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| 2/23/2017 7:40:00 PM

El trágico final del joven colombiano que había desaparecido en Alemania

Durante dos meses, Jacobo Montoya estuvo desaparecido en Heidelberg, una pequeña ciudad universitaria alemana en la que soñaba quedarse para ser profesor de historia. Este jueves, su cuerpo sin vida fue hallado por las autoridades.

Cuentan quienes lo conocían que Jacobo Montoya era un estudiante ejemplar. Hacia dos años que había llegado a Alemania para estudiar historia y soñaba con ser profesor universitario. Fue poco el tiempo que Jacobo estuvo en Alemania para que él supiera que su lugar en el mundo estaba en la tierra de Nietzche y de Kant. "¡Estoy en el paraíso!", le decía con frecuencia a su mamá, con quien se comunicaba casi a diario por Skype.

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Pero el 16 de diciembre Jacobo no contestó los mensajes. Su madre, Ángela Vélez, se alarmó de inmediato. Jacobo no era de esos muchachos que ignoran los chats o las llamadas y de hecho la noche anterior habían cuadrado los últimos detalles de un viaje familiar.

En la misma llamada, él le había comentado que el viernes planeaba ir a una fiesta latina con sus amigos de la universidad, algo que Jacobo hacía con frecuencia. 

Y fue precisamente en esa celebración cuando no se supo más del rastro de Jacobo. En la noche del 16 de diciembre, Jacobo y sus amigos salieron a departir en la casa de un compañero de clase, de allí se dirigieron para una discoteca local en la que tendrían una fiesta con ambiente latino, al ritmo de dancehall, reggaeton y salsa.

Y fue allí, al terminar la noche, donde sus amigos notaron su ausencia. En la madrugada del otro día, sus compañeros lo buscaron dentro del bar, donde uno de los porteros les comentó que el joven había salido del lugar a las 11 de la noche. Los amigos no le dieron más vueltas al asunto, aunque les sorprendía que no se hubiera despedido. Ese no era el estilo de él.

Tras la fiesta, el día sábado sus amigos quisieron saber por qué Jacobo se había ido sin avisar, pero no hubo respuesta a los llamados ni a los mensajes por whatsapp. Entonces decidieron informar a la Policía que su amigo estaba perdido, esta en un principio trató el tema como el de un adolescente que se había escapado luego de una noche de copas. Las desapariciones forzadas, al menos en Alemania, no son muy frecuentes. De hecho, la Policía alemana sostiene que la mitad de los casos de desapariciones se resuelve en la primera semana, y que al mes el 80 % está aclarado. Pero el caso de Jacobo estaba en el 20 % restante.

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Ante la incredulidad de la Policía alemana, tanto sus amigos como su familia hicieron entender a las autoridades que la desaparición de Jacobo no era común ni intencional. “No es algo que mi hijo soliera o pudiera hacer”, recordaba Ángela Vélez en entrevista con W Radio. De hecho, quienes conocieron a Jacobo lo describían como un muchacho amable, estudioso y alejado de problemas.

“Jacobo es una persona feliz y siempre lo ha sido, especialmente en estos últimos años en Alemania, donde encontró las cosas que más le gustan, las grandes bibliotecas, que, como él dice, son un paraíso”, señalaba la madre del estudiante a la agencia de noticias alemana Deutsche Welle.

Motivada por la angustia de no saber de su hijo, Ángela viajó a Alemania con su familia con la esperanza de encontrar a Jacobo. Durante tres semanas, Ángela, su esposo y su hija recorrieron las calles de la ciudad pegando afiches y preguntando por su hijo. Se apoyaron en los medios de comunicación locales e incluso crearon una página en Facebook para apoyar la búsqueda.

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“La Policía fue hasta su apartamento y todo estaba ordenado, no faltaba nada. Hasta su computador y tableta estaban ahí, toda la ropa y los objetos personales”, dijo a la prensa su madre, que había llegado ayer por segunda vez a Alemania a continuar la búsqueda.

El tema generó tanto interés, que la Cancillería y la Embajada de Colombia en Alemania se unieron a la intensa búsqueda, que luego de dos meses terminó este jueves. Según el reporte del medio local Heidelberg24, encontraron el cuerpo de Jacobo en las aguas de la represa del río Neckar, luego de ser avisados por un testigo. Aunque afirman que no se ha podido hacer el reconocimiento de los restos por su estado de descomposición, la evidencia indicaría que se trata del joven colombiano.

Una sencilla y sentida publicación desde el perfil de Facebook confirmaba el fatal desenlace. “Ahora estás con Dios. Cumplió su promesa, te devolvió a nosotros y estás en sus brazos para que descanses en paz. Eres un ángel, te amamos y seguiremos orando por ti”, señaló su familia a través de Facebook. 

Por ahora, las autoridades alemanas son enfáticas en que no se tiene conocimiento de qué pudo pasar con Montoya Vélez y afirman que continuarán con las investigaciones para aclarar lo sucedido. 

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