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| 9/28/2013 5:00:00 AM

La jugada política de Óscar Iván Zuluaga

Al pedirle a José Obdulio Gaviria que se retire de la lista del uribismo, el exministro hizo una solicitud ética y sensata, pero le salió mal.

“No hay cuña que más apriete que la del mismo palo”, reza el adagio. El sabio proverbio encaja perfectamente en lo que le ocurrió la semana pasada al Centro Democrático, el movimiento que lidera el expresidente Álvaro Uribe. 

No había pasado una semana desde que esa colectividad anunció su lista para el Senado, con el exmandatario a la cabeza, cuando sufrió su primera crisis interna. La manzana de la discordia fue la presencia del polémico exasesor presidencial José Obdulio Gaviria en el puesto nueve de la fila de candidatos. Pero no fueron las críticas de los contradictores naturales de los uribistas las que provocaron el sacudón, sino que el reclamo salió de uno de los más leales amigos de Uribe: Óscar Iván Zuluaga, su exministro de Hacienda. 

La historia comenzó el lunes pasado, cuando al mismo tiempo en el que el ex vicepresidente Francisco Santos presentaba un libro autobiográfico, su principal contendor en la carrera por la candidatura presidencial, Zuluaga, publicó una carta en la que le pedía a José Obdulio que declinara su aspiración. 

“La opinión pública pone en evidencia que su presencia en la lista no le sirve ni a su precandidato Francisco Santos, ni al presidente Uribe, ni al país”, escribió en uno de sus apartes. La carta cayó como un baldado de agua fría en las huestes uribistas pues se ponía en el mismo flanco de ataque del expresidente Andrés Pastrana, el representante Iván Cepeda y el senador Juan Manuel Galán, entre otros que fustigaron duramente la candidatura de José Obdulio. 

Además, pese a que la declaración del exministro contiene un imperativo ético razonable, fue inoportuna. La presencia de José Obdulio en la lista ya había sido motivo de discusión entre los precandidatos presidenciales del Centro Democrático y ellos habían convenido acatar las órdenes del exmandatario. El día de la carta, todos los uribistas, incluso el otro competidor por la candidatura, Carlos Holmes Trujillo, estaban en el Museo del Chicó acompañando a Santos. 

Mientras departían, Uribe se enteró que Zuluaga, con quien había almorzado ese día, tenía una carta bomba —inconsulta— debajo de su manga. Por eso se fue del lugar sin dar muchas explicaciones y sin que muchos de los asistentes se dieran cuenta.

En poco tiempo la noticia se regó. Los uribistas purasangre salieron a rodear al controvertido exasesor presidencial. Otros, que piensan lo mismo que Zuluaga pero no se atreven a decirlo en público, guardaron silencio.

 Y Pacho Santos aprovechó el papayazo para expresarle su lealtad a Uribe y remarcar que él sí defiende a capa y espada sus decisiones, pese a que la atención que recibía por cuenta de su libro pasó a un segundo plano. 

¿Qué hay detrás de todo esto y qué conclusiones tiene? La primera es que la carta le hizo daño a Zuluaga pues al criticar la decisión de José Obdulio estaba criticando a quien la tomó: Álvaro Uribe.
La carta fue interpretada dentro del uribismo como un signo de oportunismo o de debilidad.  Oportunismo, porque su objetivo sería granjearse la simpatía de todos los enemigos de José Obdulio, que son muchísimos. En otras palabras proyectarse como un uribista más moderado, con la esperanza de ampliar su base de apoyo en sectores no necesariamente uribistas. 

Y debilidad, porque hacer malabarismos obedece con frecuencia a situaciones desesperadas. Y es que las encuestas han sido ingratas con Zuluaga a pesar de ser reconocido como el mejor preparado de los candidatos uribistas y de estar posicionado como el posible ganador cuando arrancó la contienda. Eso no ha sucedido, y Pacho Santos ha tenido el liderazgo en las encuestas. Muchos le atribuyen a esa frustración la carta de la semana pasada. 

Por otra parte, a José Obdulio Gaviria se le puede criticar por múltiples aspectos pero no por ser primo de Pablo Escobar. A pesar de que Roberto Escobar, el Osito, mencionó en un libro visitas de él a La Catedral, hasta ahora no se ha encontrado evidencia de sus nexos con el cartel de Medellín.

Más comprometedor que su parentesco con el capo podrían ser los antecedentes de dos de sus hermanos, que sí han sido condenados por narcotráfico. O su cuestionado papel como asesor del presidente Uribe en la época de las chuzadas del Das. 

Pero en Colombia no hay delitos de sangre y nadie es responsable por sus familiares. La vida profesional de José Obdulio ha sido conocida desde hace más de 20 años por todo el mundo en Antioquia. Su trayectoria ha sido la de un intelectual o la de un pseudointelectual a veces de izquierda y a veces de derecha, pero no en el mundo del delito. Camorrista sin dudas es, pero eso no es delito.

En todo caso, ante la lluvia de críticas que se han tejido alrededor de su nombre, el expresidente Uribe dio una muestra de valor al imponerlo en la lista contra viento y marea. Esas actitudes han caracterizado la hoja de vida del expresidente, quien pone la mano en el fuego por las personas en las cuales cree, independientemente de sus cuestionamientos y de las repercusiones políticas.

Cuando estaba acusado por serias violaciones a los derechos humanos el general Rito Alejo del Río, Uribe fue el orador en un homenaje de desagravio que se le dio en el Hotel Tequendama. Uribe puede tener defectos pero definitivamente uno de ellos no es el de no poner la cara por su gente. Aún si son tan polémicos como José Obdulio. 
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