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| 9/7/2003 12:00:00 AM

La olla de Barranquilla

Detrás de la inscripción fraudulenta de miles de cédulas en la capital del Atlántico hay toda una organización para manipular las elecciones.

A juzgar por la cantidad de cédulas inscritas en Barranquilla para las próximas elecciones parecería que esta ciudad vive una revolución democrática. El interés era tal que horas antes de que se abriera la inscripción en el Estadio Moderno ya había aglomeración. Para garantizar el orden fue necesario que la Policía interviniera y la encargada tuvo que atender tras una reja. Aún así, decenas de personas quedaron sin inscribirse.

Pronto se descubriría que no era una fiesta democrática sino que algunos políticos locales habían hecho fiesta con la democracia. De las 215.201 inscripciones -una cuarta parte del potencial- el Consejo Nacional Electoral calcula que 30.000 serían de personas que no viven en Barranquilla y en otras tantas habría falsedad, como personas inscritas con la misma huella u otras con números de cédula que no corresponden.

El agua sucia por ahora ha caído sobre 13 supernumerarios, los encargados de hacer las inscripciones. Estos ya fueron denunciados por la Registraduría y por el Consejo Nacional Electoral. Sin embargo ellos son sólo el punto más delgado de la cuerda.

Quienes seleccionan a estos funcionarios son los dos registradores delegados. Esos funcionarios son cuota de las facciones políticas más grandes del departamento escogidos por su lealtad. "El nombramiento de los supernumerarios encargados de las inscripciones obedece en muchos casos a recomendaciones políticas", dice Roberto Tapias, el conservador, quien fue declarado insubsistente luego de que como registrador delegado denunciara el fraude. El liberal, Hugo Miranda, asegura no haber recibido solicitudes de políticos para los nombramientos.

Tapias denuncia que la presión es tal que desde Bogotá el propio secretario general de la entidad, Miguel Linero -que es barranquillero-, dio la orden de "complacer a sus amigos" y en algunos casos definió el número de puestos a repartir a algunos políticos.

Linero sostiene que está distanciado de las decisiones políticas de su región. "Si tiene alguna prueba que la muestre", dice. Y agrega que Tapias salió en realidad porque bajo su gestión sucedió el fraude en las pasadas elecciones y el actual escándalo. Pero éste se defiende: "La casa Gerlein pidió mi cabeza", dice Tapias, en alusión a la familia del senador Roberto Gerlein y su hermano Jorge, representante a la Cámara.

Los dos dicen que quienes responden por la ubicación de los supernumerarios son los registradores especiales, Lilibeth Llinás y Francisco Mejía. Estos se defienden y aseguran que los delegados buscan zafarse de su responsabilidad.

Lo que es especial en el caso de Atlántico es que la elección del anterior gobernador fue anulada por fraude y no se tomaron mayores correctivos para evitar que esta situación se repitiera. Porque lo cierto es que las irregularidades en la inscripción de cédulas no es algo exclusivo de Barranquilla. El Consejo Nacional Electoral investiga la inscripción en 238 municipios y en 11 casos que ya falló ordenó anular la inscripción de 3.516 cédulas.

¿Quien esta detras?

En Barranquilla la maquinaria se aceita con cientos de millones de pesos. En una treintena de testimonios recogidos por SEMANA en varios barrios se asegura que personas cercanas a las cúpulas de las campañas encargan a líderes locales de la compra de votos. Pagan entre 30.000 y 50.000 pesos, dos tejas de asbesto o un bulto de cemento y 100 bloques y dan refrigerio y transporte para la inscripción y la votación. Varios taxistas aseguraron a SEMANA que sus empresas participan con 100 carros cada una y los conductores reciben 120.000 pesos por el día. Es tan refinado el trasteo que se sacan volantes de cómo debe hacerse (ver recuadro).

Identificar a los políticos que están detrás no es fácil. Más en un debate en el que los contendores se acusan mutuamente. Pero la percepción generalizada es que los candidatos al Concejo y la Asamblea son quienes más manipulan la inscripción.

Un caso que está por aclararse es el de un video que vio SEMANA, grabado por la Policía. En la oficina del concejal Eduardo Pulgar, de la lista de candidatos conocida como 'El Ciclón', aparecen cientos de cédulas, papelería de la Registraduría, listas de personas y dinero. Pulgar, quien no atendió a SEMANA, dijo a medios locales que tenía las cédulas porque está haciendo un programa de vivienda. Sin embargo varios de los detenidos en ese operativo aseguran que los llevaban a inscribir sus cédulas.

Por otra parte, políticos locales acusan de manejo de inscripción de cédulas al representante a la Cámara Jorge Gerlein, quien respalda a su esposa, Margarita Ballén, para la Asamblea, y a su hijo Jorge para el Concejo. Gerlein asegura que los señalamientos que se le hacen son acusaciones sin fundamento de sus enemigos políticos: "Yo no compro votos", dice. Sobre los señalamientos que se le hacen de movilizar gente dice que él aprovecha una empresa familiar de taxis que tiene para facilitar el transporte de sus electores. "Miles de personas nos respaldan porque conocen el inmenso trabajo social que hacemos", dice, y pide que a los responsables del fraude en Barranquilla "la justicia los castigue con todo su peso".

Mientras se define quiénes son los verdaderos responsables el Consejo Electoral tiene una difícil decisión. Anular todas las inscripciones, con lo que perjudicaría a los que no participaron y que tendrían que votar en donde lo hicieron en las elecciones pasadas, o anular sólo los casos que puedan identificar. Con lo que quedaría la sensación de que no pasó nada en un departamento seriamente cuestionado por la corrupción electoral.

Recuadro

Como ganado

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