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| 11/21/1983 12:00:00 AM

LA HORA DE LA VERDAD

A pocos días de la sentencia, SEMANA revela los detalles de la acusación contra el parlamentario Carlos Nader

Cinco meses después de su espectacular detención en el centro de Nueva York, acusado de haber ofrecido vender 10 kilos de cocaína a unos agentes federales camuflados, el parlamentario liberal por Córdoba, Carlos Nader, se apresta en este momento para la audiencia que sobre su caso tendrá lugar el 7 de noviembre, en la ciudad de Nueva York.
Nader, de 37 años,se declaró culpable de posesión de 7.8 gramos de cocaína y de haber participado en conversaciones para la eventual entrega posterior de cantidades superiores. En inglés el delito es denominado "conspiracy", lo que corresponde en derecho colombiano a "asociación para delinquir". Técnicamente, esto se define cuando dos o más personas discuten sobre la comisión de un delito y posteriormente una de ellas da el primer paso para llevarlo a cabo.
Como Nader se declaró culpable la pena que se le impondrá dependerá del grado de culpabilidad que le atribuya el juez a sus actos, una vez escuchados tanto los argumentos del defensor como del fiscal. SEMANA entrevistó en Nueva York a las dos partes, y presenta a continuación un resumen de sus puntos de vista.
LA DEFENSA
La versión del defensor, Larry Herrmann, un abogado bilingue, conocedor de Latinoamérica, es la siguiente: A comienzos de marzo de este año, Nader conoció a Germán Bocanegra, ex funcionario del consulado colombiano en Hamburgo, en una reunión social realizada en el apartamento de una vecina.
Después de algunos contactos sociales esporádicos, hablaron de la posibilidad de importar a Colombia repuestos para automóviles alemanes. Al respecto se han presentado como evidencia algunos telex de Bocanegra, dirigidos a proveedores de repuestos en Alemania, solicitando cotizaciones para Colombia. Bocanegra le informa en abril que un amigo alemán suyo, vendedor de repuestos, está interesado en establecer un vínculo comercial con Colombia y que estaría dispuesto a viajar a Nueva York a discutir el negocio con ellos. Nader, quien tenía pendiente un viaje a Miami para adquirir equipos de radiodifusión para una emisora en Montería, decide aprovechar el viaje para hacer las dos cosas.
Viajan a Nueva York y allí son recibidos por el amigo de Bocanegra, otro ciudadano alemán presentado como su socio, y un norteamericano de raza negra que actúa como conductor. Tanto el segundo alemán como el chofer eran en realidad agentes federales de los departamentos antidroga de sus respectivos países, y algunas de las conversaciones que tuvieron lugar en adelante fueron grabadas.
Después de algunos diálogos informales, el tema pasó de repuestos de automóviles a la posibilidad de comprar cocaína colombiana. Nader decide seguirles la corriente y comienza a hablar como si fuera un profesional en el negocio de tráfico de estupefacientes. Los alemanes, al ver la reacción favorable que ha tenido su propuesta, deciden concretarla y ofrecen comprar de inmediato un millón de marcos en cocaína. Nader le pregunta a Bocanegra que a qué cantidad corresponde esa suma. Y éste le responde que a 5 kilos. El parlamentario manifiesta que no hay ningún problema en conseguir esa mercancía pero que tomará algunos días. Nader quien tenía que regresar vía Miami para sus averiguaciones sobre equipos de radiodifusión, manifiesta a los agentes que él y Bocanegra irán a esa ciudad a conseguir la droga.
Una vez allí comienzan a preocuparse sobre cómo salirse del negocio sin que esto tenga implicaciones posteriores con los alemanes. Para tantear la situación, se comunican telefónicamente con ellos en Nueva York. Estos les manifiestan su disgusto porque les están tomando el pelo en un negocio muy delicado. Al mismo tiempo, aumentan la oferta de compra de cinco a diez kilos.
Preocupados por el tono amenazante de los alemanes, deciden tratar de conseguir una muestra para tranquilizarlos y darle largas al asunto. La consiguen y regresan a Nueva York. En esta ciudad se reúnen nuevamente con los alemanes y Nader les dice que se les presentaron algunas dificultades pero que en poco tiempo suministrarán el pedido. Les entrega como muestra 7.8 gramos de cocaína y continúa actuando como si fuera un experto en la materia. Le ofrecen entonces un maletín lleno de dinero en efectivo como anticipo de un futura negocio y él lo rechaza. Los alemanes mencionan que tan pronto reciban los 10 kilos, tendrán que ocuparse del envío a Alemania. Nader en ese momento le pregunta a su interlocutor cómo introduciría la cocaína en ese país, y éste le contesta que en pantallas de televisión. Viendo que Bocanegra estaba hablando con el otro "comprador" y que no estaba oyendo esa parte de la conversación, Nader le dice que le pregunte en alemán a éste segundo cómo sería introducida la cocaína. La respuesta es que en cajas de icopor para computadores.
Al darse cuenta de que había dos versiones contradictorias, Nader intuye que se trata de una celada. Inventa excusas para suspender de inmediata la conversación y abandona el restaurante con Bocanegra. No se habían desplazado sino algunos metros cuando sorpresivamente son arrestados por agentes de la DEA que los esperaban afuera.
El abogado defensor de Nader, Larry Herrmann, señala que Nader es un hombre impulsivo, con una personalidad extravagante, y que participa en todas esas conversaciones espontáneamente, mitad en serio mitad en broma, pero en todo caso sin premeditación. Considera que el viaje a Miami constituye más un acto irresponsable de un aventurero que una acción delictiva racionalizada y que si fuera narcotraficante profesional seguramente habría conseguido en Nueva York o en Miami más de 7 gramos de cocaína.
LO QUE DICE EL FISCAL
Por su parte, el fiscal David Hammer, considera que los argumentos de la defensa desafían la credibilidad y que ningún adulto, y menos un parlamentario, participa en conversaciones sobre tráfico de droga sin entender las implicaciones que esto conlleva. Por otro lado, afirma que el conocimiento que Nader demuestra en las grabaciones que le hicieron los agentes federales, no se puede improvisar de un momento a otro y que sólo una persona con alguna experiencia en el mundo de la droga, las habría podido llevar a cabo. Considera también que ningún rasgo de personalidad justifica que, con base en el ofrecimiento de un negocio ilegal, se decida inmediatamente a explorarlo. Inicialmente, los conocimientos que reflejaba Nader sobre el negocio y su condición de parlamentario hicieron pensar que se trataba de la cabeza de una poderosa organización de narcotraficantes.
Sin embargo, la evidencia obtenida hasta ahora no confirma esta probabilidad. No obstante, Hammer insiste en que, aún no siendo Nader un profesional, es difícil aceptar la ausencia de premeditación que invoca la defensa.
La versión del fiscal, un hombre perspicaz e incisivo de cerca de 40 años, es la siguiente: Bocanegra poseía contactos en Alemania con el fin de establecer negocios de compraventa de cocaína entre Colombia y Alemania. El supuesto comprador había sido abordado por agentes federales alemanes, quienes lo indujeron a colaborar con ellos en una celada que se le tendería a los proveedores.
Bocanegra, quien según el fiscal tuvo que haber conocido a Nader antes de marzo, le había planteado a éste la posibilidad de participar en el negocio. Juntos planearon el viaje a los Estados Unidos con el objeto de entrevistarse con los futuros socios. Allí cayeron en la celada cuando les fue ofrecida la posibilidad inmediata de negociación.
Estas son las dos versiones que escuchará el juez el 7 de noviembre próximo, y de las cuales dependerán sentencias de Bocanegra y de Nader. La pena máxima que puede tener este delito en los Estados Unidos es de quince años.-
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