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| 10/1/2011 12:00:00 AM

La pelea por Casanare

Dos de los candidatos más opcionados a ganar la Gobernación del departamento petrolero han sido salpicados por paramilitares. ¿Se repite la historia?

A Nelson Mariño le dicen cariñosamente Nelsiton, a pesar de ser un hombre fornido. Otros lo conocen como el Menudero porque, en vez de ir a la escuela, trabajó desde niño en el matadero de Yopal pelando y vendiendo vísceras de las reses. Cuando creció, montó un puesto de comidas y luego fue celador hasta que consiguió el puesto que le cambiaría la vida: ser el conductor de la camioneta burbuja del exgobernador de Casanare Miguel Ángel Pérez, condenado por enriquecimiento ilícito tras recibir más de 500 millones de pesos de los paramilitares para su campaña. Mariño aprendió de su patrón cómo era la movida política y con su apoyo llegó a ser concejal de Yopal, diputado y alcalde de la capital del departamento en 2003. Hoy él es uno de los candidatos favoritos a quedarse con la Gobernación de Casanare, a pesar de que hay todo tipo de denuncias en su contra.

Dos ediles, Aldemar García y Pedro Pereira, se atrevieron a denunciar presuntas irregularidades en la contratación de la Alcaldía de Mariño ante la Procuraduría, el 25 de febrero de 2005. Veinticuatro horas después, ambos recibieron la llamada de un paramilitar del Bloque Centauros para advertirles que dejaran de hablar y que les daban un día para irse de Yopal.

García no se fue y dos sicarios en una moto le dispararon. Se salvó de morir porque se lanzó a un caño al lado de la vía. Con la ropa empapada llegó hasta la Procuraduría a poner la denuncia y de ahí salió desplazado con su familia para Barranquilla. Creía que estaba a salvo allá, pero seis meses después, a plena luz del día y frente al edificio de la Gobernación del Atlántico, dos sicarios volvieron a apuntar contra él y sus dos hijos. Los escoltas de una funcionaria de la Gobernación que estaban en el lugar reaccionaron y dispararon contra los pistoleros. Aldemar García le dijo a SEMANA que uno de los sicarios murió, pero el que sobrevivió testificó ante la Fiscalía 32 URI que Nelson Mariño le había pagado 25 millones de pesos por acabar con su vida. La campaña de Mariño dice que la Fiscalía archivó el proceso por no encontrar pruebas.

Ante la Fiscalía también han ido a declarar algunos paramilitares sobre los vínculos de políticos del Casanare con las autodefensas. Uno de ellos, William Mayorga Suárez, coordinador político de las Autodefensas Campesinas del Casanare, dijo que los diputados iban a sesionar a donde estaban los paramilitares en Monterrey, en un sitio llamado El Cañito, cuando Mariño era diputado y el gobernador era William Pérez, hombre de confianza del comandante paramilitar de las Autodefensas Campesinas del Casanare, Martín Llanos.

William Pérez está hoy en la cárcel, pero ha salido más de 54 veces a citas odontológicas y se ha reunido en su celda con varios políticos del Casanare, como lo reveló el portal Votebien.com. Los casanarenses dicen que la influencia de Pérez en la campaña de Mariño se puede ver hasta en las vallas, en las que aparece un caballo con la bandera de Casanare, la misma imagen que utilizaba Pérez.

En la publicidad también se ve el logo de Afrovides, el partido que finalmente le dio el aval a Mariño luego de que tanteara infructuosamente con La U y con el Partido Liberal.

Además del apoyo de Pérez, en Casanare hay preocupación por los gastos sin medida en la campaña de Mariño. A donde llega monta un bingo, mata novillos y la orquesta nunca falta. En la página web Prensa Libre Casanare, en la que aparecen varios artículos que exaltan la labor política de Mariño, afirman que su candidatura se sostiene gracias a los aportes voluntarios de varios ciudadanos, pero no de grupos de contratistas, para no empeñar su Gobernación de antemano. Sin embargo, Mariño tiene un récord dudoso en el manejo de contratos. La Procuraduría lo investiga por la utilización indebida de recursos de regalías y celebración irregular de contratos. La Fiscalía también lo investiga por el delito de peculado por apropiación. La campaña del político insiste en que él no tiene ninguna inhabilidad fiscal, penal o disciplinaria y que tampoco tiene investigaciones por vínculos con grupos armados ilegales.

Nelson Mariño es solo uno de los siete candidatos que aparecen en el tarjetón electoral a la Gobernación. Eran ocho, pero el candidato de La U se retiró hace diez días y adhirió a la campaña de Mariño, la más opcionada para quedarse con la Gobernación del Casanare, una de las más apetecidas por los millonarios recursos que recibe por regalías.

Esta elección, aunque para muchos colombianos suene lejana, es crucial. Los dineros del departamento han sido mal administrados por los dos últimos gobernadores, que fueron destituidos y están siendo investigados por la Procuraduría. Otros tres exgobernadores han terminado en la cárcel por enriquecimiento ilícito o por sus nexos con grupos armados ilegales, que también han buscado quedarse con parte del botín y por eso han buscado aliados políticos, tanto en la Gobernación como en las alcaldías.

Otro candidato a la Gobernación sobre el cual existe esa sospecha es Efrén Hernández, quien cuenta con el aval del partido PIN, a pesar de que toda la vida ha militado en el Partido Liberal y fue presidente del directorio del partido en Casanare. Hernández tiene una larga trayectoria política: ha sido aspirante a la Gobernación en dos ocasiones y estuvo como gobernador encargado por unos meses en 1996. También fue representante a la Cámara, exalcalde de Yopal y se lanzó como candidato al Senado en las pasadas elecciones.

Su nombre aparece relacionado en tres declaraciones distintas de paramilitares desmovilizados ante la Fiscalía y la Corte. Los exparas dicen que en un principio no lo dejaban hacer campaña cuando aspiraba a la Cámara de Representantes, en 2002, pero luego de que él se reunió con Wálter Buitrago, tío del comandante paramilitar Martín Llanos, y adquirió unos compromisos con ellos, las autodefensas apoyaron su candidatura. También afirman que compró testigos para que dieran falsas declaraciones sobre sus enemigos políticos.

Hace cuatro años, SEMANA denunció que Hernández había asistido a una fiesta que tuvo lugar en una finca cerca de Monterrey, propiedad de Gustavo Ramírez, alias el Tábano, un paramilitar que conocía los intríngulis de la parapolítica en el Casanare y terminó muerto en julio de 2007. En el video, Hernández aparece vestido de rojo, bailando joropo y saludando de abrazo al anfitrión. En ese entonces se le preguntó a Hernández sobre su relación con el Tábano y él dijo que no sabía de sus actividades clandestinas y que no tenía vínculos con paramilitares porque había sido víctima de ellos.

La forma de hacer campaña de Efrén Hernández también ha llamado la atención. El candidato está prometiendo casas a sus electores y los hace llenar formularios en los que les pide nombre y cédula, de ellos y de sus familiares, entre otros datos personales.

SEMANA intentó comunicarse con Efrén Hernández, le dejó un mensaje en su celular, pero el candidato no respondió al cierre de la edición.

Con todas estas denuncias, conocidas por los organismos de control y del Ministerio del Interior, que afirma haberles entregado la información a los partidos para otorgar los avales, sorprende que Afrovides y el PIN consideren a Mariño y a Hernández sus más idóneos representantes en el Casanare. Ninguno de los dos está inhabilitado por el Consejo Nacional Electoral y no han sido condenados por delito alguno, pero el Casanare corre el riesgo de quedarse sin cabeza una vez más, si las autoridades concluyen que estas delicadas denuncias son ciertas.
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