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| 2/7/2014 12:00:00 AM

Pacho vs. Zuluaga: ¿habrá sangre en la arena?

La campaña se calentó por donde menos se esperaba: una pelea dentro del uribismo. ¿Qué pasará? Análisis de Semana.com

Y arrancó la campaña. Por fin. Quienes creían que la carrera a la presidencia estaba estancada y producía bostezos entre los ciudadanos se muestran ahora animados porque en el ambiente ya gravita una confrontación. Lo malo, en particular para el expresidente Álvaro Uribe Vélez, es que esta se produce entre dos de sus alfiles más queridos: Óscar Iván Zuluaga, el candidato oficial del Centro Democrático (CD), y el ex vicepresidente de la República Pacho Santos.

“Pacho regresó pero no sabemos bien a qué”, dice un miembro de la guardia pretoriana de Uribe. “¿Qué pretende? ¿Acabar con las opciones que tenemos con Óscar Iván o convertirse en el vocero oficial de Marta Lucía Ramírez en nuestro partido? Nadie entiende”.

Lo cierto es que Pacho entró pegando fuerte. Dijo que Marta Lucía tenía opciones reales de derrotar a su primo hermano, el presidente Juan Manuel Santos, de quien ahora se encuentra alejado políticamente. Zuluaga reaccionó en su cuenta de Twitter: “Los problemas del país están por encima de las equivocadas posturas de un mal perdedor”. Sin nombrarlo, le soltó un golpe a Pacho. Podría pensarse que esta omisión fue un gesto de elegancia para evitar entrar en una agresión personal, pero recibió un fuerte contragolpe. “Nunca quise ofender a Óscar I. Zuluaga. Lo que quiero es con generosidad halar listas al Congreso de Uribe”.

Alguna vez le preguntaron a Hugo Chávez qué pensaba del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush. “Yo a ese ni lo ignoro”, respondió con gracia. Eso acaba de hacer Pacho. Tan evidente es su distanciamiento de Zuluaga, que entra dando una explicación, pone el calificativo de generosidad y habla de su propósito: el Congreso. ¿Y la Presidencia? Ni la menciona. Ni siquiera se refiere a Zuluaga como el candidato. A ese ni lo ignora.

Y no se trata de una simple interpretación periodística, como cree Pacho, para hacerle el favor a alguien. “Los medios pretenden mostrar una división inexistente en el uribismo. Le hacen el favor al Gobierno. Vamos unidos por Senado y Cámara”, escribió en otro trino hace unas horas. Habló de unidad, del Congreso y ‘olvidó’ otra vez al candidato presidencial de su colectividad. (Ver nota La tremenda soledad de Óscar Iván Zuluaga).

Algunos sectores del uribismo perciben estos mensajes de Pacho como movimientos leves, casi imperceptibles, como el temblor de este viernes. Para otros, en cambio, estos sí tienen consecuencias: “Es muy feo de parte de Pacho ponerse a hacer eso. Confirma que es un mal perdedor y ahora quiere venir a molestar”, dice un seguidor de Zuluaga.

Su regreso, con sus llamativas expresiones, tendrá un efecto también en el Partido Conservador. Pone a Marta Lucía en una incómoda situación. ¿Por qué? Ella está librando su propia batalla para no perder la candidatura de su colectividad. Cada vez que la entrevistan tiene que explicar que no, que ella no es el caballo de Troya del uribismo en el conservatismo. Sus enemigos, por su parte, le reiteran que sí. Y ante estos halagos del hombre que acompañó durante ocho años a Uribe en el poder en condición de vicepresidente, ¿qué puede replicar?

En el CD hay voces que empiezan a hacer maromas para evitar mayores fracturas. “La unidad de Centro Democrático y la búsqueda de coaliciones, que autorizó la convención, es lo sensato”, clama, también a través de Twitter, Carlos Holmes Trujillo, uno de los líderes oficiales de la campaña de Zuluaga. Sin embargo, él también puso otro trino que podría interpretarse de mil maneras: “Ninguna candidatura presidencial ha despegado. Todo se escribirá después del 9 de marzo”.

¿Es una defensa de Zuluaga contra quienes lo critican con el argumento de que definitivamente se estancó? ¿O le da la razón a Pacho cuando reclama que, por ahora, hay que centrarse en la campaña al Congreso, desconociendo a Zuluaga, y que después sí se buscará la persona que le pelee a Juan Manuel Santos la presidencia? Lo cierto es que al menos las fisuras del uribismo se encargaron de animar la campaña. Y, entre tanto, Uribe, uno de los políticos que más ama la palabra, guarda silencio.
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