasa en Bogotá que en vez de mejorar cada vez está peor la malla vial local?

J.C.A.: Por poner un ejemplolas vías que había que hacerles mantenimiento valían más o menos 15 millones de pesos y como no se les hizo, se volvió nada y ahora no es mantenimiento sino rehabilitación, entonces le costaría al Distrito 180 millones de pesos por calle y entonces, ya no alcanza el presupuesto. Eso es lo que está pasando en la ciudad. Si no entramos ahora para, por lo menos, hacerle algún tratamiento a los huecos, el hueco seguirá creciendo y la malla vial deteriorándose hasta que llegue el 100 % dañada.

SEMANA.COM: En la situación crítica en la que está la malla vial local, ¿qué debería hacer el Distrito?

J.C.A.: Entre más alternativas tengamos mucho mejor, hemos querido meternos en otras alternativas. Esta manera de inyección de asfalto en frío es más económica, pero Invías la tiene aislada porque este tipo de mezclas se utiliza en países desarrollados por el cambio de estaciones y aquí dañaría el negocio de muchos. 

SEMANA.COM: ¿Cuál sería el modelo ideal para que salgamos del atraso en materia de malla vial local?

J.C.A.: El modelo ideal sería que existieran programas de mantenimiento preventivo, periódico y de rehabilitación, para evitar la reconstrucción temprana de la vía. Esos programas deberían ser inyectados anualmente de un presupuesto adecuado para mantener o alargar la vida de esas vías. Cuando a esa estructura no se le pueda hacer mantenimiento preventivo, se le hace el periódico. Ya cuando se empiece a dañar la base se le haría rehabilitación. Pero aquí nos saltamos un proceso por el estado de las vías y llegamos de una a hacer rehabilitación. Por ejemplo, este año nos dieron de presupuesto 189.000 millones de pesos, pero se necesitarían 600.000 millones de pesos para ello. 

SEMANA.COM: ¿Qué es lo malo de la UMV?

J.C.A.: Primero, que no tiene un predio donde este toda la administración de toda la entidad. Estamos en tres sitios diferentes y ninguno es de nuestra propiedad. Segundo, su forma estructural, técnica, administrativa y jurídica, es muy frágil. Hay que hacerle una reorganización interna donde cada dependencia maneje sus procesos y no queden recargadas algunas áreas. También, que estamos atrasados en todo tipo de sistemas tecnológicos y documentales. Entonces, la gestión que uno puede lograr es casi titánica. Finalmente, hay personal que no tiene ese estímulo de sacar la entidad adelante.

SEMANA.COM: ¿Y lo bueno?

J.C.A.: Lo bueno es que tenemos una capacidad operativa inmediata, lo que no tiene otra entidad. Su equipo de maquinaria, su gente especializada y los insumos nos permiten que en el caso de una emergencia, podamos reaccionar inmediatamente. También, que hay gente que tiene mucho compromiso de ponerse la camiseta y sacar su entidad adelante.

SEMANA.COM: ¿Qué es lo feo de la unidad?

J.C.A.: Hay varias cosas. Primero, que no se destina el presupuesto anual suficiente. A veces no se le da continuidad a los programas que tiene establecidos la unidad por los cambios administrativos. Además, siempre nos llevamos el agua sucia, porque arreglamos calles, entonces la gente de esa calle es la única que se pone feliz, ni siquiera todo el barrio y cuando sacamos boletines de que construimos la carrera tal sur con calle tal sur, a nadie le interesa porque es el sur 

SEMANA.COM: ¿Qué cambiará en la entidad?

J.C.A.: Voy a cambiar el hecho de que no nos dediquemos sólo a lo que nos corresponde. Por ejemplo, el IDU nos pide que le hagamos una obra y nos inyecta de su presupuesto, nosotros terminamos la obra y el mérito es para el instituto. Quiero que nos enfoquemos en mantener y rehabilitar la malla vial local.
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