Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 10/30/2011 12:00:00 AM

La guerra por el agua

En Manizales se dieron muestras de lo que sería vivir sin el preciado líquido. El coctel de invierno y negligencia dejó al descubierto lo que puede pasar en medio país que no tiene un plan B para garantizar el agua.

Tal vez nunca antes en Colombia un problema de falta de agua en una ciudad capital había tenido un impacto tan grande como el de la sequía total que está sufriendo Manizales desde el 19 de octubre y que, en teoría, debe entrar pronto a la fase del gota a gota por lo menos hasta el 10 de noviembre, cuando se espera se restablezca el servicio.

A primera vista podría pensarse que tuvo el efecto más grave sobre las elecciones, pues en pleno cierre de campaña política, algunos aprovecharon para cobrarle al candidato de los afectos del alcalde Juan Manuel Llano lo que consideran una grave falla de la administración.

Pero en realidad lo más impresionante han sido los episodios callejeros que comienzan a dar una idea sobre lo que sería la guerra por el agua de la que tanto se ha hablado. Cuando tan solo iban tres días de sequía, por ejemplo, de un barrio llamaron a los bomberos reportando un incendio, y cuando llegaron se dieron cuenta de que se trataba de una emboscada de los vecinos para asaltar el camión y quedarse con todo el líquido. Los cerca de 200 carrotanques que distribuyen el líquido precioso tienen que andar con cuidado por las calles, porque a más de uno lo han parado ciudadanos desesperados y no logran llegar a su destino. El martes de la semana pasada la agitación llegó a las calles: cerca de 1.000 personas con cucharas y ollas le hicieron tremendo escándalo al alcalde.

El burgomaestre, en un intento por bajarle el perfil al problema, terminó atizándolo. En una entrevista en la televisión local soltó la siguiente perla: "Agua sí hay, lo que pasa es que está llegando de otra manera, no por la llave sino en carrotanques".

Ahí se desató la indignación. Los plantones y las marchas contra el alcalde aumentaron. Y la Corporación Cívica de Caldas emitió un comunicado en la que declaraba que estaban "indignados y humillados". La carta resume el grado de inconformismo de los cerca de 400.000 manizaleños que debieron cambiar sus hábitos de vida ante la falta de agua. La ciudad está semiparalizada, el comercio no despega, las entidades oficiales funcionan a media marcha y cada vez son más desesperantes las tortuosas filas para acceder a un galón con agua limpia.

Más allá del estado de tensión, lo que muchos se preguntan es: ¿cómo el invierno dejó un mes sin agua a una de las más importantes capitales del país? Una avalancha afectó la planta de abastecimiento de agua potable conocida como Luis Prieto. Hasta ahí, un desastre natural. Pero el problema real es de negligencia administrativa, pues no solo la avalancha estaba anunciada, sino que no tiene presentación que la ciudad no tenga listo un plan B.

Documentos en poder de esta revista demuestran que un informe del 14 de junio de la Corporación Autónoma de Caldas (Corpocaldas) recomienda reubicar las viviendas de la vereda Gallinazo (sitio donde está la planta y su tubería) porque se encuentran en riesgo de avalancha y advierte que el trabajo de remoción de materiales hecho por Aguas de Manizales para reencauzar el río "no es suficiente para reducir la amenaza". Todo parece indicar que ni la Alcaldía ni Aguas de Manizales, encargada de operar el sistema, tomaron medidas. Y lo más irónico es que horas antes de la emergencia, el propio gerente, Álvaro Franco, aseguró que "la empresa dispone de los respectivos planes de contingencia ante una eventual afectación de la planta".

Pero no era cierto. Resulta que Manizales cuenta con otra planta de abastecimiento llamada Niza, que si bien es más pequeña, alcanza para atender al 40 por ciento de los pobladores, pero no pudo ser usada como plan B porque también estaba dañada por otra avalancha ocurrida en octubre de 2010. ¿Por qué si los trabajos de reparación de la planta Niza empezaron solo en junio de este año, es decir ocho meses después del daño? Lo más insólito es que los dineros para esa obra calculados en 2.979 millones de pesos salieron no de los recursos de Aguas de Manizales, una empresa mixta de la que es dueña mayoritariamente el municipio, sino de Colombia Humanitaria, la entidad creada por el gobierno para la emergencia invernal.

Desde varios sectores ven con suspicacia que Aguas de Manizales esperara hasta mayo de 2011 los recursos de Colombia Humanitaria y no desarrollara las obras con dineros propios, mientras que sí tenían plata para comprar una empresa de acueducto en Perú, transacción valorada en seis millones de dólares.

¿En cuántas ciudades más?

Mientras los habitantes de Manizales siguen padeciendo el vía crucis, las alarmas se disparan en el resto del país. Trece departamentos están en situación de vulnerabilidad con sus acueductos por causa del invierno, según un estudio del Ministerio de Vivienda. De las 900 empresas que operan esos sistemas de agua potable, solo 520 presentaron planes de contingencia. Eso quiere decir que hay un porcentaje importante del país que no está preparado para afrontar las emergencias que el invierno puede provocar.

De hecho, Iván Mustafá, viceministro de Agua, reveló que las lluvias ya han provocado cortes de agua de menor o mayor tamaño en 369 municipios de 23 departamentos. Siendo los más graves los casos de Manizales; Florencia, que estuvo dos días sin agua, y 10 poblaciones de Cesar. En Cali son frecuentes los racionamientos debido a la sedimentación del río Cauca durante las crecientes. En menos de año y medio, el último en marzo pasado, se han dado dos cortes de dos días. Otro caso penoso es el de Buenaventura. Solo tiene servicio de acueducto nueve horas al día y de forma interrumpida. El 78 por ciento del agua que potabilizan se pierde por el mal estado de la tubería y otra porción la venden a los barcos que la pagan en dólares.

Mientras en otros países del mundo se pelean ya por una gota de agua, en Colombia, que es una potencia hídrica, la falta de prevención podría convertir ciudades en verdaderos desiertos urbanos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.