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| 5/15/2015 9:58:00 AM

El prolongado round entre Vargas Lleras y Mauricio Cárdenas

No es la primera vez que el vicepresidente insinúa que el ministro de Hacienda es el obstáculo de sus ambiciosos proyectos de infraestructura, los que le pueden dar la llave de la Casa de Nariño.

Germán Vargas Lleras y Mauricio Cárdenas Santamaría no sólo coinciden en ser compañeros del gabinete de Juan Manuel Santos. También en que ambos sueñan con ser el que reemplace al mandatario en la Casa de Nariño a partir del 2018. Hoy son coequiperos, pero cuando la Unidad Nacional llegue a su fin, podrían convertirse en rivales.

Para muchos, esa podría ser una de las razones de fondo del pulso que ambos protagonizan. El jueves, cuando el vicepresidente se fue a inspeccionar el estado de varias obras de infraestructura en Santander y Norte de Santander, se percató de que varias carreteras de tercera generación, vitales para la comunicación de esos departamentos con Venezuela y el centro del país, están estancadas, y lo peor, parece que Vargas no podrá cumplir su compromiso de entregarlas en el segundo semestre del presente año.

Vargas Lleras sabe que la llave de la Casa de Nariño la tiene precisamente en las carreteras, aeropuertos, las viviendas gratis y los acueductos. De hecho, ya completa tres años recorriendo el país anunciando a diestra y siniestra una revolución en materia de infraestructura.

Pero también, Vargas es consciente de que no sólo depende de su capacidad ejecutora. Todos los proyectos con los que se compromete a diario dependen de una firma, de un visto bueno del ministro de Hacienda, y de la decisión de este de habilitar los recursos necesarios. Y según el vicepresidente, ha insistido tanto en que le giren la plata y no ha encontrado respuesta, que ya se siente fatigado con su compañero Cárdenas.

Este pulso no es nuevo. Vargas Lleras y Cárdenas han protagonizado un round por esta causa que se ha prolongado desde el año pasado. En septiembre, el ministro de Hacienda no aprobó el presupuesto que Vargas Lleras solicitaba para cumplir su meta de 300.000 viviendas gratis y que costarían $13 billones, argumentando que no hay recursos para aumentar el gasto en vivienda.

Entonces varios escuderos de Vargas Lleras, como Rodrigo Lara y otros congresistas de Cambio Radical, reprocharon a Cárdenas que hubiera aumentado en $3,2 billones el presupuesto para  el Ministerio de Hacienda, mientras sóo aprobó $2,2 billones para Vivienda en el 2015. Para los vargaslleristas esto era una afrenta, pues sostienen que si Santos ganó la reelección fue por la paz, y por la política social de mayor impacto durante su primer cuatrienio, las casas gratis.

Desde entonces, Vargas Lleras, cada vez que tiene un micrófono por delante clama a los parlamentarios de cada región que le ayuden para que el dueño de la chequera estampe su firma para que las regiones puedan tener sus proyectos. En otras palabras, es frecuente que el vicepresidente señale al ministro de Hacienda como un obstáculo para sus ambiciosas metas. Y esto se interpreta como un aspirante a laPresidencia enredándole el camino a uno de sus eventuales contrincantes.

A diferencia de Vargas, muy popular por las funciones que tiene que desempeñar, Cárdenas tiene que cumplir una labor algo ingrata. Al ser el dueño de la chequera y tener que cuidar las finanzas del Estado, sus decisiones lo pueden poner en un lugar de desventaja entre la opinión pública.

Pero también, al ser el encargado de distribuir los recursos para las regiones, se ha echado al bolsillo a la mayoría de parlamentarios de la Unidad Nacional, los que en buena parte son dueños de las maquinarias electorales.

Cárdenas ha sido ministro en los gobiernos de César Gaviria y Andrés Pastrana con alta nota en su desempeño. Por eso se ha perfilado como uno de los dirigentes del Partido Conservador con mayor perfil presidencial, y a medida que trascurre su permanencia en el Gobierno, son frecuentes los cantos de sirena de los parlamentarios azules que lo aúpan para que se lance a la Presidencia.

Lo paradójico de este pulso es que Cárdenas Santamaría hoy está siendo cuestionado por más de la mitad del Congreso por la decisión de vender Isagén. El ministro se ha dado la pela para salir de la 'joya de la corona' con el argumento de que los cinco billones de pesos en los que se piensa subastar la empresa de energía serán destinados para financiar el Fondo de Desarrollo, que será el colchón para construir las carreteras que ha prometido Vargas Lleras.

Por eso, este pulso parece prolongarse. Vargas Lleras sabe que su Presidencia está en la inauguración de sus obras, y estas dependen de la firma del ministro de Hacienda.
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