Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/08/25 00:00

LA PELICULA EN INGLES

Pallomari confirmó lo ya conocido pero causó revuelo con cinco revelaciones que no todo el mundo cree.

LA PELICULA EN INGLES

El testimonio de Guillermo Pallomari arrancó con la fuerza de un cohete pero rápidamente comenzó a perder altura. El despegue fue espectacular porque el ex contador del cartel de Cali estaba precedido de algunas circunstancias que le daban credibilidad. En primer lugar, el hecho de que su pelea era con los hermanos Rodríguez Orejuela y no con Ernesto Samper. Pallomari se encontraba en Miami bajo la protección de la DEA como consecuencia de la desaparición de su esposa. En su momento se dijo que ella habría sido secuestrada por los Rodríguez cuando se comenzó a rumorar que su marido estaba pensando en colaborar con la justicia norteamericana. De la esposa nunca se volvió a saber nada. Pallomari, por su parte, acabó entregándose a la DEA para que no lo mataran los jefes del cartel de Cali. Al igual que Santiago Medina, se entregó con el maletín de la contabilidad. Si una cosa ha demostrado el proceso 8.000 es que los testigos a veces mienten pero la contabilidad no. Hace dos años, cuando los agentes de la DEA comenzaron a interrogarlo, obtuvieron toda la información que ahora está saliendo al aire en el juicio en Miami. En ese mismo momento se la hicieron conocer al Departamento de Estado de Estados Unidos y ese es el origen de la posición radical antisamperista del gobierno de Washington. En otras palabras, la película en inglés que se le presentó al mundo la semana pasada la conocieron las autoridades norteamericanas hace dos años. Los primeros días del testimonio del chileno Pallomari fueron muy impactantes. El contador del cartel de Cali en forma sobria iba simplemente confirmando el grueso de la confesión de Santiago Medina. El uno era el contador de la campaña Samper Presidente y el otro contador de Miguel Rodríguez. El hecho de que sus versiones coincidieran en todo lo sustancial hacía más creíble la película que los colombianos habían conocido en español.
Lo que dijo
Pallomari repitió la historia de los cinco millones de dólares en las famosas cajas envueltas en papel regalo que fueron traídas en una avioneta de Pacho Herrera. Habló de los papeles de Eduardo Mestre y Alberto Giraldo como intermediarios de esta operación. Afirmó que el 30 por ciento del Congreso recibía financiación del cartel. Habló también de infiltración en la Policía y el Ejército. Aclaró en forma contundente que el entonces candidato Andrés Pastrana se había negado a recibir un solo centavo del narcotráfico. Todas las afirmaciones anteriores las hizo con precisión y respaldado por detalles convincentes como nombres, fechas, documentos, etc. Sin embargo lo que llamó la atención de sus declaraciones en la Corte de Miami no fue tanto lo que confirmó sino lo que reveló. Concretamente, hubo cinco puntos mencionados que nunca se habían oído durante los tres años que lleva el proceso 8.000. El primero tuvo que ver con el ex ministro de Justicia Enrique Parejo. Según el chileno, el Ministerio de Justicia a su cargo habría recibido un millón de dólares como soborno para presionar la extradición a Colombia y no a Estados Unidos de Gilberto Rodríguez Orejuela, cuando éste se encontraba detenido en España. Nadie en Colombia llegó a pensar que Enrique Parejo, con tres balazos en la cara por haber firmado extradiciones, pudiera ser sobornado por la mafia. El mismo reconoció que pudo haber sobornos en otros niveles durante el proceso de la traída de Gilberto Rodríguez y pidió una investigación. El segundo punto está relacionado con el ex fiscal Gustavo de Greiff. Pallomari afirmó que De Greiff se había reunido unas siete veces con Miguel Rodríguez Orejuela en presencia de su abogado, Bernardo González, en un apartamento de propiedad de Rodríguez en Bogotá. También señaló que cuando el capo se enteró de la muerte de Pablo Escobar, de la voz de uno de los miembros de la Policía de Medellín, Rodríguez llamó al teléfono privado del entonces fiscal para darle la noticia. El actual embajador en México negó rotundamente esas afirmaciones y dijo que él no conocía a Pallomari. Agregó que "eso es lo que sucede con todo hampón que se somete a la justicia americana para ganar algún beneficio y afectar personas que no son del agrado del gobierno de Estados Unidos, como es el caso mío".Otro al que le cayó el guante fue a Antonio Navarro Wolf. Pallomari señaló que el hoy alcalde de Pasto fue uno de los políticos que colaboró con el cartel de Cali en la Asamblea Nacional Constituyente. Navarro inmediatamente reviró, aclarando que como él había sido enemigo de la extradición no era necesario sobornarlo para conseguir su voto. Ese día de su testimonio Pallomari también involucró a Mario Ramírez, secretario de la Constituyente. Según el testimonio del ex contador, Ramírez era la persona encargada de contactar a los políticos para ponerlos al tanto del deseo de los Rodríguez con el fin de abolir la extradición.
A manteles
Pero tal vez la revelación que más sorpresa causó fue una supuesta cena que habría tenido lugar en Cali durante la campaña, antes de la primera vuelta, entre los dos hermanos, Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, José Santacruz Londoño, Ernesto Samper y Humberto de la Calle. La reunión se habría efectuado con el objeto de hablar con el candidato presidencial sobre el sometimiento a la justicia de los miembros del cartel. Esta nueva revelación tiene la particularidad de ser la segunda ocasión en que el nombre de Humberto de la Calle aparece mencionado en el proceso de Piedra Angular. La primera vez fue cuando un testigo cubano de nombre William Santos, un empresario al servicio de los Rodríguez en Estados Unidos, señaló que el candidato a la vicepresidencia había tenido una reunión en un bar en Cali con Tulio Murcillo, mano derecha de los Rodríguez Orejuela. También señaló que al día siguiente ocurrió una segunda reunión en las oficinas de Exposal, la sociedad de los Murcillo dedicada a las exportaciones. Como era de esperarse, la bomba de la semana fue la supuesta reunión de Samper y De la Calle con los Rodríguez. Nadie que estuvo cerca de la campaña considera que esto fuera posible. Principalmente por la mala relación que hubo entre los dos, quienes solamente se unieron porque las encuestas demostraban que era la única forma de atajar a Andrés Pastrana. Tanto el Presidente como su antiguo vicepresidente por una vez unieron criterios y los dos calificaron la acusación como un montaje. Al finalizar la semana pasada el ex contador de Miguel Rodríguez se metió un autogol. Había un memorando en el cual el nombre de 44 parlamentarios aparecían chuleados. Interrogado Pallomari sobre qué significaba ese chulo contestó que se refería a las personas a las cuales les habían hecho aportes económicos. La lista incluía a algunos personajes que, dadas sus hojas de vida, no parecía posible que fueran sobornados. Entre estos estaban Juan Camilo Restrepo, Germán Vargas Lleras y Luis Guillermo Giraldo. Los tres han liderado el movimiento para revivir la extradición con retroactividad. Que es exactamente el único temor que tienen los Rodríguez. De todas las revelaciones que hizo Pallomari, la reunión de los Rodríguez en Cali con Samper y De la Calle fue la que más daño hizo a su testimonio. El contenido de la misma sorprendió inclusive a los que creían que se trataba de un libreto montado por la DEA. Al fin y al cabo el gobierno de Estados Unidos siempre ha considerado a Samper su enemigo pero a De la Calle su amigo y aliado. Los contactosMás allá de confirmaciones de hechos conocidos y de revelaciones de hechos controvertidos llamó la atención en las declaraciones de Pallomari un aspecto que muchos habían olvidado: que toda la narcofinanciación de la campaña tuvo lugar en medio de un intento de negociación entre los hermanos Rodríguez Orejuela y el gobierno de César Gaviria para que éstos se sometieran voluntariamente a la justicia. La situación fue la siguiente: tan pronto se dio de baja a Pablo Escobar los Rodríguez comenzaron a planear su entrega. En febrero de 1993 Miguel Rodríguez le envió una carta al entonces representante Rodrigo Garavito comunicándole esta intención. Garavito, quien era presidente de la comisión de organismos de control público, le llevó la carta tanto al presidente Gaviria como al fiscal De Greiff. Gaviria le manifestó que esa negociación le correspondía a la Fiscalía. Entonces comenzó un intenso proceso de negociación liderado personalmente por el Fiscal, quien buscaba la entrega de la cúpula del cartel de Cali. De Greiff, quien estaba convencido de que esa negociación era la mejor alternativa posible en ese momento, trabajó infatigablemente para que todas las partes pudieran llegar a un acuerdo sobre una entrega voluntaria. Los Rodríguez, sin embargo, se excedieron en exigencias. Consideraban que era un absurdo que pasaran más tiempo de reclusión que los hermanos Ochoa, quienes habían sido condenados a cinco años de cárcel. En medio de todas estas discusiones en junio de 1993 se cayó el decreto 264, que era la base jurídica del sometimiento a la justicia de César Gaviria. Todas las negociaciones que se habían adelantado quedaron en el aire. Y como si esto fuera poco, el presidente Gaviria y el fiscal De Greiff prácticamente rompieron relaciones alrededor de desacuerdos en cuanto a los términos de la entrega. Con el decreto de sometimiento declarado inexequible y Gaviria vetando la negociación, los Rodríguez tomaron la decisión de conseguir un aliado en el próximo período presidencial. Según Pallomari, ese fue el origen de la narcofinanciación de la campaña de Samper. Después de que Pastrana no aceptara recibir dinero de los Rodríguez, éstos se embarcaron en una operación de soborno gigantesca para tratar de tener tanto al próximo gobierno como al Congreso de su lado. Todo congresista que viajara a Cali a pedir financiación era objeto de una contribución generosa. Y para la campaña presidencial se destinaron, según Pallomari, "por lo menos cinco millones de dólares". Teniendo en cuenta que la negociación para la entrega de los jefes del cartel de Cali llegó a estar muy avanzada y que en ese momento la mayoría del país estaba de acuerdo, no es imposible que algunas de las reuniones que reveló Pallomari, que hoy parecen inverosímiles y que fueron rotundamente negadas por los protagonistas, pudieron haber tenido lugar. Al fin y al cabo el sometimiento a la justicia por parte de los hermanos Rodríguez Orejuela era considerado en ese momento un 'proceso de paz'. Reunirse en la clandestinidad con ellos podía ser el equivalente a la reunión secreta que sostuvo el propio presidente Belisario Betancur en España con los jefes del M-19 para tratar de negociar con ese movimiento subversivo un acuerdo de paz. El problema de la negociación con los Rodríguez fue que, según Pallomari, la mayoría de sus protagonistas, incluyendo al Presidente de la República, se dejaron comprar. El show de Pallomari está cerca de su fin. En Colombia no tuvo un impacto espectacular porque la mayoría de las cosas ya se han conocido a lo largo de estos tres años del proceso 8.000 Pero el daño sí fue enorme en el exterior y eso es lo que buscaba Estados Unidos. No hay que olvidar que Guillermo Pallomari no era un testigo contra Ernesto Samper sino contra unos abogados gringos que estaban acusados de haber trabajado para el cartel de Cali. Las declaraciones del contador no tenían mucho que ver con el tema en cuestión. Su introducción en el orden del día fue una jugada de la justicia norteamericana para enredar a Ernesto Samper Pizano. Sobre esto no hay duda. Lo que no es tan claro es porqué lo hicieron. Hay tres posibles interpretaciones. La primera es que simplemente querían humillarlo. La segunda, que quieren presionarlo para que extradite a los Rodríguez Orejuela. Y la tercera, que están montando un expediente en su contra para hacerlo parte de un proceso penal cuando salga de la Presidencia. nn Si una cosa ha demostrado el 8.000 es que los testigos a veces mienten pero la contabilidad Con La bomba de la semana pasada fue la supuesta reunión de Samper y De la Calle con los Rodríguezn El problema de la negociación con los Rodríguez fue que la mayoría de sus protagonistas se dejaron comprar
Qué dijo Pallomari de De la Calle
Fiscal: Muy bien, hablamos un poco ayer acerca de Ernesto Samper.
Pallomari: Sí, señor.
F: ¿Sabe usted quién era su compañero de fórmula?
P: Sí, señor.
F: Bien.
P: Un caballero de nombre De la Calle.
F: Si recuerda alguna, ¿cuál reunión han tenido Miguel Rodríguez, Gilberto Rodríguez y José Santacruz con Ernesto Samper y Humberto de la Calle?Defensa: Exijo una moción de orden, señor juez.
Juez: ¿Quiere que se aclare el lugar y la fecha?
Defensa: ¿Cómo lo sabe? ¿Cómo está enterado de la reunión?
F:¿Puedo pedirle que responda a la pregunta en términos de sí o no?
Juez: Sí. Usted puede contestar a la pregunta en términos de sí o no, aunque la pregunta fue formulada en términos de "si recuerda usted alguna".
F: ¿Está usted al tanto de tal reunión?
P: Sí, señor.
F: ¿Está usted al tanto de que dicha reunión se llevó a cabo entre la primera vuelta y la segunda vuelta electoral en 1994?
P: Fue antes de la primera vuelta.
F: Antes de la primera vuelta. Muy bien. ¿Y cómo se enteró de dicha reunión? ¿Quién le contó?
P: El señor Miguel Rodríguez planeó una reunión que se llevó a cabo en su oficina, donde anunció que Ernesto Samper iba a visitar Cali durante su campaña presidencial, y antes de dicha reunión el señor Miguel Rodríguez hizo todos los preparativos para recibir y atender al señor Ernesto Samper.
F: ¿A quiénes llamó Miguel Rodríguez para que estuvieran en esa reunión?
P: Lo que escuché fue que durante esa reunión, la cual, de hecho, era más bien una comida en honor de Ernesto Samper, iban a estar presentes los cuatro líderes del cartel de Cali.
F: ¿Quién más estuvo allí?
P: También algunos políticos que habían sido invitados, el señor Helmer Buitrago y Pacho Herrera, quien de hecho tuvo que excusarse de asistir porque estaba enfermo y no iba a estar presente.
F: ¿Quién más estuvo presente durante la reunión para organizar la comida?Defensa: Objeción. No hay sentido en la pregunta. El sentido original era quiénes estaban invitados, no quienes asistieron.
F: OK. Señor Pallomari, ¿después de la comida habló usted con Miguel Rodríguez?
P: Sí, señor.
F: ¿Le dijo él a usted quiénes asistieron a la comida?
Defensa: Discúlpeme. Objeción señor juez. No es relevante.
F: Si me permite hacer una pregunta, yo creo que sería relevante.
Juez: Está bien.
F: Señor Pallomari, ¿le dijo Miguel Rodríguez el motivo de esa comida y lo que se discutió en ella?
Defensa: Señor juez, por favor, sigue sin ser relevante la pregunta.
Juez: Puede responder la pregunta.
F: El objeto de la comida...
P: El objetivo principal era hacerle una cortesía social al señor Ernesto Samper, que estaba en Cali, y yo lo oí llamar a su hermano, el señor Gilberto Rodríguez, después de la comida, para decirle que era un buen momento para reforzar su proyecto de sometimiento a la justicia, el cual todavía estaba en el aire para los miembros del cartel de Cali.
F: ¿Le dijo Miguel Rodríguez si ese tema se discutió o no durante la comida?
P: Sí, señor. Se discutió, y después de eso hubo una reunión con el señor Alberto Giraldo y el abogado Bernardo González, donde escuché al señor Miguel Rodríguez decir que la situación de su sometimiento a la justicia estaba avanzando muy bien con el señor Ernesto Samper...

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