Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/11/03 00:00

A LA MONITA LA MATO JOSE SANTACRUZ

A la Monita la mató José Santacruz'

A LA MONITA LA MATO JOSE SANTACRUZ

El martes de la semana pasada diversos medios de comunicación informaron que Orlando Sánchez Cristancho, sindicado por la Fiscalía General de la Nación como uno de los presuntos autores intelectuales del asesinato de Elizabeth Montoya y señalado por Miguel RodríguezOrejuela como 'El Hombre del Overol', se había entregado en México a agentes de la DEA.Esta información pareció quedar confirmada cuando el propio director de la Policía, general Rosso José Serrano, dijo que tenía información que indicaba que Sánchez Cristancho se habría entregado a las autoridades estadounidenses.Los periodistas de SEMANA lograron localizar a Orlando Sánchez en Estados Unidos para efectuar una entrevista que se llevó a cabo en una ciudad norteamericana. En la conversación Sánchez habló de las causas que, según él, motivaron el asesinato de la 'Monita retrechera', de sus posibles asesinos y de su relación con los hermanos Rodríguez Orejuela. Esta es su historia:
Semana: El año pasado se conoció un casete que contenía una conversación telefónica entre Miguel Rodríguez y Pacho Herrera. En ella Rodríguez estaba descompuesto por el atentado que había sufrido su hijo William y hablaba de un hombre al que identificó como el Overol, al que calificó igual o peor que Pablo Escobar. Días después Miguel Rodríguez le respondió un cuestionario a SEMANA y al preguntársele sobre la identidad del Overol señaló que se trataba de Orlando Sánchez. ¿Es usted el Overol?
Orlando Sanchez: Yo no soy el Hombre del Overol.
Semana: ¿Por qué razón Miguel Rodríguez decide señalarlo a usted públicamente?
O.S.: El señor Miguel Rodríguez, como lo dijo en una oportunidad Santiago Medina, es un mentiroso.
Semana: ¿Es decir que Miguel Rodríguez mintió en las respuestas que le dio al cuestionario de SEMANA?
O.S.: Es tanto el miedo que Miguel Rodríguez siente por el Hombre del Overol que tuvo que culpar a otra persona para manejar el problema en que estaba.
Semana: ¿Dónde usted se encontraba en el momento del atentado a William Rodríguez Abadía?
O.S.: Yo llevaba seis meses viviendo en una ciudad de Estados Unidos. Tengo pruebas para demostrarlo. Y ustedes saben que en Estados Unidos no es como Colombia, donde se pueden falsificar los sellos de inmigración.
Semana: ¿Bajo qué identidad vive usted en Estados Unidos?
O.S.: Bajo la única que tengo: la de Orlando Sánchez. Semana: ¿Cómo conoció a los hermanos Rodríguez Orejuela?
Semana : Como conició a los hermanos Rodriguez Orejuela?
O.S.: Desde hace muchos años. Fui cercano a Gilberto Rodríguez a raíz de una relación extramarital que tuve con una mujer de Cali que me vinculó con él. A raíz de esta relación tuve una hija y él es su padrino.
Semana: ¿Pero por qué terminaron señalándolo como el Hombre del Overol?
O.S.: Ellos creían que yo era un hombre muy fácil de manejar. Que podían hacer conmigo lo que quisieran. Además ya tenía la orden de captura por lo de Elizabeth Montoya y era muy fácil implicarme en otro homicidio.
Semana: ¿Por qué terminó mal la relación con los Rodríguez?
O.S.: Esto es un lío de faldas. La mujer con la que tuve mi hija terminó enredándose con Gilberto Rodríguez.
Semana: ¿Eso cuándo ocurrió?
O.S.: Después de la muerte de Elizabeth Montoya cuando me echaron la culpa de su asesinato. Me trataron de asesinar y tuve que abandonar el país.
Semana: Entonces, ¿quién es el Hombre del Overol?
O.S.: Eso tienen que preguntárselo al señor Miguel Rodríguez. El se lo inventó y espero que tenga la suficiente hombría y valor para revelar su verdadera identidad.
Semana: En Colombia acaba de entregarse un hombre llamado Orlando Henao, a quien las autoridades norteamericanas catalogan como el nuevo jefe de la organización del narcotráfico en Cali y además lo señalan como el 'Hombre del Overol'. ¿Es él?
O.S.: Yo sí creo en las agencias internacionales, especialmente las de Estados Unidos, y si ellos lo están diciendo es por algo.
Semana: Hace dos semanas en Colombia circula el rumor de que por ser usted uno de los principales sospechosos del crimen de Elizabeth Montoya y además conocido como 'El Hombre del Overol', huyó del país para entregarse a la DEA en México ¿Eso es verdad? O.S.: Es falso. No he estado en México en este tiempo y no me he entregado a la DEA porque no tengo porqué hacerlo. No soy el criminal que han querido crear. No temo nada, no debo nada y no tengo porqué buscar a nadie.
Semana: ¿Cuándo huyó usted del país?
O.S.: Salí de Colombia a finales de febrero de 1996, poco después de la muerte de doña Elizabeth Montoya.
Semana: ¿Llegó a Estados Unidos legalmente?
O.S.: Salí por el aeropuerto Eldorado.
Semana: ¿Tiene cómo demostrar que su ingreso a Estados Unidos fue con pasaporte y visa obtenidos legalmente?
O.S.: Sí, tengo una dirección oficial en un sitio de Estados Unidos en este momento.
Semana: ¿Por qué razón huyó tras la muerte de la señora de Sarria?
O.S.: Porque descubrí un plan para asesinarme, en el que estaban involucrados un grupo de narcotraficantes, por ser muy cercano a Elizabeth Montoya.
Semana: ¿Cuál fue la relación que tuvo con ella?
O.S.: Fue una relación comercial relacionada con caballos. Era el hobby que nos unía. Fue una buena amistad, basada en el asesoramiento que yo le daba. Yo le vendía y le compraba caballos. Fue una persona muy especial conmigo, que me creía, me tenía mucha confianza y me comentaba muchas cosas.
Semana: ¿En qué época conoció a Elizabeth?
O.S.: Hace muchos años.
Semana: ¿Antes de la muerte de Elizabeth de Sarria usted realizó con ella algún negocio en el que estaba de por medio mucho dinero?
O.S.: Sí, ella me dio unos 70 caballos de paso para que yo se los vendiera. Me dio dos años para pagarlos. Así lo expliqué en una carta que envié a la Fiscalía en septiembre del 96. Antes de su muerte le aboné la mitad del negocio, unos 1.000 millones de pesos. Después le devolví el saldo en caballos al señor Jesús Amado Sarria y de eso existe un paz y salvo (ver facsímil). Está claro el negocio en el sentido de que en ningún momento le debía o le debo plata a Elizabeth de Sarria.
Semana:¿Por qué razón terminó involucrado en ese asesinato?
O.S.: Bueno, estamos frente a otro elefante. Me involucraron por ser cercano a ella. Están juzgando a la gente cercana a Elizabeth Montoya. La señora Ana Ross y su esposo Hassan, son gente cercana a ella pero no tienen nada que ver con ese crimen. Esto tiene un fondo muy grande y unos intereses creados. La realidad es solo una.
Semana: ¿Y según usted cuál es esa realidad?
O.S.: La realidad es que a Elizabeth Montoya la mató José Santacruz, quien le dio la orden a uno de sus hombres de confianza, José Alcides Loaiza, alias 'El Cejo'.
Semana: ¿Cómo lo sabe?
O.S.: Ellos habían tenido un choque en 1993, cuando, según me contó ella, Santacruz ordenó un operativo para secuestrarla, pero fracasó.
Semana: ¿Qué pruebas tiene usted para demostrar que no tiene nada que ver en el asesinato? Porque usted tiene orden de captura desde abril del año pasado por ese caso.
O.S.: No soy ningún asesino. No tenía motivos para matarla.
Semana: ¿Usted estaría dispuesto a regresar a Colombia para aclarar la muerte de Elizabeth Montoya?
O.S.: No, en ningún momento. Yo no tengo garantías para mi vida ni para un proceso justo donde salga la verdad. Yo no creo en la justicia colombiana. Prefiero entregarme a cualquier país del mundo, incluyendo a Estados Unidos por supuesto.
Semana: ¿Usted tiene cómo demostrar que Chepe Santacruz participó directamente en el asesinato?
O.S.: Sí. Yo tengo pruebas documentales que en su momento aportaré para demostrar que los autores fueron José Santacruz y ese señor Loaiza.
Semana: Pese a que usted obtiene un paz y salvo de Sarria sobre la deuda de los caballos, pocos meses después del crimen dictan orden de captura en su contra como autor intelectual. Y uno de los principales acusadores es el propio Sarria. ¿Cómo explica esto?
O.S.: Porque Jesús Sarria se dejó influenciar y malinformar y él me acusa a mí. Pero él en el fondo sabe que no tengo nada que ver. El me acusó con el fin de presionarme para que yo diga cosas que él cree que yo puedo saber y que me comentó la señora Elizabeth. A él fueron algunas personas a venderle información para que desviaran todo. Para el señor Sarria era mucho más fácil pelear contra Orlando Sánchez que contra el gobierno. Entonces era más fácil acusarme a mí.
Semana: ¿Dónde estaba y qué sintió cuando mataron a Elizabeth Montoya?
O.S.: Estaba en Bogotá, en la oficina de unos abogados que no quiero mencionar ahora. Fue algo horrible porque la verdad nos unía una gran amistad, en la que había mucho cariño. Ella era como una segunda mamá para mí.
Semana: ¿Cuándo fue la última vez que usted la vio?
O.S.: La vi personalmente unos dos meses y medio antes de su muerte. Fui a visitarla a su casa y a llevarle un dinero que requería porque se había hecho unas operaciones de estética. Pero cuando no nos veíamos ella me contaba todo por teléfono. Así me enteré de su situación.
Semana: La investigación de los organismos de seguridad indica que usted contrató a Guillermo Pérez Monsalve, una de las personas de mayor confianza de los Sarria, para ejecutar el crimen. Además, coincidencialmente él y usted están en Estados Unidos y llegaron poco después del asesinato. ¿No son demasiadas coincidencias?
O.S.: Yo conocí a ese señor porque trabajaba con los Sarria. Yo no lo contraté para nada ni acostumbro a contratar a nadie para esas cosas.
Semana:¿Y en el caso suyo si en algún momento las autoridades norteamericanas lo señalan como narcotraficante usted va a responder por eso?
O.S.: Si Orlando Sánchez cometió alguna vez un delito va a responder por él. Pero únicamente en Estados Unidos.
Semana: ¿Usted qué tipo de negocios tuvo con los Rodríguez?
O.S.: A los señores Rodríguez les prestaba servicios en mi empresa, que era un tecnicentro y una venta de carros. Mi hermana tenía una empresa de seguridad y les prestaba el servicio de celadores. Esa empresa las autoridades la han allanado 100 veces este año y no han encontrado nada. Los Rodríguez ni siquera cancelaron las cuentas de ese servicio de vigilancia.

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