Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/07/02 00:00

La renuncia

Para escozor de todos, dentro de las autodefensas hay una línea dura que considera que Carlos Castaño es moderado.

La renuncia

Compañeros de causa: somos en las AUC amigos y respetuosos de las instituciones del Estado. Ese principio es inviolable. Respétenlo. Renuncio irrevocablemente a mi cargo otorgado por ustedes. Carlos Castaño”.

Ese corto y contundente mensaje apareció el pasado miércoles en la página de Internet de las autodefensas. Desde entonces se han tejido toda suerte de interpretaciones sobre el mensaje de Castaño. Incluso se llegó a afirmar que el hombre fuerte de los paras había caído en combate contra la guerrilla y que sus compañeros de causa querían mantener un bajo perfil para evitar un caos dentro de la organización. Esa misma estrategia la utilizaron cuando su fundador y máximo líder, Fidel Castaño, murió en combate en la frontera con Panamá. Lo único claro hasta el momento es que de Castaño no se ha vuelto a saber nada y la página de Internet continúa bloqueada con las tres líneas que contienen su renuncia.

¿Qué pudo haber llevado a Castaño a tomar esta decisión? Sobre el tema hay varias hipótesis y parece que están encadenadas con los episodios de las últimas semanas que han tenido a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en noticia de primera plana. Entre algunos miembros del estado mayor hay profundo malestar por lo que consideran errores militares y estratégicos por parte de su comandante que los ha llevado a perder territorio y hombres clave. En lo que tiene que ver con la pérdida de territorio, a Castaño le reclaman las recientes incursiones por parte de las Farc a regiones dominadas anteriormente por las AUC, como sucede con los municipios de Tierra Alta y Montelíbano, en Córdoba, y en algunas poblaciones del Urabá antioqueño, donde los paras eran dueños y señores. Desde hace poco más de un mes las Farc han incursionado en esos territorios, donde han secuestrado a hacendados y han quemado varias fincas. Esto no ocurría desde hace más de 15 años cuando el hoy desmovilizado EPL operaba en la zona.

Los comandantes de las AUC le reclaman a Castaño la pérdida gradual de ese territorio pues consideran que el haber abierto tantos frentes de guerra los llevó a descuidar la ‘casa’ y lo que en años atrás era un fortín militar inexpugnable hoy las Farc han venido ganando un vasto territorio.

Pero este es apenas uno los puntos de la larga lista de reclamos que le están pasando los jefes de frente a su comandante en jefe. En el campo militar también le reclaman a Castaño la captura de cerca de 50 hombres por parte de la Armada y del Ejército, quienes habían participado en la matanza del Naya el 13 de abril pasado. Los inconformes del estado mayor de las AUC le habrían reclamado a Castaño la falta de previsión para responder la acción de las autoridades después de cometida la masacre.

A estos hechos se suma la captura de siete hombres de los paras en Barrancabermeja ocurrida el pasado 26 de mayo. Entre los detenidos se encuentra Francisco Javier Correa, alias ‘Salomón’, uno de los comandantes de las AUC en el puerto petrolero. Días después en Cúcuta fue capturado Jairo Emilio González Quinchía, conocido como ‘Julián’, quien es considerado el comandante de las autodefensas en esa región. Estos golpes dados por el Ejército también han minado la confianza brindada por el estado mayor a su comandante pues consideran que una de las prioridades del jefe es velar por la seguridad de sus hombres más importantes y cercanos dentro de los paras. Más que la propia captura de estos combatientes les inquieta la información que ellos puedan entregar a las autoridades.

Pero los reclamos no son sólo en el campo militar. También los hay, y al por mayor, en el plano político. Y la gota que rebosó la copa tiene que ver con la operación que realizó el Cuerpo Técnico de la Fiscalía (CTI) en las propias calles de Montería. A mediados de la semana pasada un grupo de fiscales allanó propiedades y residencias de ganaderos y comerciantes de esa ciudad, entre ellos algunos familiares de Salvatore Mancuso, más conocido como el ‘Mono Mancuso’, el segundo hombre de la organización y mano derecha de Carlos Castaño. En esos allanamientos los fiscales decomisaron una serie de documentos, de los cuales hasta hoy su contenido se ha mantenido en la más absoluta reserva. Pero en los pasillos de la Fiscalía se afirma que lo hallado en las oficinas y residencias de Montería hay información de primera mano que comprometerá a una serie de personajes de la vida nacional en la financiación de las AUC. También fueron encontrados documentos que revelan la existencia de por lo menos 400 cuentas bancarias relacionadas con los presuntos financiadores de Castaño y sus hombres.

También se afirma que raíz de esta última operación de las autoridades contra el corazón financiero de las autodefensas un grupo de miembros del estado mayor se radicalizó aún más en su posición, hasta el punto de llegar a plantear acciones terroristas contra el Estado. Algo que hasta hace algunos meses era impensable en la organización de Castaño, quien siempre ha rechazado la posibilidad de que se termine comparándolo con Pablo Escobar en el tema del terrorismo. El ala radical argumentó que si el Estado los iba a tocar había llegado la hora de defenderse contra ese Estado.

Planteado de esa manera, la respuesta de Castaño no se hizo esperar y ante los miembros del estado mayor manifestó que jamás daría una orden para que sus hombres comenzaran a poner bombas indiscriminadamente contra la población. Pero el hecho de no estar de acuerdo con un sector de la dirección de las AUC sobre cómo responder ante las acciones del Estado no necesariamente debería traducirse en la renuncia de Castaño como comandante. Además, si su decisión para contrarrestar el ala radical del comando central, que insiste en una respuesta al Estado de ojo por ojo, diente por diente, tampoco es argumento de fondo para ventilar una renuncia públicamente cuando el tema podría haberse tratado con absoluta reserva dentro de la organización.

Independientemente de la manera como las AUC manejaron la renuncia de su comandante, lo que ahora llama la atención es el silencio de Carlos Castaño. Después de la aparición del mensaje en la página de Internet nadie parece saber de la suerte del jefe de los paras.

Pero lo más llamativo de este episodio, en el que todavía quedan varios cabos sueltos, es el hecho de que, para sorpresa de la opinión pública, Carlos Castaño represente la línea moderada de las autodefensas. El solo hecho de pensar que haya hombres dentro de los paras más radicales que Castaño, quien se ha opuesto con pies y manos al despeje del sur de Bolívar para el ELN y que ha sido un crítico constante del proceso de paz con las Farc, pone los pelos de punta frente a la posibilidad de una escalada terrorista tan cruenta como la de los peores años de Pablo Escobar.

La otra pregunta que surge de toda la novela en que se ha convertido la renuncia de Castaño es quién o quiénes conforman esa línea dura dentro del estado mayor de las AUC. Es difícil creer que haya gente más dura y radical que Castaño. Un hombre que le declaró y le ganó la guerra a Pablo Escobar. Que ha estado detrás de las peores masacres. Que en menos de dos años desterró al ELN de sus dominios en el sur de Bolívar. Que se enfrentó y prácticamente exterminó a la organización sicarial más temida en Medellín, conocida como La Terraza. Pero existen quienes no descartan que detrás del episodio de la renuncia hay una estrategia política y militar montada por el propio Castaño. Esta consiste en tomarle el pulso al país ante la posibilidad de una escalada terrorista como respuesta a la persecución que han iniciado las autoridades contra su organización. Y en este terreno Castaño tendría más que perder que ganar puesto que quienes le han apostado a su proyecto tarde o temprano terminarían por darle la espalda. Lo que parece quedar claro es que ante la posibilidad planteada por los miembros del estado mayor de declararle la guerra al Estado Castaño optó por la salida de la renuncia. “La convicción del comandante siempre ha sido la de que nuestro enemigo no es el Estado sino la guerrilla que ataca al Estado”, señaló a SEMANA uno de sus más cercanos colaboradores.

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