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| 11/19/1990 12:00:00 AM

La Mata Hari criolla

Diana Fonseca, más que la mala de la película, parece ser solamente la mujer del malo.

La hisioria de una despampanante rubia, de ojos verdes y medidas de reina, tuvo en jaque durante toda la semana pasada al DAS. La historia empezó el domingo 15 de octubre, cuando una información de prensa dio a conocer a luz pública que una ex funcionaria de DAS, Diana Margarita Fonseca, era una espía que trabajaba para el Cartel de Medellín y que había participado en el plan que culminó en el atentado terrorista que destruyó las instalaciones de dicho organismo en diciembre del año pasado. Pero las cosas no pararon ahí. Al día siguiente, los noticieros de televisión y los principales periódicos de la capital, publicaron fotos de la hermosa mujer en traje de Cleopatra que dejaba al descubierto sus encantos femeninos y la historia de la Mata Hari criolla comenzó a rodar como una bola de nieve por todo el país .
El pasado 10 de octubre, en una operación realizada por detectivos del DAS, fueron retenidas cuatro personas en Sogamoso. Una de ellas fue Guillermo Alfonso Gómez Hincapie, que según las investigaciones preliminares, lo señalan como el jefe de finanzas de la red logísitca que perpetró el atentado contra el DAS. Cuando los agentes realizaron la detención, se encontraron con una sorpresa: Diana Margarita Fonseca, exfuncionaria de ese organismo, compartía su vida con uno de los hombres más cercanos a Pablo Escobar.
En ese momento, esta mujer de 26 años, con dos matrimonios y dos hijos, se convirtió en la protagonista de una novela, con todos los ingredientes de un best seller, que todavía no termina de escribirse.
Diana Fonseca llegó hace diez años a Bogotá a realizar sus estudios universitarios. Pero apenas cursó un semestre de comunicación social en la Universidad de La Sabana. Luego, su vida tomó otro rumbo. Se casó por primera vez a los 18 años con un hombre metido en el mundo de las comunicaciones. Por aquella época vivia en un apartamenlo del barrio Belalcázar al noroeste de la capital. En ese mismo edificio, un piso más arriba, tenia su apartamento Guillermo Alfonso Gómez. Al principio eran vecinos, pero un año después, cuando Diana dio por terminado su primer matrimonio, se convirtieron en muy buenos amigos. Hace año y medio se casaron en San Antonio, Venezuela.
Cuando decidió vivir con Guillermo Gómez, Diana Fonseca ya laboraba en las dependencias del DAS. A mediados de 1986 ingresó como ayudante de la División de Extranjería. No le fue difícil entablar amistad y en poco tiempo se convirtió en el centro de todas las miradas. Esto le valió que sus compañeros la eligieran la representante del DAS en el reinado de la simpatía que se realizó en el Club de Empleados Oficiales . El traje de fantasía que lució la noche de coronación, fue suficiente para conquistar al jurado que sin dudarlo un segundo la coronó Miss Simpatía, 1988.
A comienzos de 1989, la Mata Hari criolla, acosada por sus problemas económicos, decidió solicitar un ascenso de puesto que le permitiera un mejor ingreso. Un día, cuando llegó a su trabajo tomó una decisión: se subió al noveno piso para solicitar una audiencia con su máximo jefe. El general Miguel Alfredo Maza, la recibió en su despacho y escuchó su petición. Ella le solicitó que la trasladara a la oficiana de la División de Extranjería para desempeñar el cargo de secretaria. Su solicitud fue atendida una semana después cuando le comunicaron que a partir de esa fecha comenzaría a hacer parte del equipo de la división de Interpol. Durante año y medio trabajó en esta dependencia y la mayor parte del tiempo lo hacia en el aeropuerto El dorado. En julio del año pasado quedó esperando su segundo hijo que por poco pierde el día del atentado al DAS. Ese día Diana se movilizaba en un taxi de su casa a las dependencias de Interpol y a sólo tres cuadras de llegar a su trabajo, el bus bomba explotó. Tuvo que ser llevada de urgencia a la clínica Teusaquillo donde permaneció en cuidados intensivos durante varios días. El susto que le ocasionó la explosión de la bomba por poco le causa un alumbramiento prematuro. Existe documentación oficial que certifica esta coartada.
Una vez recuperada de sus dolencias regresó a su trabajo y en abril tuvo una niña de su segundo matrimonio. En julio de este año decidió retirarse del DAS, pues la ocupación que le demandaban sus dos hijos no le permitieron continuar con su trabajo. Entonces, decidió irse avivir a Sogamoso y allí montó un almacén para la venta de ropa de bebé. Pero su vida tomó otro rumbo, cuando el pasado 10 de octubre, fue detenida en pleno centro de Sogamoso bajo la sospecha de encubrir a su esposo Guillermo Alfonso Gómez Hincapié, que según las autoridades era el último eslabón dentro de la investigación para resolver el caso de la bomba al DAS.
Doce días después de su detención, su caso continua en manos del Juzgado Octavo de Orden Público. SEMANA pudo establecer, en fuentes muy cercanas a la investigación, que Diana no parece ser la Mata Hari criolla que todo el país creía. Las indagaciones como los testimonios recibidos por el juzgado, son en favor de esta mujer. Su papel no es el de la mala de la película, sino simplemente el de la mujer del malo.
Pero mientras la prensa se ocupaba de escarbar la historia de la ex funcionaria del DAS, los organismos de seguridad lograban descifrar cómo se montó el operativo que terminó con la explosión de 700 kilos de dinamita en inmediaciones del DAS. Guillermo Gómez Hincapié está seriamente comprometido en este atentado. Las investigaciones adelantadas lograron establecer que este hombre fue la mano derecha del Cartel de Medellín para llevar acabo su objetivo. En la indagatoria que rindió ante los detectives del DAS, Gómez Hincapié confesó que su trabajo consistió en recibir y guardar la dinamita que se trajo desde Medellín para luego armar el busbomba.
Gómez Hincapié comenzó a trabajar para el Cartel de Medellín como proveedor mayoritario de cocaína en las calles de Bogotá. En tres oportunidades fue contactado por Pablo Escobar para que organizara todo lo concerniente al trabajo que iban a realizar contra las dependencias del DAS. Específicamente su función consistió en alquilar una bodega en la calle 2 Sur N.19-63, del barrio San Antonio, en Bogotá, donde se almacenaron tres mil kilos de dinamita que posteriormente se utilizaron para armar el busbomba y el Mercedes Benz que fue descubierto en un garaje de un edificio al norte de Bogotá.
El trabajo lo realizó en compañía de Juan Manuel Trujillo Bautista, Efraín Hurtado Gallego y Rafael Eduardo Tribín Cárdenas, conocido también como Carlos González Rodríguez. Los dos primeros están detenidos y el último, que según investigaciones del DAS, pertenece al Opus Dei, se encuentra huyendo en el vecino país de Ecuador.
Dentro de la investigación, se logró establecer que la dinamita no llegó procedente de Ecuador, sino que fue enviada desde Medellín, en una tractomula camuflada con electrodomésticos. Lo increible de este caso es que las tres toneladas de dinamita estuvieron guardadas en un almacén de repuestos a dos cuadras del DAS, durante varios días mientras Gómez Hincapié conseguía la bodega del barrio San Antonio. Para transportarla, se utilizaron camiones pequeños, de esos que se usan para los trasteos caseros y una vez guardada en la bodega, la responsabilidad de la vigilancia se le encomendó a un tio de Gómez Hincapié.
En la confesión hecha por el marido de la ex funcionaria del DAS, señaló que él nunca supo que la dinamita se iba a utilizar para atentar contra las dependencias del DAS. Su función terminó cuando llegó procedente de Medellín un grupo de hombres que se encargó de armar el busbomba. Por el trabajo Gómez Hincapié recibió diez millones de pesos.
Los organismos de seguridad, están convencidos de que Pablo Escobar fue el autor intelectual del atentado y no El Mexicano como en un principio se creyó. A esta conclusión llegaron interpretando el contenido de una conversación grabada entre Pinina, jefe de sicarios, y Pablo Escobar, en poder de los organismos de seguridad. En ella Escobar le pega tremenda vaciada a Pinina porque "le faltó calor al trabajo contra el General"
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