Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1994/04/25 00:00

LA "POLLITIQUERIA"

La elección del avicultor Gabriel Camargo al Senado resultó un palo político. Sus rivales lo acusan de "pollitiquero". Qué es eso?

LA "POLLITIQUERIA"

DEL NUEVO CONGRESO DE la República se ha hablado mucho, pero no tanto por la renovación política, que fue uno de los sueños de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, sino por el regreso de muchas figuras que habían sido cuestionadas en el pasado, así como por la aparición de otras que desde antes de su posesión ya empiezan a generar debate.
Uno de los 102 elegidos al Senado, Gabriel Camargo Salamanca, era un hombre desconocido hasta hace poco en el ámbito político. Sin embargo, goza de cierto reconocimiento en el sector deportivo y, sobre todo, en el de la cría y comercio de aves, en el cual ha forjado una gigantesca fortuna. Esto ha llevado a sus contendores políticos a insinuar que la victoria que Camargo obtuvo en Cundinamarca en las últimas elecciones se debe a las grandes cantidades de dinero invertidas en la campaña y al hecho de que habría utilizado el recurso de regalar pollos para convencer a sus electores.
Con algo más de 36.000 votos, Camargo se convirtió en uno de los palos políticos de las pasadas elecciones, superando en votación a Julio César Turbay Quintero, quien figuraba antes del 13 de marzo como el mayor elector de Cundinamarca. Turbay Quintero es una de las personas que más apuntes le ha sacado al triunfo de Camargo. "En Cundinamarca ya no se hace política sino 'Pollitica', o, mejor aún,'pollitiquería', aseguró en estos días el hijo del ex presidente Turbay.
Al igual que en Cundinamarca, Camargo Salamanca también obtuvo votos en Meta y Tolima, así como en Barranquilla, donde tiene una de sus empresas-Industrias Pimpollo del Caribe-, regaló el lote para una urbanización de clase baja llamada Mesolania y consiguió 2.700 sufragios.
Antes de ser senador, Camargo Salamanca era criador de pollos. Junto con su esposa, Leonor Serrano de Camargo, fundaron hace 26 años la Empresa Colombiana de Incubación (Incubacol), sociedad que, según el propio Camargo, maneja el 50 por ciento del comercio de pollos del país.
La compañía comenzó en una finca de la vereda Bermejal en Fusagasugá. "Allí teníamos una vaca, unas manchas de café, plátanos, flores, algunos marranos y gallinas ", dice Leonor de Camargo. La habían obtenido a cambio de una casa que poseían en el barrio 7 de Agosto, de Bogotá. En sus años de vacas flacas, los Camargo debieron alternar sus labores en la capital con los cuidados de la finca. Con el tiempo la pareja se terminó dedicada por completo a la avicultura. Camargo viajaba constantemente a Estados Unidos a seguir cursos de cría y cuidado de pollos, mientras su esposa atendía a sus hijos: Gabriel -fallecido-, César Alejandro y Catherine.
La cría de pollos demostró ser tan buen negocio que años después los Camargo montaron cuatro grandes plantas incubadoras: dos en Girardot, una en Chinauta y otra en Barranquilla. Vino luego una distribuidora de comidas para aves -la avícola San Gabriel- que vende todo tipo de concentrados. Posteriormente siguieron otros negocios, como la construcción de urbanizaciones populares, la venta de víveres y abarrotes, y la ganadería.
Gabriel Camargo ha sido también dirigente deportivo y fue presidente del Deportes Tolima durante un breve período dorado vivido por ese equipo de fútbol, cuando salió subcampeón colombiano y participó en la Copa Libertadores de América.

ELECTORES Y DETRACTORES
La prosperidad económica y política que ahora tiene Camargo contrasta con los malos momentos que vivió en 1982, cuando declaró a Incubacol en concordato y, según algunos de sus detractores, jugó hábilmente a mostrarse insolvente ante sus acreedores para no pagar los intereses de sus créditos. Al respecto, Camargo dijo a SEMANA que "hubo malos momentos, pero la empresa siempre respondió ante los bancos pagando los intereses. Lo que pasó fue que algunos bancos no cancelaron dichos intereses a los tenedores de las cartas".
Otro de sus adversarios, un representante a la Cámara, dijo a SEMANA que "Gabriel Camargo es un hombre abusivo. Por cuenta de que tiene una incubadora de pollos se la pasa diciendo, en unión de su esposa, que es dueño del grupo Avesco, propietario de Kokoriko y Diners, algo que disgusta a los verdaderos dueños de esas empresas, los hermanos Robayo". Camargo Salamanca responde que en la actualidad no tiene vinculación alguna con Kokoriko, aunque en el pasado, cuando él era dueño del Deportes Tolima, Kokorico patrocinó al equipo.
De cualquier forma, sus contendores políticos siguen sin entender las razones de su triunfo, pues se preguntan "cómo un tipo que no echó un solo discurso en público, que no propuso una sola idea durante la campaña, que lo único que tiene es mucha plata y muchos pollos, resultó elegido con más de 30 mil votos. Algo tiene que estar pasando ".
"Lo que pasa conmigo -responde Camargo- es que soy un triunfador. No hay actividad en la que me meta en la que no tenga éxito. Y eso produce envidia ".
En todo caso, Camargo parece tener en claro que ninguno de esos cuestionamientos lo detendrá. Prueba de ello es que su esposa acaba de anunciar que está lista para aspirar a la gobernación de Cundinamarca en las elecciones de octubre de este año. Algo que confirmaría que la pollitiquería en este departamento no es ave de corto vuelo.

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