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| 5/22/1989 12:00:00 AM

LA LOCURA DEL CURA

La nueva táctica del ELN parece estar inspirada en "Los versos satánicos".

Si los colombianos no supieran qué quiere decir la sigla ELN, cualquiera podría pensar que se trata de un "Equipo de Locos Nefastos". A juzgar por las acciones que ha realizado en los últimos años el Ejército de Liberación Nacional, poco le queda de ejército, nada de liberación y mucho menos de nacional.
Lo que en el pasado era un ejército de románticos revolucionarios salidos de las aulas universitarios, empeñados en repetir la experiencia de Fidel Castro en la Sierra Maestra, hoy es un grupo de fanáticos voladores de oleoductos,expertos en secuestros didácticos que se jactan de conocer al dedillo los temas petroleros. Si en el pasado el ELN buscaba la liberación de los oprimidos, lo único que libera hoy en día es el petróleo del oleoducto Cañón Limón-Coveñas, cada vez que lo dinamita. Y lo que surgió como una organización nacionalista, inspirada en sentimientos patrios,es ahora una agrupación comandada por españoles, que se ha dado a la tarea de golpear las riquezas nacionales y de acabar con los recursos naturales de país.
La táctica revolucionaria de "organizar las amplias masas del campesinado y avanzar hacia la toma del poder por el pueblo", ha sido sustituida por un curioso método de adoctrinamiento que consiste en secuestrar parlamentarios, periodistas y alcaldes de cuanto pueblo o corregimiento se encuentra ubicado en su zona de influencia, con el fin de organizar foritos sobre su programa petrolero. En extensas jornadas académicas de 8 horas diarias, con instructores y con ayudas audiovisuales, someten a sus secuestrados a un curso intensivo sobre "el saqueo del petróleo por parte de las multinacionales, la desigualdad de condiciones en los contratos de asociación, la correcta utilización de las regalías y una legislación soberana tendiente a nacionalizar los recursos naturales". A los parlamentarios, además de pedir dinero por su rescate como en los casos de Félix Salcedo Baldión y Gustavo Silva, se les exige llevar sus propuestas al Congreso; a los periodistas se les pide que divulguen su plataforma petrolera y a los alcades se les lleva para que rindan cuentas sobre el manejo del presupuesto municipal.
Estos secuestros y la reanudación de los atentados contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas se enmarcan en lo que la Unión Camilista ELN ha denominado "Gran movimiento por la vida y por humanizar la guerra ". Y es que el ELN ha dado un "no" rotundo a la iniciativa de paz del gobierno y ha anunciado acciones de castigo contra las cabezas de los paramilitares, a quienes consideran como criminales de guerra.
El último atentado contra el oleoducto dejó pérdidas económicas estimadas en más de 10 mil millones de pesos, sin tener en cuenta los costos de la reparación. Así mismo, varios ríos de la zona resultaron afectados y convertidos en manchas negras, con los consecuentes perjuicios ecológicos que en muchos casos son irreversibles. Paradójicamente su "Campaña por la vida" no ha parado aquí. En la actualidad se encuentran secuestrados, por motivos económicos como lo señalan ellos mismos, dos ingenieros brasileños, Paolo Cesar Pain de Olivella y José Roberto Cerreiro;
un ingeniero colombiano de Ingeser, Oriol Santamaría, además de Torcoroma Gandur, Cornelio González y Christian Navarro, y el misionero Bruce Olson.
Entre secuestros, tomas de pueblos y atentados dinamiteros, los "elenos" no sólo dan muestras de haber perdido el juicio, sino de haberse convertido en el más siniestro grupo terrorista, al que poco o ningún auditorio popular le queda.


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