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| 6/15/2011 12:00:00 AM

La historia de un sobreviviente del ataque de las Farc en Caquetá

Gentil Cerquera, el conductor del taxi que fue atacado por la guerilla y en el que viajaban cuatro pasajeros, dos de los cuales murieron, cuenta cómo fue el momento en que una explosión y varios disparos se atravesaron en su camino.

Gentil Cerqueta (de 53 años) conoce muy bien la carretera que de Florencia conduce a San Vicente del Caguán en Caquetá. Todos los días la recorre. En esa vía trabaja. Desde hace 16 años maneja un taxi que presta su servicio entre esas dos zonas. De eso vive. "De eso vivía", interrumpe. Y aclara que hasta el martes ese era su trabajo, pero que ahora no sabe qué hacer. No sólo porque tiene miedo, sino porque de su taxi no quedó nada.
 
Gentil está vivo de milagro. Él manejaba el taxi al que le explotó una bomba a pocos metros de distancia y minutos después estuvo en medio del fuego cruzado. En su carro murieron dos personas y otra quedó herida. Él cuenta cómo pasó.
 
"Salí de Florencia a las 4:20 a. m., siempre he madrugado, la noche anterior un vecino me había dicho que viajaría conmigo, así que él era el cupo fijo. En el terminal recogí los otros tres pasajeros. Y de ahí arrancamos hacia San Vicente del Caguán".
 
Había pasado más de una hora de viaje. Acababan de pasar por Puerto Rico cuando empezaron a sonar los disparos. Gentil decidió parar. "No me pareció raro escuchar tiros, eso pasa a veces, por eso paré, iba a esperar a que pasara para continuar".
 
Pero no pudo retomar su camino porque después de los disparos vino la bomba. "Yo vi por el retrovisor un carro con Ejército y casi al mismo instante de que pasaran la bomba estalló. No me explico cómo a ellos no les pasó nada".
 
Gentil se agachó cuando escuchó el estruendo y cuando creyó que todo había pasado, empezaron de nuevo los disparos. "Después hubo una balacera como de diez minutos, yo me salí del carro y me tiré al piso, lo mismo hizo el que iba al lado mío. Cuando abrimos los ojos estábamos rodeados por personas, que al principio pensé que eran del Ejército, pero luego vimos que eran guerrilleros".
 
En ese momento los ocupantes de la parte trasera del vehículo ya estaban heridos. "Los guerrilleros nos preguntaron que si éramos civiles, yo dije que sí y nos dejaron ir".
 
Gentil agarró la maleta del que iba a su lado, que estaba herido por esquirlas, y caminó junto a él buscando quién los ayudara. En la carretera apareció un sobrino suyo que vive en Puerto Rico y a quien Gentil llamó para que los auxiliara. Los recogió, fueron al hospital y en teoría ya todo estuvo bien para ellos, los que sobrevivieron.
 
Sin embargo, para Gentil la historia no es tan sencilla. Está afectado sicológicamente. En su primera noche después del atentado no concilió el sueño, no sabe en qué va a trabajar, vio cómo en pocos minutos sus pasajeros perdieron la vida, él aún no entiende nada y tiene miedo.

Gentil tiene dos hijos (de 16 y 18 años) y vive en Florencia. Ya no tiene esquirlas en su cuerpo, la única que la tenía se la sacaron en la mañana de este miércoles, pero no deja de recordar cómo pasó todo.
 
"En el camino casi no hablamos nada, ellos estaban dormidos, estaba lloviendo y habíamos empezado el viaje muy temprano. Sólo sé que dos de los pasajeros (uno que murió y otro que está gravemente herido) eran amigos y llevaban cascos amarillos, el otro era músico (murió) y Danilo, que se está recuperando de las heridas de las esquirlas, es un vecino con el que no era la primera vez que viajaba".

A Gentil y a las cuatro personas que viajaban en su taxi les faltaban tan solo 45 minutos para llegar a su destino, pero terminaron siendo víctimas de un intento de las FARC de atacar a un pelotón del Ejército. "Siempre pagamos los que no tenemos nada qué ver".
 
Julio Salas y Álvaro Vega Blancín fueron las dos personas que perdieron la vida en este atentado, que recordó que Caquetá sigue siendo el blanco de las FARC y los civiles las principales víctimas.
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