Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2002/10/20 00:00

"La oposición de Uribe es su equipo económico"

A un mes de su retiro de la dirección del Partido Liberal, Horacio Serpa habla de sus diferencias con el gobierno de Uribe. Aunque no lo reconoce, está claramente en la oposición. Y no quiere ser presidente.

SEMANA: En las últimas semanas usted ha expresado críticas al manejo económico del gobierno de Alvaro Uribe, ¿en qué consiste la propuesta alternativa del liberalismo?

HORACIO SERPA: El Presidente tuvo la amabilidad de compartir algunas de sus preocupaciones sobre el tema económico. Asumimos una responsabilidad: la de decirle al gobierno cuál es nuestra opinión sobre el particular. Y decidimos hacerlo con la mayor seriedad y fundamentalmente dijimos: compartimos las preocupaciones del gobierno sobre el tema fiscal, pero ese problema, que es grande, no es el fundamental. El problema fundamental es que la economía está en crisis.

SEMANA: ¿Qué hacer para sacar de la crisis a la economía?

H.S.: Para resolver de fondo el problema económico hay que buscar el crecimiento de la economía. Ese es nuestro principal punto de vista. Mientras el gobierno dice que lo que tenemos es un problema fiscal, nosotros decimos que se necesita una nueva estrategia, que es la que nosotros proponemos en el pacto fiscal. Hacer el ajuste fiscal en este momento es mantener la economía en recesión. Todas las actitudes y todos los comportamientos del gobierno en este momento es más de lo mismo, lo mismo que hizo el gobierno Pastrana.

SEMANA: Exactamente ¿qué es lo que no le gusta del manejo económico del gobierno?

H.S.: En primer término, se propone congelar los salarios. Eso es una medida recesiva. El impuesto al patrimonio, que se entiende porque se requiere para el aparato militar del país, es una medida recesiva. Aumentar el impuesto de la renta un 10 por ciento es también recesivo. Y luego viene otra medida, que es a la vez recesiva y regresiva, que es el impuesto del IVA. Yo estoy escandalizado con el impuesto del IVA. Quieren hasta ponerle impuesto a la comida. El año entrante le van a poner impuesto al oxígeno. Es lo único que falta.

SEMANA: ¿Cómo cree que reaccionará la economía a esas medidas?

H.S.: Todo eso produce un mayor estancamiento de la economía en un momento en que debe empezar a funcionar. ¿Por qué? Porque lo que requiere nuestra economía es que la demanda se fortalezca. Pero si hay menos sueldo, si hay menos ahorro, entonces habrá menos capacidad de compra y por consiguiente los empresarios tendrán que producir menos. Ya no van a necesitar todos los empleados, entonces se va aumentar el desempleo. Así como vamos llegaremos al 25 por ciento de desempleo. Hay que hacer el ajuste, pero primero hay que hacer crecer la economía.

SEMANA: Eso plantea un dilema: si bien esas medidas tienen componentes recesivos, por el otro lado se han convertido en un requisito 'sine qua non' para poder acceder a los créditos externos.

H.S.: Los ajustes son recesivos pero el propio doctor Uribe dijo que había que cambiar la cartilla, que había que establecer unas nuevas relaciones con los organismos multilaterales. El gobierno tiene la autoridad para convencer al FMI, al BID, al Banco Mundial, y sobre todo al gobierno de Estados Unidos para que miren cuál es la situación de Colombia. Colombia no es un país, digamos, normal, en el contexto de las naciones latinoamericanas. Tiene los mismos problemas de los demás, como recesión de la economía, corrupción y pobreza, pero también tiene paramilitarismo, narcotráfico, guerrilla. El doctor Uribe tiene suficiente autoridad política para poder conseguir que nos traten de una manera distinta.

SEMANA: ¿Uribe no cambió la cartilla?

H.S.: Lo que pasa es que el equipo económico del doctor Uribe no está de acuerdo con el doctor Uribe. La verdadera oposición a Uribe es su equipo económico. El dijo que hay que pagar la deuda social. Y eso se hace con inversión pública productiva. Pero eso es prohibido dentro de los criterios neoliberales del equipo de gobierno. ¿Qué más dijo Uribe? Que había que acelerar el crecimiento económico, pero lo está desacelerando. Que había que cambiar cartilla con el Banco de la República. Pero su equipo económico no lo deja hacer. Tiene la oposición por dentro.

SEMANA: ¿Qué propone como alternativa?

H.S.: Una de nuestras propuestas, que ha sido marcartizada de una forma muy desconsiderada con el país y con el gobierno, es que el Banco de la República ponga a disposición del gobierno recursos por 2,5 puntos del PIB para que atienda asuntos relativos con la deuda. No es cierto que nosotros hayamos propuesto la emisión pura.

SEMANA: ¿Por qué cree que estos temas son tan macartizados?

H.S.: Porque el equipo económico del gobierno es neoliberal y muy ortodoxo. No tiene una visión diferente a ratificar lo que ya antes se hizo. En Colombia hay un unanimismo que me aterra.

SEMANA: ¿Qué opina del referendo?

H.S.: No es la panacea, pero es mejor que no hacer nada. Eso tiene que complementarse con un acto legislativo. Me encontré hace poco en una carta que hace Guillermo Toro a Miguel Samper la siguiente frase: "De nada sacamos haciendo reformas políticas, si no hacemos reformas económicas y sociales". La gente no come de voto nominal y público. Aquí hacemos la reforma política pero debemos meternos también en la reforma social.

SEMANA: ¿Cómo ha visto la relación entre el gobierno y el Congreso?

H.S.: Lo que hizo el Ministro del Interior durante dos meses con la mano lo borró con el codo. Salió a echarle fuete a los congresistas. Una cosa innecesaria porque ese referendo está aprobado desde el día antes de presentarlo al Congreso. El gobierno tiene mayorías suficientes y fuera de eso los que no estamos con el gobierno también lo estamos apoyando.

SEMANA: ¿Cuándo se retira de la jefatura del liberalismo?

H.S.: Yo ya le he cumplido al partido. El tiene que hacer una apertura. Mi contribución es dejarla bien orientada. Vendrán otras personas. Hay mucha gente que está por fuera y quiere regresar. Lo fundamental es que se sepa qué significa ser liberal. Yo pongo la pauta: que la economía esté al servicio de nuestra gente.

SEMANA: ¿Y ahora qué viene para usted?

H.S.: Quiero decir que no estoy pensando en ser presidente porque ese no es un objetivo de mi vida política. Quiero contribuir a la consolidación de un frente para defender la democracia, por promulgar la reconciliación y darle al país una salida.

SEMANA: ¿Qué opina de las medidas de seguridad que ha tomado el gobierno Uribe con la conmoción interior?

H.S.: Entiendo y apoyo la declaratoria de conmoción. He mirado muchas de las medidas y me preocupan no tanto por el contenido sino por cómo se van a aplicar, que no se vayan a lesionar los derechos ciudadanos, que se limiten las libertades democráticas, que persigan a los disidentes, que se inicie una cacería de brujas. No me gusta la forma como se han venido dando las recompensas. Pienso que, como me decían de chiquito en mi casa, si uno tiene que encapucharse para hacer algo eso no es bueno. Me parece equivocado reemplazar la solidaridad ciudadana con recompensas

SEMANA: ¿Y la red de informantes?

H.S.: No creo en la red de sapos. Me pareció horrible, me puse colorado de la pena que hayan deportado unos extranjeros que vinieron a observar una protesta ciudadana. Es el comienzo de la criminalización de la protesta. Celebro que algunas medidas hayan arrojado buenas consecuencias, como la recuperación de las carreteras. Lo de Medellín me tiene aterrado porque no creo que sea una cosa circunscrita a la comuna 13. Eso puede hacer metástasis, con la cuestión social como coadyuvante. Si no se hace algo en lo social vamos a tener situaciones de esas en todas las ciudades.

SEMANA: Con sus diferencias en materia económica y de seguridad parece estar bastante lejos del gobierno ¿Se considera el jefe de la oposición?

H.S.: Asumí hacer observaciones críticas y constructivas. No es para incomodar aun cuando soy consciente de que el gobierno poco escucha. A la semana de elegido el doctor Uribe propuse la cooperación constructiva con independencia crítica. Y me ha dicho un amigo que, en su mayoría, el gobierno piensa que opinar es un comportamiento inamistoso. Si el gobierno no acepta la cooperación constructiva nos vamos a quedar en la independencia crítica.

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