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| 7/28/2014 12:00:00 AM

Aumenta el debate por el uso de pistolas eléctricas

La Policía intentará neutralizar con descargas eléctricas a quienes considere una amenaza.

A pesar de cierta resistencia entre la opinión pública, algunos uniformados que vigilan las calles de Medellín, Cali y Bogotá en adelante sumarán a su dotación un dispositivo de descarga eléctrica para combatir exclusivamente "peligros inminentes", como riñas o asaltos donde la vida de un ciudadano o policía esté amenazada.

En la capital del país, por ejemplo, 1.000 cuadrantes de la Policía contarán con 100 pistolas eléctricas, también conocidas como taser.

Las autoridades explicaron que se trata de un plan piloto para reducir el uso de armas de fuego en los operativos de vigilancia y, por ende, disminuir los homicidios y el número de personas heridas que resultan de eventuales refriegas urbanas.

El experimento se desarrollará en los próximos tres meses y luego se evaluará su efectividad. Según los resultados se considerará su continuación y la ampliación a otras ciudades del país.

El dispositivo, una suerte de pistola de plástico y con un peso de unos 400 gramos, descarga 1,2 miliamperios, cuyo impacto en el cuerpo humano impide el movimiento, al "experimentarse un calambre o tensión muscular de unos cinco segundos", indicó el general Humberto Guatibonza, comandante de la Policía metropolitana de Bogotá.

Estas intensidades no serían letales, sin embargo, existe la duda de si en personas propensas a ciertas enfermedades cardíacas (arritmias, por ejemplo) podrían resultar en trastornos graves o letales. Ese habría sido el caso de Israel Hernández-Llach, quien recibió en agosto pasado un disparo con pistola eléctrica a manos de la Policía de Miami Beach (EE. UU.) y, según las autoridades forenses de ese país, falleció de un "paro cardíaco".

Por su parte, el general Guatibonza negó que la descarga eléctrica perjudique la salud y así les salió al paso a quienes sospechan que los choques de energía puedan causar la muerte.

Evidencia
“insuficiente”

El doctor Efraín Gómez, presidente Sociedad Colombiana de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, explica hay evidencia "insuficiente" sobre la seguridad de estos dispositivos.

"Es muy difícil precisar qué carga es segura porque se conoce muy poco sobre el efecto que (las pistolas eléctricas) puedan tener en las personas; no hay estudios clínicos", asevera.

En el caso del joven de 18 años muerto en Miami, Gómez señala que aunque la pistola eléctrica tiene un límite de miliamperios, es difícil saber si "el policía en ese momento no se excedió con el número de descargas o si (Hernández-Llach) tenía alguna alteración cardíaca. La ciencia sólo registra y reporta los casos, pero no se pueden hacer estudios en los que haya varias personas y se les suministren descargas para evaluar si todos las toleran".

John Marulanda, experto en seguridad, dijo que cabe la posibilidad de que la descarga produzca algún efecto secundario en personas que sufren, por ejemplo, dolencias cardíacas o que su organismo no está en disposición de recibir el impacto, como es el caso de los niños.

Aunque pidió que las autoridades no se excedan en el empleo de los dispositivos, Marulanda consideró que es "una de las mejores decisiones" que ha adoptado la Policía para preservar la vida.

"Las armas no letales —como las granadas de humo lacrimógeno— son muy efectivas en países como Colombia, donde el 90 % de las muertes no son por causa del conflicto armado sino fruto de riñas y peleas entre ciudadanos", aseguró.

La Policía cuenta con 300 dispositivos, de fabricación estadounidense, que distribuyó entre sus efectivos en las tres ciudades. Cada aparato cuesta unos 2.200 dólares y permite 500 descargas efectivas de electricidad. Al terminarse los disparos, deben ser reemplazadas; no hay posibilidad de recarga.

Carlos Bejarano, empleado de un hotel en el norte de Bogotá, se mostró de acuerdo con la implementación del plan piloto. "Es una solución para evitar tanto homicidio o riña y atraco", y destacó que "es preferible una levantada (una descarga) eléctrica y no un balazo".

Juan Carlos Cortez, un comerciante de 36 años, también respaldó la medida, porque "hay que preservar la vida, especialmente de la Policía y de los delincuentes o de personas que estén siendo afectadas".

El ministro de Interior, Aurelio Iragorri, defendió el uso de dispositivos eléctricos al sostener que con ellos se le respetará la vida al delincuente.

"Cuando un policía acciona una de estas pistolas, hace que la vida de ese delincuente se pueda salvar, pueda permanecer con vida y pueda cumplir después con su pena en una de las cárceles de Colombia", sostuvo.

Con información de AP
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