Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/06/06 00:00

La maldición de llamarse Joseff

Por cuenta de una cédula falsa un estudiante fue acusado arbitrariamente de ser uno de los terroristas más peligrosos del país. Según las autoridades participó en el atentado de El Nogal e iba a volar el Hospital Militar. ¿Por qué se cometió esa injusticia?

Este joven, capturado el 4 de abril de 2003, acusado de armar un carro bomba para atentar contra el Hospital Militar. Tenía una cédula falsa a nombre de Joseff Alexander Páez Ayure. Las autoridades no saben aún su verdadera identidad.

El 4 de abril de 2003 un grupo de 20 detectives del DAS allanó un taller en el sur de Bogotá. Se iban a cumplir dos meses desde que un Renault Megane había sido utilizado en el ataque contra el club El Nogal y en la investigación los agentes del DAS consiguieron información que les indicaba que la guerrilla iba a efectuar otros atentados con carros bomba y que uno de los posibles blancos era el Hospital Militar. Dicho y hecho, en el lugar encontraron un Megane con 200 kilos de TNT destinado, según sus pesquisas, al centro hospitalario. El gobierno no dudó en considerar la operación como un gran éxito contra el terrorismo. Además porque las tres personas arrestadas en el taller se convirtieron en pieza clave dentro de la investigación de El Nogal.

La noticia fue divulgada el 15 de abril durante una rueda de prensa en que los voceros oficiales contaron los pormenores del operativo y divulgaron los nombres de los capturados. Uno de los ellos era un joven de escasos 18 años que, según las autoridades, había sido entrenado desde niño por las Farc como un experto en explosivos y fue quien acondicionó la carga de TNT y los detonadores en el Megane. El DAS y la Fiscalía afirmaron que este joven terrorista se llamaba Joseff Alexander Páez Ayure y era conocido en la subversión con el alias de 'El Negro'

Para los organismos de seguridad del Estado este nombre se convirtió en la muestra tangible de la capacidad de la inteligencia contra el terrorismo. Sin embargo, para un joven estudiante de ingeniería esa situación se convirtió en un infierno del que lleva más de un año intentando salir.

El verdadero Joseff

Cuando los noticieros de televisión divulgaron el nombre del supuesto terrorista, una madre de familia en el sur de Bogotá quedó con los pelos de punta. El nombre y los dos apellidos de su hijo acababan de aparecer en horario triple A señalado por el ataque a El Nogal e intentar volar el Hospital Militar. Cuando las autoridades revelaron la foto de 'El Negro', la angustiada madre corroboró lo que ya sabía: el joven que aparecía en televisión no era su hijo.

El verdadero Joseff Alexander Páez Ayure acababa de terminar clases en una universidad del centro de la ciudad en donde cursaba primer semestre de ingeniería mecánica. Al llegar a su casa, su mamá y varios de sus familiares le contaron lo que acababan de ver en la pantalla. Aún desconcertada, la familia del joven estudiante de 18 años llegó a la conclusión de que se trataba de un problema de homonimia, algo raro dado que el nombre no es precisamente común. Con el fin de aclarar la grave situación, al día siguiente la mamá de Joseff acudió a las instalaciones del DAS. Llevaba consigo varios documentos de su hijo, entre ellos el carné de la universidad, la contraseña que demostraba que su cédula de identidad estaba en trámite y un recibo que indicaba que la libreta militar de Joseff estaba por ser expedida.

La mujer le explicó al detective que la atendió que el motivo de su visita era aclarar la información divulgada la noche anterior. El investigador revisó cuidadosamente los documentos y le dijo que se trataba de un caso obvio de suplantación. El funcionario le dijo que en algunas oportunidades la guerrilla utilizaba sus contactos en la Registraduría para conseguir el numero de cédula y los datos de un ciudadano que no tenga antecedentes para 'gemelear' las cédulas de identidad. El detective le dijo que no se preocupara y que Joseff no tendría ningún problema. Durante los días siguientes el muchacho soportó bromas y comentarios por parte de sus amigos y compañeros de universidad.

Pero sus problemas iban a ser más serios. Una semana después la mamá de Joseff se comunicó con el detective para saber qué había pasado con el caso de su hijo. El funcionario le dijo que no podía hacer nada para aclarar que el Joseff Alexander Páez Ayure que estaba detenido no era su hijo. Sorprendidos Joseff y su madre presentaron un derecho de petición al DAS en el que solicitaban que se revelara públicamente la identidad del capturado para que el nombre del estudiante de ingeniería quedara limpio y libre de sospechas.

Como respuesta le dijeron que lo único que habían logrado establecer era que la cédula que le encontraron a 'El Negro' cuando fue detenido era falsa, pero que no habían podido dar con su identidad real. Finalmente le sugirieron que acudieran a la Fiscalía, que era la entidad llevaban los casos de El Nogal y el Hospital Militar.

Ya habían pasado casi tres meses desde que el nombre de Joseff estaba en la picota pública como el de un terrorista. A finales de junio de 2003, cansado de las burlas y desesperado por probar que no tenía nada que ver con el terrorista capturado, Joseff decidió ir al DAS para sacar el pasado judicial ya que, según él, era la única forma de saber si su nombre ya no estaba en una base de datos de los delincuentes.

Cuando estaba en la ventanilla le informaron que quedaba detenido porque estaba vinculado a un proceso por terrorismo y era requerido por una Fiscalía especializada. De nada le sirvieron sus explicaciones. Lo arrestaron y lo pusieron a disposición de la Fiscalía. Allí nuevamente le contó a un fiscal el drama que estaba viviendo. Joseff presentó sus documentos. El fiscal estableció que no se trataba del terrorista, lo dejó en libertad y le dijo que enviara un oficio solicitando que la Fiscalía y el DAS aclararan su situación y rectificaran el error.

Al día siguiente, 25 de junio de 2003, el universitario llevó el documento requerido y le pidió al fiscal que, considerando que 'El Negro' estaba detenido en la cárcel de Cómbita, le tomara las huellas digitales para establecer su identidad. El fiscal accedió y le dijo que se comunicarían con él 15 días después para informarle el resultado.

Para esa fecha Joseff se había visto obligado a abandonar la universidad y a cambiarse de barrio ya que en varias oportunidades personas extrañas lo habían abordado para decirle que si no quería que le pasara algo era mejor que se olvidara de aclarar el problema de su identidad. Durante los siguientes seis meses de 2003 Joseff estuvo como una bola de ping pong entre el DAS y la Fiscalía sin conseguir solución a su problema.

Desesperado, en enero pasado acudió con un abogado a la unidad de terrorismo de la Fiscalía, en donde les informaron que el proceso estaba cerrado y se había dictado resolución de acusación, con lo cual todo estaba en manos de un juez especializado de Bogotá. Joseff pensó que su situación se había arreglado pero, por sugerencia de su abogado, decidió acudir al juzgado para saber a quién había acusado la Fiscalía. De nuevo se llevó la desagradable sorpresa de que su nombre aparecía como el de la persona llamada a juicio por terrorismo.

Cansado y al borde de un ataque de nervios, Joseff decidió el pasado 25 de febrero escribirle una carta al juez del caso y explicarle todo lo que le había pasado. Tres semanas más tarde, el 9 de marzo, el juez octavo penal especializado del circuito le respondió. En la comunicación, de la cual envió copia al DAS, la Fiscalía y la Registraduría, el juez emite un fuerte pronunciamiento en el que no quedan bien libradas ninguna de estas entidades.

El funcionario afirma que desde el mismo día de la captura el DAS tenía claro que la cédula que 'El Negro' presentó con el nombre de Joseff Alexander Páez Ayure era falsa, razón por la cual esa entidad sabía que ese nombre no correspondía a la identidad de la persona que habían capturado. Dice el juez que frente a esa realidad y al hecho de que ni el DAS ni la Fiscalía sabían el verdadero nombre de 'El Negro', lo lógico era realizar un esfuerzo por identificarlo o, por lo menos, utilizar su alias para efectos del proceso, pero no divulgar el nombre de una persona que era claro que no tenía nada que ver.

El juez le ordenó al DAS, la Fiscalía y la Registraduría que investigaran y establecieran realmente quién es la persona que está detenida en Cómbita. También, que borren el nombre de Joseff de cualquier proceso en el que aparezca. Pero si bien con esa decisión judicial el nombre del muchacho debe desaparecer de las bases de datos judiciales, el universitario sabe que, ante la opinión pública, su nombre quedó irreparablemente manchado.

Lo más grave y desconcertante del caso de Joseff es que más de un año después de haber capturado a 'El Negro', esta es la hora que ningún organismo sabe realmente quién es o cómo se llama ese muchacho de 18 años que está preso en la cárcel de Cómbita. Nadie sabe quién es el acusado de uno de los peores actos de terrorismo en la historia del país.

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