Domingo, 22 de enero de 2017

| 2006/05/13 00:00

La otra pata

Días después de la decisión del Fiscal General de llamar a indagatoria a Jorge Noguera, la Procuraduría General abrió investigación formal disciplinaria contra el ex director del DAS.

Jorge Noguera tendrá que explicar sus actuaciones como directivo de la campaña de Álvaro Uribe en Magdalena a la Fiscalía, al igual que su labor al frente del DAS

Cuando Jorge Noguera regresó a Milán hace unas semanas, para reasumir sus funciones como cónsul general, estaba tan tranquilo, que empezó los trámites para comprar un vehículo. En Italia este es un proceso largo y burocrático para los diplomáticos. Evidentemente, volver a Bogotá en el corto plazo no estaba en sus planes. Eso cambió el pasado lunes, cuando el fiscal general de Nación, Mario Iguarán, lo llamó a rendir indagatoria en relación con hechos contra mecanismos de participación democrática. En otras palabras, Noguera deberá responder por un presunto fraude electoral en Magdalena, cuando era director de la campaña del entonces candidato Álvaro Uribe en ese departamento.

Igualmente, según conoció SEMANA, al final de la semana pasada Noguera fue notificado de que el procurador general, Edgardo Maya, también había abierto una investigación formal disciplinaria contra él como ex director del DAS, y su ex secretario general, Giancarlo Auque, por presuntas irregularidades en contratación y relación con grupos al margen de la ley.

La decisión del Fiscal General sorprendió a Uribe, quien se encontraba en Costa Rica asistiendo a la posesión de Óscar Arias. En una conversación telefónica desde el avión presidencial ya de regreso a Colombia, el Presidente aceptó la renuncia del que había sido uno de sus más cercanos colaboradores y a quien había defendido con vehemencia en las últimas semanas, en medio de los escándalos del DAS. Uribe había condicionado la salida de Noguera a un pronunciamiento de la justicia. Y así ocurrió. Lo que no se imaginaba ni el gobierno ni su campaña era que la investigación de la Fiscalía arrancara precisamente en el tema que más urticaria le había producido al primer mandatario: las acusaciones de presunto fraude en las elecciones presidenciales de 2002 en Magdalena. En todos los foros, en radio, en televisión y en cualquier oportunidad que se presentara, el gobierno de Uribe desestimó las denuncias sobre este asunto que hiciera en primera instancia el ex jefe de informática del DAS Rafael García.

En cambio la Fiscalía, después de escuchar nuevamente en indagatoria a García el 25 de abril, consideró que el asunto ameritaba un proceso formal. Allí García dijo que había asistido a una reunión con Noguera y otros, en la cual habrían planeado el fraude. Esta declaración y otros elementos probatorios condujeron a la decisión del Fiscal General.

También causó desconcierto en las toldas uribistas el momento en que Iguarán optó para hacer público su determinación: cinco días después de un extenso debate de la oposición en el Congreso sobre el mismo asunto y tres semanas antes de los comicios del 28 de mayo. Como es Colombia, hubo cábalas de todo tipo: que el Fiscal quería mostrar independencia frente a un gobierno del que hace año era parte; que la indagatoria es una treta y que después de las elecciones, absolverá a Noguera; que Iguarán escogió el delito menos grave y más difícil de probar, con el fin de favorecer al ex director del DAS. En un debate ante la Cámara de Representantes, el Fiscal General buscó ponerle fin a la especulación al desmentir que su actuación tuviera cálculos políticos. Una declaración previsible y lógica, que en el caldeado ambiente electoral no tuvo mucha acogida.

Lo único cierto es que la Fiscalía sigue indagando no sólo el tema del fraude, sino preliminarmente las otras denuncias contra el hoy ex cónsul, como las presuntas irregularidades en contratación, presuntos vínculos con paramilitares y narcotraficantes, presunta filtración de información a delincuentes, entre otras.

Aunque el interés se ha centrado principalmente en las actuaciones del Fiscal General, de manera más discreta y paralela la Procuraduría ha ido verificando las acusaciones en el terreno, como se desprende del auto que ordena la apertura de investigación contra Noguera y Auque.

Para empezar, la Procuraduría dice que Noguera supo de la alteración de la base de datos para favorecer a delincuentes desde junio de 2003, por lo menos 15 meses antes de que él los hiciera públicos. La Procuraduría también se pregunta por los presuntos encuentros del ex director con el jefe paramilitar 'Jorge 40' y las reuniones en su despacho con Álvaro Pupo, pariente de ese "cabecilla de las AUC". Según el organismo de control, no se ha "explicado válidamente tales encuentros y pueden más bien constituir una forma de colaboración con personas al margen de la ley".

Así mismo, la Procuraduría investiga la intervención de Noguera en un operativo de extinción de dominio contra bienes del paramilitar Hernán Giraldo y otros narcotraficantes en Santa Marta. El ex director trasladó de manera intempestiva a Arauca al detective que manejaba esa operación. Según la Procuraduría, ese episodio debe ser revisado, especialmente porque el listado de esas mismas personas fue encontrado en la casa de García cuando fue detenido. Para el ente de control, "esta circunstancia confirmaría el conocimiento que Noguera presuntamente tendría de las actividades ilegales, generándose un presunto favorecimiento de su parte, pues se pudo afectar la marcha del operativo al retirar al personal de la Policía judicial sin ninguna justificación".

Un hecho en particular que cuestiona el procurador Maya es la destitución fulminante de 10 funcionarios del área de investigaciones financieras del DAS, el 19 de septiembre de 2002. Según la Procuraduría, ese departamento estaba adelantando investigaciones contra una sociedad donde "al parecer eran socios algunos familiares del doctor Noguera y que este último fue informado personalmente de la actividad solicitada".

Todo indica que las decisiones del Procurador y del Fiscal General son apenas el comienzo de una andanada de investigaciones oficiales contra el ex director del DAS y sus ex subalternos. Al parecer, las denuncias de García son más un prólogo que el epílogo de esta historia.

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