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| 11/19/1990 12:00:00 AM

La llegada del Sheriff

Prieto puede tener razón, pero la ropa sucia se lava en casa

Señor Superintendente, siga usted investigando el banco a fondo..." fueron las palabras pronunciadas por Luis Prieto Ocampo, presidente del Banco Cafetero, en el debate en la Comisión Tercera del Senado al que fue citado por el senador pereirano Juan Guillermo Angel, el martes de la semana pasada. Fue el punto más alto de la polémica que se venía ventilando desde que se dio a conocer el nombramiento de Prieto Ocampo en esa posición.
Todo empezó el día en que los cafeteros invitaron a Prieto a las oficinas de la Federación de Cafeteros para discutir temas relacionados con la entidad bancaria antes de que se posesionara su nuevo presidente. Para sorpresa del gremio, Prieto llegó con las nueve hojas de vida de quienes serían los nuevos ocho vicepresidentes y secretario general del banco. Ante la intención de Prieto de hacer tabla rasa, los cafeteros le manifestaron que, de acuerdo con el artículo 23 de los estatutos del banco, el nombramiento de los vivepresidentes era competencia de la Junta Directiva y que no consideraban conveniente la remoción de todo el staff directivo, pues podía hacerle mucho daño al banco.
Ahí comenzó el forcejeo. Prieto exigía total autonomía administrativa, mientras la Junta hablaba de concertación que era la política tradicional.
Algo pasó entre tanto, pues días más tarde Prieto volvió a la Federación con una propuesta de transacción: si le dejaban nombrar los vicepresidentes financiero y comercial y la secretaria general, él aceptaba ratificar al resto de las directivas. Para solucionar el impasse, los cafeteros aceptaron con la condición de que se le diera una salida elegante a los desplazados, cuyas capacidados no podían, por esa movida, ponerse en tela de juicio. Prieto aceptó. Sin embargo, dos días después de posesionarse, envió sendas cartas a los vicepresidentes en cuestión y al secretario general, en las cuales les solicitaba entregar el cargo a unas personas cuyos nombramientos iban a salir de una próxima reunión de la Junta Directiva. Antes de que se realizara la reunión, la Junta conoció extraoficialmente los nombres de los candidatos, lo cual fue otro motivo más de disgusto.
La Junta Directiva, sin embargo, aceptó en principio los nombres de dos de los candidatos: el de Benjamín Medina para vicepresidente comercial y el de María Beatriz Cabrera para secretaria general. Pero objetó el de Móniea Romero para la vicepresidencia financiera, aduciendo que ésta profesional de 28 años carecía de experiencia bancaria. Le manifestaron que apoyarían el nombramiento de alguien más de su absoluta confianza, siempre y cuando su idoneidad fuera ampliamente reconocida. Prieto rechazó la posición de la Junta y manifestó que no estaba dispuesto a aceptar codirecciones. Fue entonces cuando se dio la mediación de los ministros de Agricultura y Hacienda y como resultado fue nombrada finalmente Mónica Romero. Los miembros cafeteros de la Junta terminaron por aceptar e hicieron saber que si ésto dejaba contento a Prieto y permitía limar asperezas y comenzar a trabajar, ellos estaban dispuestos a ceder.
A pesar del arreglo, habrían de presentarse todavía más problemas. El martes de la semana pasada, Juan Guillermo Angel senador liberal por Risaralda y considerado uno de los hombres más cercanos a César Gaviria, citó a un debate en la Comisión Tercera para analizar la situación del Banco Cafetero y la razón de la polémica que estaba afectando a la institición. Durante el debate, Prieto se vino lanza en ristre contra la gestión que se había adelantado en el banco y anunció que iniciaría una "operación de alta cirugía ". El Presidente del banco criticó la ineficiencia administrativa, la modalidad de capitalización y el manejo de la cartera de las filiales extranjeras. (ver recuadro)
Quienes conocían a Prieto no se sorprendieron con la cosa. Prieto, para sus admiradores es un hombre integro, de conducta vertical y acostumbrado a decir las cosas de frente. Para sus detractores, se caracteriza, sin embargo, por una actitud de pretender ser más papista que el Papa, que lo lleva a ver al sector financiero como Galán, su antiguo jefe, veía a la clase política.
Pero la denuncia, que alcanzó visos de escándalo, produjo no sólo un exahustivo y minucioso comunicado de los representantes del gremio cafetero en la Junta de la entidad bancaria, sino también una carta del antiguo presidente del banco, Jorge Humberto Botero, quienes, punto por punto, rebatieron los argumentos de Prieto. (ver recuadro)
MUCHO RUIDO ...
Ante este enfrentamiento, el país comenzaba a preguntarse a finales de la semana pasada qué podía haber de cierto en todo ésto y quién tenía la razón. En el fondo, y analizada con detalle la situación del banco, tanto el nuevo presidente de la institución como la Junta Directiva están de acuerdo en que hay problemas. Donde está la diferencia es en la manera de tratarlos. Mientras los miembros de la Junta, que no negaban su existencia, venían tomando medidas para hacerles frente en forma gradual con el fin de evitar traumatismos y posibles pánicos, Prieto decidió darle tratarniento de shock.
En el fondo, el origen de los problemas del banco se pueden atribuir a dos causas. En primer lugar, a la crisis financiera de 1982. La desconfianza generalizada en las entidades crediticias privadas no llegó al banco por su imagen estatal. Este fue considerado uno de los pocos bastiones que daba seguridad a los ahorradores. Se produjo así lo que se ha llamado el "síndrome de la bonanza": el banco, de la noche a la mañana, aumentó en forma vertiginosa sus captaciones. Todo el mundo se volcó sobre el Banco Cafetero, que se llenó de depósitos que había que prestar.
La entidad, entonces, creció a un ritmo superior a su capacidad, que condujo a problemas de ineficiencia y que lo enredó en créditos a empresas que a la postre resultaron con dificultades financieras serias, como Inversiones Samper y la Fundación Santa Fe.
En segundo lugar, el banco tiene un conflicto estructural de poder. Desde 1954 hasta 1968, el presidente de la institución era nombrado de una terna que la Junta Directiva -tres miembros del Comité de Cafeteros y dos representan del gobierno- le presentaban al Presidente de la República. Este sistema funcionó sin problemas hasta 1968, cuando la reforma administrativa de Lleras Restrepo le dio al banco el carácter de empresa industrial y comercial del Estado, adscrita al Ministerio de Agricultura. A partir de entonces, se estableció que la Junta estaría presidida por el Ministro de Agricultura y contaría con un representante del Presidente de la República. Los demás miembros serian tres representantes del Comité Nacional de Cafeteros. El presidente del banco seria nombrado por el Jefe del Estado, pero el nombramiento de los vicepresidentes quedaba en manos de la Junta. De esta manera, se buscaba un equilibrio que se basaba en la concertación, y permitia que el conflicto estructural se manejara con una diplomacia ad hoc. Este sistema operó en forma normal durante los gobiernos de Lleras, Pastrana, López y Turbay.
Con la llegada de Belisario Betancur al poder, habrían de presentarse las primeras grietas en esa estructura con el nombramiento de José Vicente Vargas. Betancur le presentó a los cafeteros el nombre de Vargas, quien por no venir del gremio, fue aceptado a regañadientes. Un golpe más fuerte habría de darlo Virgilio Barco, quien nombró, sin consulta de ninguna clase, a Jorge Humberto Botero. Pero lo que definitivamente acabó con la tradicional concertación y la diplomacia ad hoc fue el sistema que empleó César Gaviria: enterar a los cafeteros del nombramiento del nuevo presidente, Luis Prieto Ocampo, por la prensa. Y no gustó para nada, porque los cafeteros pensaban que la entidad acababa de ser capitalizada por ellos, porque había mayoría cafetera en el banco, porque el banco es patrimonio cafetero y porque la aspiración de los cafeteros era la de que el Presidente- que es también cafetero- entendiera que tenía que concertar, pues el banco era la agencia financiera de los cafeteros.
Frente a esta situación de conflicto expreso, muchos se preguntan ¿cuál es la verdadera posición del presidente Gaviria?. Por una parte, quien armó el debate en el Congreso, es su hombre en Risaralda, Juan Guillermo Angel. Y quien hizo las denuncias, su tesorero de campaña y uno de sus hombres de confianza. A los dos se les vio horas antes del debate, desayunando en el Hotel Charleston de Bogotá y de ahí que se dijera desde un editorial de El Tiempo, que el debate se había montado al alimón. No faltaron quienes interpretaron que todo esto no era más que una jugada de Gaviria para meterle muela a la Federación.
La confusión dio para que, según ha podido establecer SEMANA, el propio presidente Gaviria se tomara el trabajo de llamar al gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Jorge Cárdenas, para aclararle que él no estaba detrás del debate y que éste había sido iniciativa exclusiva del senador liberal.


Sin embargo, SEMANA también pudo establecer, que Gaviria apoya a Prieto Ocampo y que está de acuerdo con sus planteamientos de fondo, pero no con la forma como los ha venido ventilando. De hecho, después de una reunión que sostuvo el Presidente con Prieto el viernes de la semana pasada, se filtró que si bien este último se ganó su tironcito de orejas, no hay peligro de que se caiga por ahora.
En resumidas cuentas, lo que parece estar pasando es un forcejeo entre el gobierno y los cafeteros para ver quién obtiene más beneficios del banco. En la medida en que este no es una sociedad anónima, cuyas utilidades se distribuyen por la vía del dividendo, los cafeteros consideran que si la entidad es parte de su patrimonio, su principal función debe estar encaminada a servir a este sector. Esa sería la explicación de los intereses de fomento, de la concentración del crédito en los cafeteros y de la falta de incentivos para disminuir costos del banco que, en últimas, también favorecen a los cafeteros.
Como es de todo el mundo y a la vez no es de nadie, los cafeteros prefieren estos beneficios indirectos que producir un excelente balance que a sus ojos no sería más que otra tranferencia del gremio al sector central. El gobierno, por su parte, considera que el banco debe dejar de ser un feudo de los cafeteros y que debe definir su línea: de fomento o comercial. Pero cualquiera que sea la que escoja, que se aplique de manera generalizada para toda su clientela.
Lo grave de todo este escándalo, es que podría poner en peligro la posición financiera del banco que, hoy por hoy, es sólida. En el caso de los bancos, como en el de las mujeres, la reputación y la imagen son parte muy importante de sus activos. Si bien es cierto que el banco tiene un problema administrativo que nadie desconoce, darle la dimensión de escándalo que se le ha dado puede derivar en uno más grave de credibilidad, que podría, ese sí, comprometer la solidez de la institución. La sensación generalizada fue la de que este tipo de problemas se deben resolver internamente, porque "la ropa sucia se lava en casa".

DENUNCIAS PRIETO OCAMPO

. Hay indisciplina en el otorgamiento de los créditos y en la aprobación de las garantías que los respaldan. Por eso habrá más control en todas las operaciones que impliquen desembolsos. Esto para proteger los dineros del público.
. Las filiales extranjeras del banco en Panamá y Miami tienen una cartera afectada por préstamos a Brasil, Argentina y Perú.
. La capitalización del banco por parte de los cafeteros por valor de 18 mil millones de pesos, no se hizo en forma clara.
. La cartera en Colombia se ve también afectada por haber otorgado créditos a muchas empresas con problemas como Samper S.A., Agrozulia, y la Fundación Santa Fe.
. Existe un atraso tecnológico que hace ineficiente la administración del banco. La contabilidad se lleva a lápiz y sacapuntas.
. El banco está sobredimensionado en materia laboral y no se han hecho las provisiones indicadas por cálculos actuariales para cubrir los costos correspondientes.

RESPUESTA CAFETEROS

. El banco no maneja alegremente los créditos. Cuenta con políticas y manuales de crédito formales aprobados por la Junta Directiva, y en lo que respecta a las garantías, en la banca moderna se ha desarrollado una mayor preocupación por la "fuente de pago" del cliente, es decir, por los negocios que generan los recursos que servirán para pagar el crédito, que por las garantías que muchas veces no hacen más que convertir a las entidades financieras en vendedoras de finca raíz o de equipos obsoletos.
. Es cierto que el banco tiene un problema con los créditos de su filial en Panamá, pero este problema no es nuevo y se viene manejando desde 1982. Por otra parte, se ha trabajado con el gobiemo en la agilización del recaudo de esta cartera.
. La capitalización de 18 mil millones se hizo en los términos ordenados por la ley bancaria y después de un análisis detallado por parte de los doctores Armando Montenegro y José Antonio Ocampo, en ese entonces asesores del gobierno en asuntos cafeteros.
. En los últimos tres años, el banco alcanzó los mejores índices de calidad de cartera de esta década.
. En cuanto al atraso tecnológico, el banco tiene un plan de sistematización para 1990-1995, que es proyecto líder dentro del sistema bancario. Para este se han destinado 2.500 millones de pesos . No es cierto que la contabilidad se lleve a lápiz.
. En cuanto al sobredimensionamiento laboral del banco, no existe un estudio serio que sustente que sobran entre 2000 y 2500 empleados. Con respecto a las provisiones laborales el asunto es materia de estudio por parte de la Junta, y ya se han hecho provisiones en 1989. Para 1990 se tiene presupuestado provisionar 4.200 millones.
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