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| 4/4/2014 12:00:00 AM

La inesperada visita que recibió Natalia Ponce

Gina Potes, la primera víctima de ataque con ácido, le relató a Semana.com su duro encuentro con la joven.

Fue un lindo encuentro en medio de la tragedia. Gina Potes, en 1996, la primera mujer víctima de una agresión con ácido, fue este jueves hasta la habitación del Hospital Simón Bolívar donde se encuentra Natalia Pronce de León la más reciente víctima de ataque de este tipo.

Llegó a las 9:30 a .m. y la imagen a la que se enfrentó la llenó de mucha tristeza. “Fue muy doloroso verla en la camilla llena de vendas, gasas y lágrimas”.

Ella cuenta que Natalia no tiene idea de quién le arrojó la sustancia en su cuerpo y describe, en tres palabras, como vio a la joven de 33 años: “Está triste, desolada y ansiosa”. El resto de los detalles de la vista es un secreto que ella prefiere no contar.

La visita, sin duda, avivó el largo proceso que durante 17 años ha tenido que recorrer Gina desde que aquel hombre, de la manera más cruel, le arrojó ácido en su humanidad y acto seguido le dijo: “Quién la manda a ser tan bonita”. Una frase y un acto inhumano que le cambió drásticamente la vida.

Por eso Gina sacó fuerzas y, con su personalidad de hierro y en medio de su recuperación, se convirtió en una verdadera luchadora por la causa de las mujeres víctimas que sufren esta infamia.

En cada entrevista Gina explica que, con cada nueva víctima de ácido, se hace evidente una ausencia de justicia y de apoyo del Estado para endurecer las penas.

Con el caso de Natalia se reavivó el tema y muchos vuelven a hablar del asunto en el sentido de que es la hora de que haya voluntad política para que quienes cometan este tipo de actos sean cobijados con el Código Penal bajo el capítulo de tentativa de homicidio.

En el caso de Gina nadie ha pisado la cárcel y nunca se encontró al responsable. Así ha ocurrido en la mayoría de los casos. Por ello, decidió crear la Fundación Rostros sin ácido, en la que brinda apoyo integral a otras víctimas: asesoría jurídica y acompañamiento en salud sicológica y física. Es una forma de devolverles prácticamente la vida a quienes, como ella, han sentido la impotencia ante la crueldad de los agresores.

Este viernes, hacía el mediodía, Gina, un grupo de mujeres víctimas de este tipo de hechos así como decenas de ciudadanos, realizarán un plantón en el parque del Virrey y en una sola voz dirán una vez más: “que este tipo de violencia no se siga repitiendo”.

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