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| 2/6/1989 12:00:00 AM

LA PAZ SEA CON VOSOTROS

Pocos creen en el diálogo entre el M-19 y el gobierno.<BR>Y los que creen no lo consideran importante.

Para los parlamentarios no había pasado de ser un saludo navideño. Pero el anuncio hecho por el presidente Virgilio Barco el día de la clausura del Congreso, referente a los diálogos formales entre el M-19 y el gobierno, tomó fuerza a comienzos de enero, cuando el consejero presidencial para la paz, Rafael Pardo, anunció que esta semana dialogaría con el jefe máximo de la organización guerrillera, Carlos Pizarro.
Aunque la noticia, tanto en diciembre por boca del Presidente como la semana pasada en boca de Pardo, no era ningún secreto, si tenía una particular importancia. Seria la primera vez que los máximos dirigentes del grupo guerrillero se sentaran a dialogar con la administración Barco.
La verdad es que hablar de diálogo y de proceso de paz se volvió en el pais una especie de lugar común, casi como el de la justicia social y la redistribución del ingreso, cosas que quieren decir mucho y poco a la vez, y a las que nadie se opone por principio. Incluso las FARC, a las que Barco se refirió poniendo en duda su voluntad de paz, se apresuraron a enviar una carta al parlamento en la que afirmaban que sus 27 frentes habían cesado el fuego "durante la época navideña, de la misma manera que el M-19, demostrando voluntad de paz".
En el Congreso, con excepción de los comunistas, que entendieron el deslinde de Barco, entre el M-19 y las FARC como un acto de "dividir para reinar", nadie dijo que no a los diálogos que se reabrirán con el M-19. El ex presidente Julio César Turbay también se pronunció. Le envió un mensaje a las FARC y le pidió a sus dirigentes que señalaran las objeciones al plan de paz del gobierno. Le mandó un mensaje al M-19, en el que le dijo a Pizarro que aceptaba la invitación a dialogar, siempre y cuando las conversaciones condujeran a la paz "El país anhela que se produzcan actos de paz y no simples declaraciones sobre los horroes de la violencia", dijo el jefe único del liberalismo en su carta a Pizarro.
Curiosamente las opiniones menos optimistas sobre los vientos de paz navideños, vinieron de personas que anteriormente protagonizaron en alguna medida este tipo de procesos. El ex canciller Rodrigo Lloreda, al inaugurar la sede nacional de su campaña presidencial, exigió del gobierno "Una respuesta militar decidida y eficaz a la subversión" por su parte el Procurador General de la Nación, Horacio Serpa Uribe, aunque no necesariamente en contravía con todo lo que había dicho el Presidente, fue duro al exigir sinceridad de parte de la guerrilla, porque "mientras los jefes de las FARC hablan del cese al fuego, sus frentes siguen matando gente". Pero la opinión que más sorprendió y que tal vez pone de presente que la paz y el diálogo con el M-19 no están tan a la vuelta de la esquina, fue la declaración que dio desde México el dirigente del M-19, Antonio Navarro Wolf. "En la actualidad no existen condiciones reales para que el M-19 se desmovilice, entregue las armas se reincorpore a la vida civil. Sobre la base de esta fórmula no se puede entablar una negociación", dijo Navarro en entrevista concedida al periódico El Mundo de Medellín, demostrando así que las contradicciones internas del movimiento, que ya se habían hecho evidentes con el secuestro y liberación de Alvaro Gómez, siguen vivas.
Lo cierto es que la nueva tentativa de diálogo parece estar aún en pañales, como lo han estado casi todos los intentos que se han hecho desde el mismo moment en que se comenzó a hablar de diálogo y paz, hace cerca de 6 años. El último intento tuvo su origen en una iniciativa del senador Alvaro Leyva Durán, quien se ha metido de lleno a convencer a los dirigentes guerrilleros y a los no guerrilleros de que la única salida que hay es la de retomar el diálogo y, para tales efectos, propuso "una comisión de cinco personalidades intachables para que indaguen en un lapso de 30 días qué condiciones hay para un nuevo diálogo con la guerrilla".
El plan Leyva, como comenzó a llamarse a la propuesta, fue bien rebido por los ex presidentes conservadores Belisario Betancur y Misael Pastrana -que ahora siempre escriben a cuatro manos-, "quienes consideran que despejan orizontes para la paz" y entre los dirigentes guerrilleros, quienes afirman que la encuentran " diáfana, sencilla, entendible y cabal, y por eso hemos dado la orden de cese al fuego unilateral como el mejor regalo de navidad para el pueblo", como lo manifestaron la FARC en la carta enviada al presidente Barco, tres días antes de su "despedida de paz" en el Congreso. Sin embargo, no ha tenido la misma acogida en el gobierno. Y esto tiene explicación. Como lo afirmara un día después de la carta de las FARC el columnista Enrique Santos Calderon "el gobierno debe estar pensando que al mismo perro no lo capan dos veces".
El plan Leyva pareció quedarse en mitad de camino fundamentalmente por dos razones: la primera, porque según el columnista y ex canciller Alfredo Vazquez Carrizosa, "se confundia con una precandidatura presidencial", y la segunda, porque partia de la base de que el presidente Barco nombrara una comisión, cuando desde el día de su posesión, se mostro contrario a este tipo de organismos.
Más bolas parece pararle el gobierno a la iniciativa del senador liberal Ricardo Villa Salcedo. Por lo menos así se lo hizo saber Pardo al senador costeño, en una carta que le dirigió.
Pero de todo esto, lo único concreto es el diálogo directo entre el gobierno y el M-19, que al cierre de esta edición estaba a punto de comenzar y que bien puede enmarcarse dentro de la primera etapa del proceso diseñado por el gobierno en la iniciativa de paz --distensión y diálogos directos iniciales. Este diálogo comienza después de varios días de combates en el norte del Cauca, entre tuerzas de la III Brigada con sede en Cali, y columnas del M- 19. Los enfrentamientos, que dejaron un saldo de por lo menos tres guerrilleros y un soldado muertos, fueron claramente favorables al Ejército, que desplazó al M-19 de una región de la que no salía hacía mucho tiempo: Jambaló. Y esto puede que tenga algo que ver, ya que muchos piensan que una de las principales razones por las que el M-19 está dispuesto a dialogar, es porque no se encuentra bien ni militar ni económicamente. Lo primero es evidente en el balanse de los últimos combates. Lo segundo, en el hecho de que esos combates se iniciaron, Según pudo establecer SEMANA, porque los guerrilleros estaban robando ganado, una actividad que--en estos tiempos de guerrilla dotada de generosos fondos provenientes del secuestro y la extorsión--habla mal de las finanzas del movimiento. En fin, un diálogo cuyas posibilidades de éxito, sí las tiene, se basan en el mal momento que atraviesa la guerrilla de Pizarro.
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