Viernes, 28 de noviembre de 2014

| 2013/02/16 02:00

“La Ocde es un sello de calidad”

Catalina Crane, alta consejera para la gestión pública y privada, habla de las gestiones que hace el gobierno para que el país entre a ese exclusivo club de las buenas prácticas.

“La Ocde es un sello de calidad” Foto: Daniel Reina Romero / Semana

MARÍA JIMENA DUZÁN: En el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) sobre Colombia aparecemos como un país con serios problemas de inequidad, de informalidad, y de prácticas monopólicas que no han podido ser controladas por el Estado. ¿Se embolató la entrada a ese club de las buenas prácticas?

CATALINA CRANE:
No estoy de acuerdo con esa lectura. El informe es muy positivo para Colombia. Dice que hay grandes avances y que muchas de las reformas que se vienen haciendo están bien encaminadas, pero que son insuficientes. De hecho cuando se presentó este informe en el Comité Económico de la Ocde, la apreciación de la mayoría de los economistas fue bastante positiva. Muchos no sabían que Colombia tenía unas políticas macroeconómicas tan sólidas ni que tuviera un banco central tan confiable, ni unas políticas fiscales muy bien encaminadas y que además estuviera haciendo una reforma tributaria que va en la dirección correcta.  Pero además, le aclaro:  en ningún momento en el informe se dice que por el hecho de que las reformas que se están haciendo sean insuficientes Colombia no pueda seguir aspirando a entrar a la Ocde.

M.J.D.: Es cierto que no lo dice, pero a buen entendedor pocas palabras. El documento señala una y otra vez que Colombia sigue siendo uno de los países más inequitativos y con el índice de pobreza “muy alto”, lejos de los índices de los países miembros de la Ocde.  


C.C.: Esos hallazgos no los hace solo la Ocde. Están dichos muy claramente en el Plan de Desarrollo de este gobierno y son nuestros grandes desafíos. Colombia tiene unos niveles de inequidad inaceptables debido a la diferencia que hay entre la Colombia urbana y la Colombia rural. El día que se logren igualar esos índices la inequidad se va a reducir. Por eso hemos hecho un énfasis en redistribuir las regalías de manera más equitativa. Eso va a mejorar el índice Gini. Pero le aclaro: La Ocde no dice que los países que pueden entrar deban tener los mismos índices que los países miembros. De hecho todos los tienen distintos. Lo que ellos valoran es su interés en comprometerse con elevar los estándares en materia de administración pública. 

M.J.D.: ¿Y entonces no se debe cumplir ninguna condición, sino simplemente adherir a un manual de buenas prácticas?

C.C.:
La única condición que realmente tienen es que al país le interese compartir la información tributaria para evitar la evasión de impuestos a nivel internacional, lo cual nos interesa a nosotros también porque vamos a poder tener información tributaria que nos sirve. 

M.J.D.: ¿Para qué le sirve a Colombia entrar en la Ocde?

C.C.:
Hay dos beneficios. El primero es que entrar a la Ocde es un sello de calidad. Garantiza que somos un país que tiene prácticas correctas, que tiene una administración pública moderna, que tiene estándares en sus políticas similares a las que practican países más avanzados. Este sello de la Ocde significa que  en el país hay unas reglas de juego confiables para los inversionistas y que en la administración pública hay buenas prácticas. La otra razón es porque el proceso para obtener ese sello le sirve al país para pensar en las reformas que tiene que hacer. 

M.J.D.: ¿Mientras se le está diciendo a la Ocde que queremos adoptar todas estas buenas prácticas para asegurarles a los inversionistas que hay competencia, el presidente sube los aranceles para proteger al sector textilero y de zapatos? ¿Eso sí le va a gustar a la Ocde? 


C.C.: Es probable que estas medidas no les gusten. Nosotros le hemos dicho que son medidas extraordinarias para ayudar a un sector clave que está siendo afectado por importaciones que entran a precios ridículos y que no hemos podido parar. ¡Aquí entran zapatos a un dólar! 

M.J.D.: En el documento se afirma que hay monopolios en ciertos sectores de la economía que están actuando sin que los organismos de control puedan meterlos en cintura. ¿Qué van a hacer para mejorar ese vacío?  


C.C.: El informe dice que hay sectores donde hay poca competencia como el de telecomunicaciones, del que ya todos sabemos; el del financiero que se nos olvida, pero que existe y el de producción de alimentos. En el primero el gobierno ha tomado medidas desde hace tiempo contra el operador dominante que es Claro. Por razones de todos conocidos, esas medidas fueron recusadas y el proceso se dilató, pero hoy ya están operando. Ahora lo que se busca es que cuando se abra la licitación de 4G haya un paquete de reglas para equilibrar las cargas. Lo que pasó es que durante muchos años se dejó ganar mucho espacio a uno de los operadores y ahora estamos pagando las consecuencias de esa mala política.  

M.J.D.: ¿Y en el sector financiero? El informe dice que el acceso al crédito es relativamente bajo en comparación con los países de la Ocde y que el número de personas bancarizadas es muy bajo.


C.C.: Eso es cierto. En el sector financiero hay dos grupos que concentran el 60 por ciento del mercado. Es probable que esa concentración tenga que ver con el hecho de que las tasas de interés y el margen de intermediación sean una de las más altas de la región. Ese es el problema de la falta de competencia, que obliga al consumidor a pagar tarifas más altas. También es cierto que las pequeñas y nuevas empresas tienen poco acceso al crédito. Por eso acabamos de pasar una ley que le da la posibilidad a las personas de poder dar garantías mobiliarias para un préstamo. Hoy solo valen las inmobiliarias. 

M.J.D.: El informe recomienda que se fortalezcan las superintendencias y las comisiones de regulación para poder controlar los abusos de la posición dominante en el mercado. ¿Qué está haciendo el gobierno en ese sentido?

C.C.:
En eso de las superintendencias hemos venido trabajando con la Ocde, sobre todo con la Superintendencia de Industria y comercio. Adherimos  ya a la Convención Anticohecho a las transacciones internacionales, y nuestro estatuto anticorrupción, que pasamos hace poco, incorpora recomendaciones que nos dieron ellos, como el de que las empresas internacionales sean sujetos de sanción y no solo las personas naturales.

M.J.D.: ¿Desde cuándo empezó el proceso de entrar a la Ocde? 


C.C.: Hace dos años cuando el presidente Santos mostró su interés y le envió una carta a la Ocde. Poco antes habían entrado cuatro países: Israel, Estonia, Eslovenia y Chile. En ese paquete venía también Rusia, pero no fue aceptada. 

M.J.D.: ¿Y por qué no fue aceptada?

C.C.:
Lo que nos ha dicho la Ocde es que los países que se aceptan tienen que tener unos estándares generales, más allá de que existan normas o leyes de manera taxativa.  Esos estándares los estudian varios comités y los países candidatos necesitan que todos esos comités conceptúen de manera favorable para que la junta de la Ocde los acepte. En el caso de Rusia uno de esos comités, el que tiene que ver con la lucha contra la corrupción, consideró que Rusia no cumplía los estándares. 

M.J.D.: ¿En qué etapa va Colombia?

C.C.:
Desde hace dos años venimos trabajando con los comités, recibiendo su asesoría y recomendaciones. Hoy en día estamos trabajando en 17 comités.  Se está trabajando con la oficina de Carlos Fernando Galán en el tema anticorrupción, en la idea de concebir un sistema en el cual la gente pueda denunciar a las empresas que cometan actos en contra de la ciudadanía. En estos momentos hay un taller que está dando la Ocde a funcionarios de la Superintendencia de Industria y Comercio sobre cómo evitar que haya colusiones en las licitaciones públicas. Ahora falta que nos inviten formalmente. 

M.J.D.: ¿Y cuándo será ese cuando?

C.C.:
Eso no lo sabemos todavía. Hay unos países de la Unión Europea que todavía no están en la OCDE; Letonia, Lituania, Chipre y hay quienes quieren ser primero ellos.  

M.J.D.: ¿Y cabe la posibilidad de que si nos invitan nos suceda lo de Rusia? 

C.C.:
No lo creo probable. La Ocde no le está diciendo a Colombia mire, o usted cambia esta cosa o no entra. Siempre nos han dicho, van bien, pero todavía hay mucho por hacer.  A Chile le tomó tres años entre que lo invitaron y lo aceptaron.  

M.J.D.: ¿Qué países de América están en la Ocde? 

C.C.:
Además de Estados Unidos y Canadá, están México y Chile que como le dije acaba de ser recibido. México entró cuando firmó el Nafta. Ahora, después de que Colombia le informó a la Ocde su interés de entrar, Perú y Costa Rica han mostrado el mismo interés, pero ninguno de esos dos países han hecho el proceso que nosotros ya llevamos adelantado con los comités en estos dos años. Nosotros ya somos miembros de 4 comités mientras Costa Rica todavía no ha iniciado el proceso.  

M.J.D.: ¿Y Brasil por qué no está?

C.C.:
Brasil no está en la Ocde porque no le ha interesado.  Tiene solo el estatus de observador permanente, junto con China e India, que tampoco son miembros.  

M.J.D.: Finalmente, en el informe se dice que la reforma tributaria estaba bien encaminada, pero que habría podido ser más progresiva y que fue tímida. ¿Usted qué opina?

C.C.:
Ellos dicen algo que es cierto:  que somos un país con unos índices muy altos de inequidad y que el sistema tributario contribuye a agrandar esa brecha porque el sistema no graba a los de ingresos más altos. Y sí, concuerdo con ellos que la reforma tributaria ha debido ser más progresiva. Por ejemplo, yo hubiera querido que el impuesto a las pensiones altas y a los dividendos se hubiera aprobado. La mayoría de los países tienen impuestos a los dividendos y tienen mercado de acciones. Aquí se nos metió que si se le ponía impuesto a los dividendos nadie iba a invertir en acciones. Todas esas recomendaciones las aceptamos. 

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