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| 5/23/2009 12:00:00 AM

La hora de los colombianólogos

Nunca como ahora había habido tantos funcionarios del alto gobierno de Estados Unidos que conocieran tan bien la realidad colombiana.

H istóricamente, tal vez nunca el alto gobierno norteamericano había tenido mejor conocimiento sobre Colombia que en tiempos de William Henry Harrison. En 1828, mucho antes de ser elegido como el noveno Presidente de Estados Unidos, Harrison fue nombrado embajador en la Gran Colombia y se trasladó a Santa Fe de Bogotá, donde pudo enterarse como pocos de lo que pasaba en estas tierras. La experiencia, sin embargo, no le fue de gran utilidad. El 4 de marzo de 1841, cuando asumió el poder, leyó un discurso de casi tres horas -el más largo de las posesiones presidenciales de su país- y el frío que hacía le causó una gripa que se transformó en una neumonía colosal. Murió un mes más tarde.

A pesar de que ningún otro Presidente norteamericano ha tenido una experiencia semejante en Colombia, el alto gobierno de Estados Unidos ha ido acumulando desde entonces buena información sobre la realidad colombiana y se han interesado en ella. Algunos presidentes gringos han visitado el país en épocas recientes: John F. Kennedy, Ronald Reagan, George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush. Pero lo curioso del asunto, y así se lo dijo a SEMANA el ex canciller Guillermo Fernández de Soto, "es que nunca como en la actual administración de Barack Obama había habido en Washington tantos funcionarios importantes con buen conocimiento de los temas colombianos".

La lista es larga y empieza nada menos que con el vicepresidente, Joe Biden, que en el año 2000, cuando era un destacado senador demócrata del Comité de Relaciones Exteriores, visitó Cartagena junto con su copartidario el presidente Bill Clinton y con el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Dennis Hastert. "Fue en ese momento cuando se consolidó el apoyo bipartidista norteamericano al Plan Colombia, por el cual el país ha recibido unos 8.000 millones de dólares de ayuda", recuerda el ex presidente Andrés Pastrana, que mantiene una estrecha amistad con Biden.

En el Departamento de Estado hay tres funcionarios con gran experiencia en Colombia. El primero de ellos, James Steinberg, es un hombre clave. Nombrado por Obama el 'número dos' de Hillary Clinton, Steinberg fue el supervisor en la Casa Blanca del Plan Colombia en sus inicios. Como el segundo a bordo de Sandy Berger, consejero de Seguridad Nacional, estuvo en el primer encuentro en la Oficina Oval entre Bill Clinton y Pastrana, que aún no se había posesionado como presidente. Cuando dejó el cargo ejecutivo, Steinberg siguió con el ojo puesto en América Latina: se vinculó como profesor a la Universidad de Texas en Austin, la más fuerte de Estados Unidos en los estudios sobre la región.

El segundo funcionario decisivo para Colombia en el Departamento de Estado fue nombrado el 12 de mayo. Se trata de Arturo Valenzuela, subsecretario de Asuntos del Hemisferio Occidental. Allí será el zar de los temas latinoamericanos en la diplomacia gringa. Chileno de nacimiento, Valenzuela no es un novato en la materia. Se encargó de ella en la Casa Blanca durante la segunda Presidencia de Clinton y luego dirigió el influyente Centro de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown. Ha viajado a Colombia en incontables ocasiones y ha sido condecorado con la Orden de Boyacá.

Robert Manogue es el tercer funcionario importante para Colombia bajo la batuta de la secretaría de Hillary. Menos visible que los dos anteriores, la tarea de este ex consejero económico de la embajada en Bogotá consiste ahora en coordinar con otras dependencias las negociaciones sobre tratados de libre comercio con países como Corea del Sur, Colombia y Panamá. No es cosa de poca monta, cuando el TLC sigue sin ser aprobado en el Congreso gringo y con reservas por parte de Obama.

En la Casa Blanca también hay un profundo conocedor de Colombia. Su nombre es Dan Restrepo y fue nombrado director para el Hemisferio del Consejo Nacional de Seguridad. Restrepo, hijo de un colombiano asesor de César Gaviria cuando era secretario general de la OEA, es quien le habla al oído a Obama cuando el tema es América Latina. Abogado de la Universidad de Pensilvania, trabajó anteriormente en el Center for the American Progress, uno de los think tanks más prestigiosos de Washington, desde donde se vinculó a la campaña demócrata. En ese entonces, le dijo a SEMANA: "Si la violencia contra los sindicalistas sigue igual, Obama no apoyará el TLC".

Y a propósito de la suerte del tratado, otros dos altos funcionarios con conocimiento sobre Colombia tienen que ver hoy día con el asunto en Washington: Frank Sánchez y Demetrios Marantis. Sánchez, que ha estado repetidamente en Bogotá y es experto en negociaciones comerciales desde los años de Clinton, ocupa nada menos que la subsecretaría de Comercio Internacional, debajo de Gary Locke. Marantis también ha venido al país, negoció el TLC de Estados Unidos con Chile, habla español perfectamente y fue ascendido recientemente como 'número dos' de Ron Kirk, Alto Representante Comercial (Ustr, por su sigla inglesa), que es quien se entiende verdaderamente de estos asuntos en la rama ejecutiva. Por si fuera poco, Marantis usa una pulsera con los colores amarillo, azul y rojo y asegura que sólo se la quitará cuando se apruebe el TLC.

Pero ahí no para la cosa. La nueva subsecretaria del Tesoro para Asuntos Internacionales, Lael Brainard, es igualmente sensible a los temas colombianos. Hasta hace poco, cuando era investigadora de la Brookings Institution, otro célebre think tank de Washington, impulsó la creación de la Iniciativa Latinoamericana y propuso para dirigirla el nombre del colombiano Mauricio Cárdenas, ex director de Planeación Nacional, que ocupa el cargo desde hace un año.

¿Por qué hay en Washington tantos funcionarios de alto nivel con gran conocimiento sobre Colombia? Lo explica Michael Shifter, investigador del Diálogo Interamericano, el instituto de análisis sobre temas regionales más famoso de la capital gringa. "Desde los años 90, no ha habido en Washington un asunto latinoamericano más importante que Colombia. Todo el que quería trabajar sobre el hemisferio tenía que saber de la realidad colombiana. Ha sido la prioridad de la agenda", dice.

Según Shifter, que es considerado una biblia en estos temas en la capital norteamericana, con el gobierno de Obama y las mayorías demócratas en el Congreso lo más probable es que el Plan Colombia tenga en adelante un énfasis más social y que el TLC sufra algunos cambios. ¿Y cómo cae en el alto gobierno gringo la posible reelección del presidente Álvaro Uribe? Shifter es contundente: "Me sorprendería si uno solo de esos funcionarios estuviera de acuerdo con ella".
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