Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/09/29 00:00

La piedra en el zapato

La vinculación formal del senador Mario Uribe a la para-política es un trago amargo para el presidente Uribe, por su cercanía familiar y por su significado político.

En fuentes cercanas al senador antioqueño Mario Uribe Escobar, se da como un hecho que la próxima semana renunciarå a su curul en el Congreso. Su ello sucediera, su proceso pasaría a la Fiscalía.

En casi un año de intensa investigación en la Corte Suprema de Justicia, nunca antes la para-política había tocado tan de cerca la Casa de Nariño. Antes habían ido a parar a la cárcel importantes congresistas afectos al actual gobierno. Pero ahora el turno ante los estrados judiciales le tocó al senador Mario Uribe Escobar, el primo del alma del presidente Álvaro Uribe, quien fue sorprendido por la escandalosa noticia en Nueva York, donde participaba en la Asamblea General de las Naciones Unidas. "Como Presidente, debo apoyar a la justicia. Como persona, siento tristeza", expresó el jueves el primer mandatario desde Estados Unidos.

La cercanía entre el Presidente y el senador no se limita a los vínculos de sangre. Se ha construido a lo largo de muchos años de actividad conjunta en la política. Los propios inicios de ambos fueron comunes: en el guerrismo, el movimiento del mítico jefe liberal Bernardo Guerra Serna. De allí salieron al tiempo, y en 1986, en pareja, fueron elegidos al Congreso: Álvaro, al Senado; Mario, a la Cámara. Cuando el actual mandatario aspiró a la Gobernación de Antioquia, su primo heredó la curul senatorial. Han sido carreras paralelas y complementarias. Por eso, de los 40 casos que han sido afectados por la para-política, ninguno le genera al presidente Uribe tanta tristeza como este.

El calvario judicial para Uribe Escobar empezó en noviembre del año pasado, cuando el ex paramilitar Jairo Castillo Peralta (alias 'Pitirri') -testigo estrella de la Corte Suprema en las investigaciones sobre la para-política- lo dejó mal parado en una entrevista en SEMANA. "Después de esa entrevista me volví 'pitirrólogo' y pude establecer que ese tipo era un bandido", dijo en su momento el senador Uribe. El 7 de mayo pasado, una comisión de la Corte Suprema viajó hasta Quebec (Canadá) para escuchar la declaración del famoso 'Pitirri', quien en ese momento apenas se había conocido por haber sido el testigo clave en los casos que llevaron a prisión a los congresistas sucreños Álvaro García y Erick Morris.

La verdad, no obstante, es que 'Pitirri' no aportó gran cosa sobre Mario Uribe en aquella diligencia en el país del norte. En concreto, que en alguna oportunidad vio al senador con unos paramilitares de Caucasia tratando de hacerse a unas tierras baratas en esa región de Antioquia. También habló de otra reunión de Uribe con ilegales en Sahagún (Córdoba) para conseguir fincas en Sucre. En cuestión de días, al senador le fue fácil demostrar que no tenía propiedades en las regiones del país señaladas por el polémico Castillo Peralta. Pero lo peor para el primo del Presidente estaba por venir.

El 15 de mayo último, en el complejo judicial de La Alpujarra, en Medellín, Salvatore Mancuso aseguró que en un par de veces Mario Uribe lo había buscado para que le ayudara a conseguir votos en las zonas bajo su influencia. Testigo de ese acontecimiento, dijo Mancuso, era la ex representante Eleonora Pineda, hoy en prisión. A partir de ese momento, sin suerte, en varias oportunidades la Corte buscó a Mancuso para que ahondara en lo que había dicho sobre el senador Uribe. Finalmente, el 23 de agosto pasado, el jefe paramilitar accedió a hablar con los funcionarios de la sala penal.

"Eleonora, ¿por qué no me haces un favor? Preséntame al senador Mario Uribe. Yo quiero hablar con él", dijo Mancuso en la Corte, al dar pormenores de cómo se gestó aquella reunión, no sin antes advertir que Pineda le dijo que había hecho una coalición política con Uribe. Según su relato, el objetivo del encuentro, entre otras cosas, era "el tema del apoyo político a nuestras aspiraciones de lanzar un proceso de negociación (...)".

Más adelante Mancuso explicó que la reunión duró entre 45 minutos y una hora; que no recordaba con precisión la fecha de dicho encuentro; que era la primera vez que se veía con Mario Uribe; que después hubo una segunda reunión en la que como intermediario sirvió el periodista Toño Sánchez; que nunca les pidió a las personas que vivían en las zonas bajo su influencia que votaran por Mario Uribe; que sus candidatos eran Miguel de la Espriella y Eleonora Pineda; que fue Pineda quien organizó todo el apoyo hacia el primo del Presidente; que él creía que aquellas reuniones pudieron haber sido antes de las elecciones de marzo de 2002, y que, finalmente, Pineda era la indicada para tratar cualquier duda sobre el tema.

La clave de todo, entonces, la tenía Eleonora Pineda, quien declaró ante la Corte el 18 de septiembre pasado. La controvertida ex representante relató que, en efecto, hubo una reunión entre Mancuso y Mario Uribe, pero advirtió que fue después de las elecciones de marzo de 2002. Según dijo, ella le comentó al senador Uribe que unos amigos de Tierralta querían conocerlo y que, en consecuencia, lo invitó a un almuerzo. En el camino hacia el sitio conocido como El 15, agregó, le contó a Uribe Escobar con quién se iban a encontrar, es decir, con Mancuso.

Ese es el escenario en el que se encuentra el senador Uribe. Todo está basado en las declaraciones de Mancuso y Pineda. Lo de 'Pitirri' habría perdido fuerza. Personas cercanas a la defensa del senador le dijeron a SEMANA que éste le había pedido a la Corte que lo escuchara en versión libre. Entre otras cosas, dijeron, para aceptar que una vez sí habló con Mancuso, pero después de las elecciones de marzo de 2002.

Hasta ahora todos los que han sido llamados a indagatoria por la Corte están en prisión. ¿Qué pasará con el primo del Presidente? Hay quienes dicen que la próxima semana podría renunciar a su curul en el Senado y que su caso pasaría a la Fiscalía.

Pero, más allá del proceso judicial, el ingreso del senador Mario Uribe a la para-política tiene innegables repercusiones políticas. Uribe es el fundador del partido Colombia Democrática, creado en 2003 de acuerdo con los requisitos exigidos por la reforma política. Fue su presidente. Y desde los inicios, sus declaraciones y sus actos fueron controvertidos. Recibió, durante la campaña para las elecciones del año pasado, candidatos que habían sido 'purgados' de otros partidos uribistas. En particular, a Rocío Arias y a Eleonora Pineda, que después fueron excluidas en medio de versiones sobre presiones realizadas por la embajada de Estados Unidos. Junto a Mario Uribe, los otros dos senadores elegidos el año pasado por el partido -Miguel de La Espriella y Álvaro García-, y el representante Eric Morris están detenidos por presuntos vínculos con los paras. Lo cual, en plata blanca, significa que casi toda la bancada está vinculada: sólo está al margen el representante William Vélez.

En el campo político, el senador Uribe también ha generado controversias. Fue ponente de la primera versión de la Ley de Justicia y Paz y uno de los artífices de la reforma constitucional que permitió la reelección de su primo. En momentos en que circularon rumores sobre un posible fallo de la Corte Constitucional en contra de esa enmienda, llegó a decir que los ciudadanos debían votar de todas maneras por la reelección. En boca de alguien tan cercano al primer mandatario, esa declaración generó un gran debate.

Por todo lo anterior, y porque su suerte ha estado ligada a la del actual Presidente, Mario Uribe no es un caso más en la para-política. Falta ver qué decisiones toma la Corte. Aunque nadie tiene que responder por la conducta de sus familiares, este hecho perjudica al Presidente. Les dará munición a sus enemigos y alimentará prejuicios de la comunidad internacional. Más que algo grave es, sin duda, una situación muy incómoda.

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