Domingo, 26 de octubre de 2014

| 2013/07/03 00:00

La historia detrás de la muerte del excongresista

Octavio Zapata Rodríguez, exrepresentante y exdiputado del Valle, murió tras un paseo millonario en Cali.

Al parecer el cuerpo del exrepresentante y exdiputado Octavio Zapata Rodríguez fue arrojado al rio Cauca. Foto: SEMANA.

Lo que empezó como una misteriosa desaparición, terminó diez días después como un absurdo crimen por sobredosis de escopolamina en medio de un paseo millonario.

La víctima de este nuevo caso de delincuencia urbana en la capital del Valle fue el exrepresentante a la Cámara y exdiputado del Valle Octavio de Jesús Zapata Rodríguez, quien tenía 75 años de edad.

Según explicó el propio director de la Policía, el general José Roberto León Riaño, los fleteros le aplicaron una sobredosis de escopolamina y ello causó la muerte del político, cuyo cadáver lanzaron al río Cauca. Al cierre de esta edición el cuerpo del exparlamentario era buscado por las autoridades.

Esta revista pudo establecer que la tragedia para el curtido político comenzó el día lunes 24 de junio, cuando cayó en manos de una temida banda de fleteros, integrada por una misma familia.

Ese día el político vallecaucano fue abordado por una hermosa mujer cerca al centro comercial Chipichape, ubicado en el norte de la ciudad. Luego del encuentro furtivo se dirigieron hacia un motel del sector y estando allí se unieron al ‘paseo millonario’ los restantes cinco integrantes de la banda.

Al parecer, fue en el motel donde le suministraron la fulminante dosis de escopolamina, que debido a los quebrantos de salud que padecía el señor Zapata le causó la muerte. Personas cercanas a la familia indicaron que el también empresario sufría de la presión y de fallas cardíacas.

El rastro de los delincuentes quedó registrado en un cajero electrónico de Cali porque en varias oportunidades intentaron sacar dinero de una de las tarjetas de su víctima.

Pero todo se descubrió porque una fuente los delató y detalló el sitio exacto donde se escondía la banda, en una finca aledaña a Cali. Ya capturados, una de las mujeres implicadas confesó a las autoridades todo lo que pasó con el excongresista.

Zapata Rodríguez era un curtido político conservador que nació en Caicedonia, Valle, pero en la actualidad vivía en la capital, Cali. Llegó al Congreso durante el período 1994-1998, como reemplazo del titular de la curul, Rafael Quintero. Antes de ser representante a la Cámara por el Valle, fue diputado de ese departamento.

Tras su paso por el Congreso se apartó de la política y se dedicó a sus negocios particulares, especialmente en el sector transportador, a través del cual logró ser socio de una de las empresas operadoras del Sistema de Transporte Masivo de Cali, más conocido como MIO.

Pese a ser conservador por convicción y de la línea goda del lloredismo y el holguinismo valluno, durante las elecciones del 2010 apoyó a la candidata liberal Nancy Denise Castillo, quien aspiraba a la Cámara.

En el reciente escándalo por las millonarias pensiones de los congresistas y magistrados de las Altas Cortes, su nombre volvió a figurar como uno de los beneficiarios de una jugosa mesada por 21 millones de pesos, pese a ser condenado por la justicia.

Según publicó el portal La Silla Vacía en su página web, “en 1999 el Juzgado Primero Penal del Circuito de Cali lo condenó a 30 meses de prisión y una multa de 300.000 pesos por el delito de estafa. La Fiscalía encontró que Zapata obtuvo una pensión de la Gobernación del Valle presentando documentos falsos que lo acreditaron como maestro oficial con 20 años de trabajo”.

No obstante, varios de sus amigos cercanos, como el exsenador Hugo Castro Borja, aseguraron a esta revista que ese fallo fue revocado.

El crimen de este fugaz político ocurre justo cuando en el país se discuten medidas para frenar el impacto fatal de los fleteos, atracos y paseos millonarios que azotan a las ciudades.

De hecho, esta semana el propio presidente Juan Manuel Santos se reunió con los taxistas de Bogotá para tratar de fijar controles y así evitar que en el gremio se camuflen esas bandas de atracadores.

Ese revuelo en la capital surgió porque hace apenas 14 días el mal llamado ‘Paseo Millonario’ cobró la vida de otra víctima: el agente de la DEA Terry Watson. Ahora cuando el problema ocurrió en Cali y la víctima fue un excongresista, los caleños esperan que las autoridades reaccionen con el mismo rigor.

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