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| 4/28/1997 12:00:00 AM

LA LEGION EXTRANJERA

La llegada del capital internacional tiene a los bancos del país corriendo para enfrentar una dura competencia.

En 1975 el gobierno colombiano envió un comunicado oficial a los presidentes de los bancos que operaban en el país, el cual decía que de acuerdo con la Ley 55, expedida ese año por el Congreso de la República, la inversión extranjera en el sector bancario no podía superar el 49 por ciento del total de las accionesde cada entidad. El gobierno dio un plazo de dos años para que cumplieran con la nueva reglamentación y comenzó un proceso que se conoció como 'colombianización de la banca'.
Los bancos internacionales se vieron en la obligación de buscar accionistas colombianos que adquirieran derechos hasta, por lo menos, el 51 por ciento de su capital. Y hasta tuvieron que cambiar de nombre, de modo que los usuarios se familiarizaron con bancos como el Anglo Colombiano, Colombo Americano, Sudameris, Real de Colombia, Internacional de Colombia, Andino, Unión Colombiano y Tequendama. Y durante 13 años -por razones ampliamente justificadas en su momento- Colombia estuvo 'cerrada' a la inversión extranjera en el sector bancario (entraron algunos capitales, pero no podían tener una posición dominante).
Esa especie de cuarentena finalizó en 1990, cuando el gobierno colombiano abrió de nuevo las puertas a la banca internacional como parte de su política de apertura económica. El capital extranjero regresó al sistema financiero (ver cuadro), llegaron nuevos bancos y el panorama del sector cambió radicalmente. De acuerdo con Pedro de Brigard, vicepresidente del Citibank, "la apertura dio origen a un desarrollo relativamente rápido del sector. Llegaron bancos nuevos que generaron una fuerte competencia, algunos desaparecieron y muchos se consolidaron. Empezó una nueva etapa de la banca colombiana".
La nueva era
Más que por las condiciones internas, sin embargo, la nueva etapa del sistema financiero colombiano está definida por los cambios en el contexto internacional. La apertura en Colombia forma parte de un proceso de internacionalización de casi todas las economías de la región que agudizó la competencia por capitales externos. Y la banca no es la excepción. Desde comienzos de los años 90 muchas entidades americanas y europeas se fijaron como meta la conquista de nuevos mercados en América Latina. Chile, Argentina, Brasil y Venezuela fueron algunos de los países donde iniciaron sus planes de expansión. Después siguieron Perú, Ecuador y Colombia.
En principio los bancos internacionales llegaron a la región buscando márgenes altos de rentabilidad -los de intermediación en América Latina son mucho más altos que los de los países industrializados- y posibilidades de expansión a corto plazo. Dado que, en general, los sistemas financieros de los países de la región no son muy grandes, la posibilidad de consolidarse rápidamente en el mercado es muy alta. La tendencia, sin embargo, es que a medida que arriben más bancos extranjeros la competencia entre ellos se haga más fuerte y las condiciones empiecen a cambiar. Y esa es una etapa que en Colombia apenas empieza a insinuarse.
Aunque desde el momento en que se abrió de nuevo el sector a la inversión extranjera comenzaron a llegar nuevos capitales y nuevos bancos -como el Banco de Boston o el Banco del Pacífico- el verdadero revolcón se produjo con la aparición al país de tres de las más grandes instituciones españolas: el Banco Bilbao Vizcaya, el Banco Central Hispano y el Banco Santander, como socios del Banco Ganadero, el Banco de Colombia y el Banco Comercial Antioqueño, respectivamente (ver artículo). Y será más notorio una vez que se agudice, como todos los analistas esperan, la competencia entre ellos.

Arranca la competencia
Por el momento los cambios no son muy perceptibles. Pero lo cierto es que se están preparando para lo que vendrá. Y el primer campo en el cual están concentrando su atención es en el de la tecnología. "En la medida en que existan más servicios que faciliten las necesidades del usuario, el banco será más eficiente. Cualquier servicio que ahora preste un banco depende de las comunicaciones en línea. De ahí la importancia de estar a la vanguardia en este campo", afirmó el financista ibérico José María Ayala, actual presidente del Banco Ganadero.
Pero los bancos con inversión española no son los únicos que tienen esa preocupación. "Nosotros somos conscientes de la importancia de la tecnología y es por ello que hemos dispuesto 60 millones de dólares para ser más competitivos en el mercado", dijo a Semana Alvaro Dávila, presidente de la Fundación Social y cabeza de un grupo de 13 empresas, entre ellas el Banco Caja Social. Dávila agregó que "la llegada de los españoles fue determinante para que se llevara a cabo una renovación tecnológica que desde hace mucho tiempo hacía falta en el sector financiero. La competencia nos hará a todos cada vez más eficientes".
No obstante el revolcón no puede darse sólo en materia tecnológica. Según varios expertos consultados por Semana, la banca colombiana tiene que revisar a fondo su estrategia de hacer negocios. La modernización institucional es fundamental a la hora de competir en el mercado, pero no menos importante es la preocupación por el cliente. El nuevo esquema de la banca en el mundo está orientado cada vez más en ese sentido. Todo indica que lo que se viene en Colombia es una redistribución del mercado con base en la oferta de más y mejores servicios.
Los bancos que están abriendo sus puertas en el país son grandes emporios financieros con una vasta experiencia en los mercados más competitivos a nivel mundial. Y no son muchos los bancos locales que tienen una infraestructura para competir en igualdad de condiciones con los internacionales. Por eso es previsible un cambio radical en la estructura institucional del sector. "Para poder competir es necesario que los pequeños y medianos bancos se especialicen en ciertos sectores del mercado que les permitan consolidarse", dijo Gabriel Jaramillo, presidente de Santander Investment en Colombia.
La opinión generalizada en el sector, además, es que la competencia por ser más eficiente generará un número alto de fusiones entre bancos pequeños y entre bancos y otras entidades financieras. De hecho, ya son varias las instituciones que están en ese proceso. Es el caso del Banco Industrial Colombiano -BIC-, que empezó su propia estrategia para hacerle frente a la competencia. Con la alianza BIC-Conavi está ofreciendo nuevos servicios y reducción en los costos de operación, lo que se suma a una inversión de 45.000 millones de pesos en su proceso de modernización.
La ofensiva
El tema de los servicios es particularmente importante para los bancos pequeños, sean nacionales o extranjeros. El Banco de Boston, por ejemplo, tiene sus propias armas para hacerle frente a la situación. "No buscamos competir con los grandes bancos porque aquí no contamos con una red de sucursales a nivel nacional. Sin embargo sí entraremos en la competencia con varios productos que tendrán un excelente mercado", afirmó Fabio Ferreira, gerente internacional y de tesorería de esa entidad.
Los bancos grandes no dejan de tener algunas ventajas, sin embargo, cuando de ampliar el abanico de servicios se trata. Para cubrir las necesidades de diferentes tipos de clientes es indispensable contar con una amplia red de oficinas. Por eso los bancos españoles decidieron aliarse con tres de las entidades que cuentan con más sucursales en todo el país. En este punto, instituciones como la Caja Agraria tendrían una gran ventaja a la hora de competir si logran aprovechar sus potencialidades. Según Benjamín Medina, presidente de esa entidad, "la gran fortaleza de la Caja Agraria va a ser la red de oficinas. Hasta el momento contamos con 853 sucursales distribuidas en 799 municipios y nuestra tarea ahora es dotarlas de tecnología para equilibrarnos en el mercado".
Por ahora, y mientras los bancos diseñan sus estrategias para salir adelante en esta batalla decisiva, lo único claro es que los usuarios serán los más beneficiados.
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