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| 8/12/2014 12:00:00 AM

“La guerra contra las drogas ha sido un rotundo fracaso”

Señaló el PHD en Neurociencia Carl Hart, autoridad internacional en la relación del ser humano con las drogas.

SEMANA habló en exclusiva con el PHD en Neurociencia Carl Hart, autoridad internacional en la relación del ser humano con las drogas. Hart es uno de los conferencistas principales del Foro “Política de drogas, tras 25 años de la muerte de Luis Carlos Galán ¿Qué tanto hemos avanzado?, que se realizará  el 14 y el 15 de agosto en Bogotá, y que es organizado por la Corporación Escuela Galán y  SEMANA, con el apoyo de Pacific, en el marco del proyecto Galán 25 años.

SEMANA: ¿Considera que los países que enfrentan el problema de las drogas tienen todas las herramientas para ejecutar una política efectiva? 

Carl Hart: No. El marco internacional actual de política de drogas está basado en la desinformación sobre lo que las drogas hacen y no hacen. Uno debe tomar algo de distancia al respecto y adoptar una posición algo más realista sobre las drogas y después desarrollar una estrategia sobre cómo proceder de la mejor manera.

SEMANA: ¿Ha fracasado la guerra contra las drogas? 

C. H.: Eso depende de con quién estamos hablando. Si estamos hablando con personas que pertenecen a entidades de seguridad, políticos, profesionales de los medios de comunicación y productores de cine, la guerra contra las drogas ha sido absolutamente efectiva. Todos estos grupos se han beneficiado da varias maneras, desde presupuestos muy elevados hasta historias increíbles para publicar y con las cuales crear películas. Para el resto de la sociedad, sin embargo, la guerra contra las drogas ha sido un rotundo fracaso en términos de costos económicos y humanos.

SEMANA: ¿Cómo explica usted la contradicción de Estados Unidos, que promueve la prohibición de la marihuana, mientras que al mismo tiempo accede a una regulación interna para el consumo de esta droga con fines medicinales y recreativos? 

C. H.: Esto es consistente con muchos puntos de vista y acciones en EE. UU. Aseguramos estar preocupados por la justicia y la igualdad, pero cuando uno mira las cárceles, las cifras de desempleo o la disparidad en la educación, se hace evidente que constantemente somos inconsistentes entre lo que hacemos y lo que decimos.

SEMANA: ¿Cuál será el impacto del proceso de regulación de la marihuana en Washington y Colorado, en la política de drogas global y regional? 

C. H.: El impacto será importante regionalmente. Otros estados seguirán el ejemplo de Colorado y Washington, si los beneficios se pueden conseguir con un bajo costo, pues esta es antes que nada una sociedad capitalista. Globalmente, el desarrollo en Colorado y Washington disminuye la habilidad de EE.UU. para castigar a otras naciones por experimentar con nuevas políticas de drogas más liberales.

SEMANA: ¿Cuáles serían los principales y más importantes cambios en la política de drogas para tener un acercamiento a la salud pública y a los derechos humanos? 

C. H.: La política de drogas que recomiendo no se fundamenta en un enfoque de salud pública ni de derechos humanos. Es más importante que la política cuente con evidencia. La mayoría de los usuarios de drogas no son adictos. Son miembros responsables de nuestra sociedad. Como tales, temas de salud pública (o de seguridad) no son necesarios. Si los colombianos están preocupados por conservar a TODOS sus ciudadanos sanos y productivos, se asegurarían de que hubiera información disponible adecuada sobre drogas y que las personas no fueran castigadas de manera severa por posesión de drogas; de manera severa entendido como sentencia carcelarias.

SEMANA: ¿Considera que lo que está sucediendo en Uruguay y EE.UU. con respecto a la regulación de la marihuana generaría un proceso similar con esta y otra clase de drogas en Colombia y en la región? 

C. H.: Definitivamente se han generado discusiones sobre el tema. Y esto crea una oportunidad para los colombianos sobre repensar y reevaluar su acercamiento a la regulación de las drogas.

SEMANA: ¿Cuáles son los principales objetivos de la transición entre un régimen prohibitivo y uno regulatorio? 

C. H.: Las personas se alejan de lo prohibido cuando el costo es demasiado alto, cuando, por ejemplo, muchos ciudadanos de clase media son arrestados por temas de drogas. Siempre y cuando sólo se arreste a los pobres, entonces no hay una verdadera razón para cambiar la política de drogas.

SEMANA: Desde un punto de vista neurocientífico ¿Por qué existen los drogadictos?  

C. H.: Esta es una pregunta errónea porque, desde un punto neurocientífico como se piensa en la actualidad, esta pregunta no puede ser respondida. Una pregunta más acertada es: ¿Por qué las personas usan drogas? Las personas usan drogas por una variedad de razones que van desde la agudeza de algunas funciones (por ejemplo, las habilidades o cognitivas) hasta la disminución de otras como los estados de ánimo negativos (ansiedad y síntomas psicóticos). Pensar, por ejemplo, en las múltiples razones por las cuales las personas toman alcohol muestra que son muchas y muy diversas.
 
SEMANA: ¿Cuál es la relación entre las drogas y los seres humanos? 

C. H.: Los seres humanos han usado drogas desde que habitaron el planeta Tierra. El punto es que el uso de drogas no se va a acabar. Como resultado, nosotros debemos aprender cómo vivir en una sociedad en la que las drogas están presentes, aunque este hecho nos haga sentir incómodos.

SEMANA: ¿Cuál es la diferencia entre un usuario de drogas, un adicto a las drogas y un criminal? ¿De qué manera se debe tratar a estas personas?

C. H.: El hecho de saber que alguien usa drogas, incluso de manera regular, no confirma que es una persona adicta. Ni siquiera significa que la persona tenga un problema con las drogas. Para aclarar la definición de “adicción” ampliamente aceptada, según el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, o DSM, el uso de drogas de una persona debe interferir con funciones importantes como el hecho de ser padre, el trabajo o relaciones íntimas. El uso de las drogas debe permanecer a pesar de las consecuencias negativas, del tiempo perdido y de la energía mental desperdiciada y persistir a pesar de varios intentos de abandonar esa adicción. También puede incluir la sensación de necesitar más cantidad de droga para conseguir el mismo efecto (eso se conoce como tolerancia) y sufrir síntomas de abstinencia en caso de detener el consumo. Las personas con adicción a las drogas deberían ser tratadas. Los usuarios de drogas, por otro lado, no deberían ser abordados ni con tratamientos ni con encarcelamiento. 

El tratamiento de un criminal, o de alguien que es capaz de cometer un crimen, dependerá del crimen. El asesinato se deberá tratar de una manera diferente a la posesión de drogas.

SEMANA: ¿Cómo le explica a la opinión pública que un usuario de drogas debe ser tratado bajo un punto de vista de salud pública y no debe ser tratado como un criminal? 

C. H.: Con mi respuesta anterior lo he dicho todo. 
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