Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/12/27 00:00

La herencia de Germán Arciniegas

La honestidad y la defensa de la palabra como el arma más contundente, son algunas de las enseñanzas que dejó Germán Arciniegas, el hombre que atravesó todo el siglo XX, fallecido en la mañana del pasado martes 30 de noviembre en Bogotá.

La herencia de Germán Arciniegas

Es cierto que tenía algo de dificultad para pronunciar las palabras pero sus ideas las conservaba intactas, diáfanas, próximo a cumplir un siglo de vida el corazón de Germán Arciniegas dejó de latir para siempre en la tibia mañana del martes 30 de noviembre en Bogotá.

Su cuerpo descansó pero el pensamiento de este escritor, periodista, historiador y ensayista se mantienen en permanente ebullición. Hoy los estudiosos de su obra coinciden en señalar como la honestidad y la defensa de la palabra como el arma más contundente, son su mejor herencia. Máxime que siempre se movió por esta línea pese a ser testigo de un siglo particularmente de un país como Colombia.

“Siempre amó a su tierra”, dijo uno de sus mejores amigos y uno de sus biógrafos, el poeta Juan Gustavo Cobo Borda al destacar que pese a que Arciniegas cultivó con pasión los viajes siempre quería volver al país.

Como un diario que cuenta suceso a suceso cada episodio histórico del siglo, pero con un magistral encanto y una visión muy americanista, así era el escritor al que todos conocían como El Maestro.

Arciniegas nació el 6 de diciembre de 1900. Y empezó a ejercer su oficio periodístico desde 1918 y desde ese momento hasta sus últimos días nunca cesó en su trabajo. Escribió más de 70 libros, publicó más de 15.000 artículos de prensa y se convirtió en uno de los historiadores más importantes en Latinoamérica. “Era más valorado afuera que aquí”, destaca Cobo Borda.

Arciniegas ya sordo, ciego y con sus 98 años a cuestas conservaba la lucidez y vitalidad de un joven, sin embargo el martes 30 de noviembre a las 7: 30 de la mañana a raíz de una neumonía que sumada al delicado estado en que se encontraba por su edad lo llevó a la muerte.

Un político, un historiador, un periodista, fue director del diario capitalino El Tiempo, y un diligente liberal por excelencia , todo eso fue Arciniegas.

En cuanto a su faceta política, sobresalió desde muy joven como activista del Partido Liberal, fue ficha clave para el desarrollo ideológico de este partido, años después fue designado ministro de Educación en las presidencias de Eduardo Santos y Alfonso López Pumarejo. Su temperamento y su forma de mirar el mundo lo llevaron a ser un personaje controversial desde sus primeros escritos realizando críticas en contra del dominio norteamericano y manteniendo siempre una mentalidad americanista.

Esto lo hizo protagonistas de un escándalo hace unos años durante el gobierno del presidente César Gaviria, cuando Arciniegas fue destituido de su cargo como presidente de la Comisión Preparatoria para la Celebración del V Centenario del Descubrimiento de América, al oponerse a una celebración que rendía un homenaje a España.

Su vida política terminó en un cargo diplomático como embajador de Colombia ante el gobierno de Italia y ante el Vaticano en los años 80.

Pero fue realmente entre los libros, la historia y el periodismo en donde se desarrolló la vida de este intelectual.

Fundador de diversas publicaciones como la Revista de la Universidad y Correo de los Andes, la Revista de las Indias y la Revista de América. Creador de cientos de obras de historia las cuales fueron de gran influencia no solo en la historia de Colombia sino también en la de Latinoamérica, Arciniegas siempre mantuvo una línea de americanista empedernido sin ceder ni un milímetro a sus convicciones acerca de lo que América es, todo esto a pesar de vivir varios años fuera del país. Una de sus principales obras es La Biografía del Caribe, que escribió en 1945 y que logra narrar más claramente la historia del mar Caribe y los personajes que lo rodean.

En 1918 empezó su carrera en el periódico El Tiempo, publicando una columna, desde entonces Arciniegas por épocas se convirtió en columnista de este diario.

Su estilo conciso, con un fino humor y con una trascendencia de los problemas sociales, llevó a este estudioso de la historia de Europa y de América a convertirse en el punto de referencia de los historiadores. Además fue merecedor de innumerables premios y reconocimientos en el mundo del periodismo y la literatura.

Hace unos meses, la Revista Diners eligió a Germán Arciniegas como el personaje del siglo en Colombia, por su vida, por su obra y en sí por ser como él era. Auténtico.

Hoy el ya no está, pero en sus libros no solamente quedan sus relatos y comentarios, allí están también todos los rasgos de cómo él era. Hoy sus allegados lamentan su ausencia, su buen humor, su sinceridad y su apetito que conservó hasta el día de su muerte.

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