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| 12/15/2016 10:51:00 AM

La plenaria de las FARC, a pocos pasos del capitolio

Dos horas estuvieron los jefes de la guerrilla en una de las calles emblemáticas del poder en Bogotá. Como si se tratara de un fast track, aprobaron en tiempo record el comienzo de su vida política.

No pasan de una docena los funcionarios que trabajan en la Biblioteca del Congreso. En la mañana de este jueves varios de ellos llegaron a sus puestos de trabajo más temprano que de costumbre. Con la mirada abajo y tratando de no pronunciar una sola palabra. Con los nervios aún en el cuerpo. La tarde del miércoles había sido la más tensionante de cuantas han vivido, en una casa colonial de dos plantas, donde solo se oye el aleteo de las palomas, porque hasta la fuente del patio principal, el que tienen que atravesar todos los visitantes, también guarda silencio.

Antes de las 4:00 de la tarde, una avanzada de la Policía llegó para tomar posición. El agente le dijo a uno de los funcionarios: “viene el personaje”. La alerta no pareció sorprenderlo. Se imaginó que venía el presidente del Congreso, algún senador. El primero que se le vino a la cabeza fue el expresidente y senador Álvaro Uribe. Pero quedó de una pieza cuando descubrió que el personaje era otro, alguno de los jefes de las FARC.

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Aunque podría ser una anécdota, ver a los guerrilleros en el lugar de trabajo, el par de horas que estuvieron reunidos con un grueso número de ciudadanos, fue toda una angustia. Los minutos pasaban lento, y una mujer aún confesaba en la mañana del jueves el miedo que tuvo por una posible toma de rehenes. Además la presencia de las FARC en una de las casas del Congreso ha puesto a la directora de la Biblioteca, Keyla Meneses, a rendir explicaciones por haber prestado las instalaciones a la representante Ángela María Robledo, en principio para un evento académico, pero que terminó siendo una sesión plenaria de las FARC y su naciente organización política.

La situación generó un escándalo mayúsculo en el Senado. Everth Bustamanente, senador del Centro Democrático, fue quien pegó el grito en el cielo al conocer el paradero de Iván Márquez, Pastor Álape, Marcos Calarcá y Romaña, el guerrillero que atemorizó a Bogotá con sus pescas milagrosas en las propias goteras de la capital, apenas detrás del cerro de Monserrate. Bustamante, exgerrillero del M-19, calificó de afrenta la presencia de las FARC en el corazón de la democracia nacional.

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Cuando Bustamante insinuó “que se habían tomado la Biblioteca del Congreso”, lo que primero sorprendió a muchos es que el Congreso tuviera Biblioteca, y que además quedaba fuera del capitolio. A los pocos minutos, la casa verde ubicada en la Carrera 6ª # 8-94, o en la época de la Colonia, sobre la Calle del Olvido, antes de la Calle San Alberto, se llenó de periodistas y funcionarios curiosos.

La Biblioteca queda a media cuadra del edificio nuevo del Congreso, y a dos del Capitolio. Diagonal al Colegio Mayor de San Bartolomé, y frente al edificio La Botica, restaurado por instrucción de Germán Vargas Lleras, para montar allí su despacho durante tres años, el ministerio de Vivienda.

No es casualidad que la mayoría de edificios del poder en el barrio La Candelaria hayan tenido relación con Vargas Lleras. Si la Botica había sido propiedad de sus antepasados, la actual Biblioteca del Congreso fue de sus primeras obras. Una leyenda sobre mármol a la entrada recuerda que “esta casa fue donada por Invías para la Biblioteca del Congreso durante la administración del presidente del Senado Germán Vargas Lleras…, inaugurada el 19 de julio de 2009”, un día antes de terminar su periodo. Allí, en lo que pareciera ser feudo de Vargas Lleras, las FARC hicieron su primera reunión política.

Mientras a pocos metros los senadores trataban de descifrar el galimatías del comunicado de prensa de la Corte Constitucional sobre el fast track, Iván Márquez, Pastor Alape, Edison Romaña, Marco Calarcá, Victoria Sandino y Jesús Santrich definían sus seis voceros, los que irán al Congreso para representarlos, con voz pero sin voto, en la implementación del acuerdo de paz.

Pero la reunión “académica” tomó otro rumbo. Al lugar llegaron varios simpatizantes para dar a conocer también la agrupación de ciudadanos que servirá de plataforma política de las FARC para su tránsito a la legalidad y la llegada a la arena política.

Voces de Paz será el nombre de la agrupación ciudadana que este jueves se inscribió ante el Consejo Nacional Electoral, y que se constituyó en la primera piedra del futuro partido político de la guerrilla en su transformación a la vida legal. Imelda Daza, Jairo Rivera, Francisco Tolosa, Jairo Estrada, Pablo Cruz y Judith Maldonado fueron los elegidos, pero además los fundadores del movimiento político. Palabras más palabras menos, se trató de una plenaria de las FARC.

Después de que Iván Márquez presentó a los voceros que estarán en la implementación, se dio vía libre para que hicieran su primera asamblea ciudadana y como si se tratara del fast track, en tiempo récord, menos de dos horas, aprobaron los estatutos. La decisión se tomó como muchas en el capitolio, con un golpe de mano sobre el pupitre. Fue el primer escenario político de las FARC en el que se habló de ideas para “dejar de echar bala por echar lengua”, como diría el expresidente Echandía.

Fueron casi dos horas en las que se dio lectura a un documento que elaboraron los fundadores de Voces de Paz para socializarlo con los presentes y elaborar un acta en la que se aprobó todo lo contenido allí. “Voces de paz se constituirá de acuerdo a un acta que firmarán los fundadores que son ciudadanos y que se inscribirán ante el Consejo Nacional Electoral”, leyó uno de los asistentes. De nuevo, pupitrazo de aprobación.

La nueva agrupación política será transitoria, con un plazo estimado de seis meses, hasta que se constituya el nuevo partido político de la guerrilla. Tendrá una asamblea ciudadana compuesta por 50 personas y de allí se elegirán a otras 15 para un comité ejecutivo. No participaran en elecciones ni campaña políticas, pero sí servirá de plataforma para que los excombatientes puedan iniciar su vida política.

Los integrantes de las FARC durante esa asamblea fueron espectadores, su condición actual no les permite mezclarse directamente con la política, aunque muy seguramente participaron en la construcción de los estatutos que fueron aprobados por los asistentes con tres golpes en la mesa, seña de que estaban de acuerdo con lo allí establecido.

Uno de los asistentes pidió dejar en claro cómo se haría la financiación de la agrupación para dejar ese tema definido e incluirlo en los estatutos. “La financiación se hará a través de sus afiliados y apoyos de ONG”, dijo Pablo Cruz, quien de ahora en adelante será el representante legal del movimiento ciudadano.

Según Imelda Daza, “el proyecto político buscará ampliar la participación ciudadana y su capacidad de decisión para lograr la paz”, lo que claramente es el primer paso de las FARC para llegar a la política.

Es probable que en los próximos años, los nuevos libros de historia que lleguen a los estantes de la Biblioteca del Congreso darán cuenta de que esa casa que alguna vez fue del Invías, y reinaugurada por Vargas Lleras, será recordada como el lugar donde las FARC pusieron la primera piedra de su partido político. La tarde de un miércoles 14 de diciembre, en la Calle del Olvido.

*Redacción: Rodrigo Urrego Bautista. Reportería: Diego Bonilla (periodista, estudiante de la maestría de Periodismo de Semana y la Universidad del Rosario)

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