28 mayo 2011

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La Reina del Sur

judicialLa exitosa serie de televisión está basada en la vida de una mujer cuya historia en el mundo del narcotráfico supera los límites de la ficción.

La Reina del Sur. La actirz mexicana Kate del Castillo es la protagonista de la novela ‘La Reina del Sur’ basada en la vida de la narcotraficante
Sandra Ávila Beltrán.

La actirz mexicana Kate del Castillo es la protagonista de la novela ‘La Reina del Sur’ basada en la vida de la narcotraficante Sandra Ávila Beltrán.

Hace pocas semanas Caracol Televisión lanzó al aire una nueva serie titulada La Reina del Sur, que en el poco tiempo que lleva se ha convertido en una de las más vistas en Colombia. Basada en la novela del escritor Arturo Pérez Reverte, el seriado ha liderado los rating de sintonía en España, Costa
Rica, Estados Unidos y México, en donde ya se ha emitido. La historia, protagonizada por la mexicana Kate del Castillo, cuenta la vida y penurias de una mujer que por diversas circunstancias termina involucrada en la espiral del mundo del narcotráfico. Lo que pocos saben en Colombia es que tanto el libro como la serie se basan en la vida de una de las pocas mujeres en el mundo, tal vez la única, que ha llegado a ser considerada por todas las agencias antidrogas internacionales como una 'capo'.

Se trata de Sandra Ávila Beltrán, una mexicana cuya historia real, sin duda, es mucho más interesante e impactante que cualquier historia de ficción.

A diferencia de lo que ocurre en la serie de televisión, Ávila "lleva el narcotráfico en la sangre", como ella misma lo reconoció hace cuatro años cuando fue arrestada. Y tiene razón. Nació y vivió toda su vida metida en el mundo del narcotráfico. Es sobrina de Miguel Ángel Félix Gallardo, quien fue uno de los narcos más conocidos de México durante los años setenta y quien fue socio de algunos de los integrantes del cartel de Medellín en esa época, como Pablo Escobar y Carlos Lehder. Su madre, María Luisa Beltrán Félix, conocida en el mundo de los narcos con el alias de 'Doña Chata', estuvo acusada de narcotráfico ya que junto a sus hermanos Arturo y Roberto, fundaron, a finales de los años ochenta, el cartel de Sinaloa, considerado hoy día una de las organizaciones más temibles y sangrientas, y que libra una cruenta guerra contra otros cuatro carteles en México que, tan solo en el último año, ha dejado 15.000 muertos.

En la vida real, Sandra Ávila siempre vivió rodeada de lujos, comodidades y no terminó metida en el mundo de tráfico de drogas por accidente. Aparte de pertenecer a una tradicional familia de capos, Ávila fue la mujer de varios de los narcos más poderosos de la mafia mexicana. Desde muy joven comenzó su relación con ellos, y en su larga lista de esposos están prácticamente los más grandes capos que ha tenido México y quienes fundaron o son líderes de algunos de los poderosos carteles de ese país. Estuvo casada con Ismael 'el Mayo' Zambada; Joaquín 'el Chapo' Guzmán; Ignacio 'Nacho' Coronel y José Gil, el principal lugarteniente de Amado Carrillo, el 'Señor de los Cielos'. Por todos ellos se ofrecían recompensas de hasta cinco millones de dólares y algunos todavía aparecen en la lista de los criminales internacionales más buscados del mundo. El padre de su único hijo fue un exalto funcionario de la fuerza pública mexicana que fundó el llamado cartel de Los Zetas, una organización conformada en su mayoría por exmilitares y expolicías que se caracteriza por ser la más sanguinaria en la guerra que se libra entre los carteles en México.

La belleza y la simpatía siempre fueron las claves que le permitieron a Sandra mantener relaciones con todos esos narcos, muchos de los cuales eran rivales a muerte. Cambiaba de capo como cambiar de camisa y, sin embargo, nunca ninguno de ellos se atrevió a tocarle un pelo o a hacerle un reclamo por temor a ella y a su familia. Pero también por otra cosa. De cada uno de estos capos no solo le quedaron millones de dólares. Lo más importante fue que conoció hasta el más mínimo detalle de rutas, contactos, socios y testaferros de cada uno de sus exmaridos y sus organizaciones. Esa información no solo se convirtió en su mejor protección, sino en la base fundamental para crear su propio cartel junto con quien sería su sexto esposo: el colombiano Juan Diego Espinoza.

Conocido con el alias de 'el Tigre', este hombre era un mando medio del cartel de Medellín en los años ochenta. Su misión era servir de enlace entre los hombres de Pablo Escobar y sus socios aztecas. Ahí fue cuando conoció a Ávila, y años después, en 1999, terminó casado con ella. Para ese momento Ávila ya conocía a casi todos los capos del cartel del Norte del Valle en Colombia, pues prácticamente todos sus exesposos habían hecho negocios de tráfico de drogas con ellos desde hacía años. Varias veces ella estuvo en Colombia y no en pocas oportunidades fue la anfitriona de los narcos criollos cuando viajaban a México. No obstante, para comienzos de 2000, la disputa por rutas entre los carteles mexicanos estaba comenzando y las vendettas amenazaban el 'negocio'.

En una jugada astuta Ávila aprovechó sus buenas relaciones y convenció a la mayoría de los narcos de que les permitieran a ella y a su marido controlar todo el tránsito de droga desde Colombia hasta México por el océano Pacífico. Los pocos que se opusieron fueron eliminados. La propuesta de la pareja era simple y atractiva: garantizaban que todos los embarques de coca enviados desde las costas del Pacífico colombiano llegaran a México, donde ella y 'el Tigre' distribuirían la droga a cada uno de los carteles. Si por alguna razón el cargamento era decomisado, Ávila igual se lo pagaría al dueño. Fue por ello que en México empezó a ser conocida como 'la Reina del Pacífico', su verdadero alias.

Ávila negociaba cargamentos que salían desde Tumaco y sus alrededores, que eran comprados por los mexicanos a las organizaciones de Víctor Patiño Fómeque, Juan Carlos Ramírez Abadía, alias 'Chupeta', o Diego Montoya, alias 'Don Diego', entre otros. La fortuna de Ávila y 'el Tigre' creció descomunalmente y durante años nunca fue investigada por las autoridades de su país. Pero su suerte cambió en 2001, cuando la Procuraduría General de la República (PGR) y la DEA incautaron en las costas mexicanas un barco proveniente de Buenaventura con nueve toneladas de coca. El cargamento y la embarcación eran de la pareja. A partir de ese momento fueron incluidos en las listas de los más buscados.

Durante los siguientes seis años vivieron en la clandestinidad y cambiaban permanentemente de lugar. Pero si bien eran prófugos, nunca dejaron de refugiarse en las muchas mansiones y ranchos que tenían a lo largo de México. En septiembre de 2007, cuando Ávila estaba esperando a su esposo en un lujoso restaurante del Distrito Federal, fue arrestada. Unos minutos más tarde él cayó también. Hace dos años las autoridades mexicanas les decomisaron 250 millones de dólares en bienes. 'El Tigre' fue extraditado a Estados Unidos hace un año. Ella, con 46 años de edad, está en una cárcel a la espera de ser extraditada también. Así terminó la historia, ciertamente cinematográfica, de la verdadera 'Reina del Sur'.
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