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| 8/28/2010 12:00:00 AM

La guerra de la propaganda

La presunta fosa común de La Macarena no es como la pintaron. Reflexiones sobre un debate en el Congreso que dejó más preguntas que respuestas.

En la Guerra de los Balcanes, tal vez ninguna masacre generó tanta repulsión y horror como la de Srebenica en 1995. Allí milicianos serbios asesinaron a 10.000 hombres y niños musulmanes bosnios. Cuando se descubrieron las fosas comunes con decenas de cadáveres, las desgarradoras fotos se exhibieron en las primeras páginas de todo el mundo. Hoy, se pueden ver con solo buscarlos por Google con las palabras "fosa común Srebenica". Por eso ha llamado la atención que una de esas fotos también aparezca cuando se escribe "fosa común Macarena".

Desde hace seis meses, en páginas de Internet de ONG y varios medios se ha hablado de "la fosa más grande de América Latina" donde habría 2.000 muertos. Que en un cementerio clandestino en La Macarena estarían las víctimas de "una masacre masiva", según la senadora Piedad Córdoba. Y que según la también senadora Gloria Inés Ramírez, es uno de los resultados del "Plan Colombia y Plan Patriota". El congresista Iván Cepeda, quien junto con las senadoras encabezó una delegación de activistas internacionales al sitio a mediados de julio, dijo en su columna en El Espectador que los hechos "podrían constituir un nuevo caso de crímenes de lesa humanidad cometidos bajo la forma de masivas ejecuciones perpetradas por agentes del Estado".

Pero los visitantes no encontraron ni la fosa común estilo Srebrenica ni los miles de cadáveres sino el cementerio oficial de La Macarena.

El mismo Cepeda reconoció en el debate del Congreso del miércoles pasado sobre el tema, que lo que hay son unas tumbas individuales de unas 464 personas sin identificar. En el citado debate, el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, mostró fotos que refutan los alegatos de una fosa común y presentó el informe de la Fiscalía en el que se documentaba la investigación adelantada por esa entidad. "En el cementerio del municipio de La Macarena solo existen tumbas individuales excavadas en momentos diferentes, separadas entre sí por más de un metro de distancia", dice el informe oficial.

Rivera recordó que durante años la zona de La Macarena era dominada por las Farc y que incluso formó parte de la zona de distensión. Y que sería un error asumir que todos los muertos ocurrieron desde la llegada de la fuerza pública en 2004.

Para Cepeda, quien dice que la cifra de 2.000 muertos vino de la Procuraduría, sigue siendo muy grave que haya tantos NN allí y en otros tres cementerios en Granada y Vistahermosa, en Meta, y en San José de Guaviare. En el debate presentó el caso de tres presuntas ejecuciones extrajudiciales en Granada en 2006 y denunció irregularidades en los procedimientos utilizados por el ejército para manejar los muertos en combates en esos cuatro lugares.

La nueva denuncia de Cepeda no tuvo mayor eco en el Congreso. Esto se debió en gran parte porque lo de La Macarena no correspondió a las expectativas generadas. Se demostró que era exagerado el número -no eran miles- y falsa la dimensión -no correspondía al imaginario de lo que es una fosa común-. No parece lógico que se hubieran tomado el tiempo para individualizar cada muerto si todas las víctimas eran 'falsos positivos'. Era mucho más fácil hacer un hueco en la mitad de la selva que enterrarlas en el cementerio oficial.

Sin duda, la retoma de La Macarena dejó centenares de muertos -el mismo Ministro dijo que hubo más de 1.400 bajas de guerrilleros- y que algunos pudieron haber sido civiles. Cepeda tiene razón en insistir que se identifiquen las víctimas de allí y en los otros sitios y que si se cometieron delitos que se castigue a los responsables, pero ese esfuerzo puede fracasar si se opta por el amarillismo y la propaganda negra. La Macarena no es Srebenica.
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