Martes, 17 de enero de 2017

| 1997/12/08 00:00

LA REVANCHA DE MEJIA

Después de varios reveses, Carlos Mejía resucita como cabeza de un canal privado en la televisión pública.

LA REVANCHA DE MEJIA

Hace unas semanas muchos de los relacionados con el negocio de la radio y la televisión pensaban que el cuarto de hora de Carlos Mejía estaba terminado. Tres golpes sufridos en el último año parecían haberlo socavado de manera definitiva: en primer lugar, la difícil situación económica del país acabó con el boom de los comerciales y Mejía no pudo seguir cumpliendo con los exigentes presupuestos que había convenido con 23 programadoras, por lo cual varias de ellas le retiraron sus contratos de comercialización. En segundo término, había apostado fuerte en una licitación de emisoras de radio que, al ser declarada desierta, virtualmente lo despojó de más de 20 estaciones en todo el país que lo habrían convertido en la competencia de Caracol y RCN. Como si fuera poco, recibió un tercer golpe en el trámite de la nueva ley de televisión: la eliminación del límite a la propiedad en los canales privados favoreció a los grupos y sacó del juego a Mejía, de quien todo el mundo pensaba que sería uno de los protagonistas del proceso. Por todo esto muchos se apresuraron a vaticinar que Carlos Mejía, el abogado rosarista que hacía fila para magnate hace dos años, estaba a punto de convertirse en un simple vendedor en la televisión mixta, cada día más amenazada por el surgimiento de la privada. Pero, como diría el 'Chapulín Colorado', no contaban con su astucia. El día que se dio a conocer la nueva programación de televisión sin duda él era quien tenía mayores razones para celebrar: para sorpresa de muchos todas las programadoras comercializadas por él quedaron concentradas en el Canal A, en lo que algunos creen que es la privatización por la puerta de atrás de uno de los canales públicos. Mejía, sin invertir un peso ni en licencia de funcionamiento ni en montaje, se había convertido de hecho en la cabeza de un canal de televisión. Por su parte Caracol y RCN tendrán que pagar 95 millones de dólares sólo por el peaje, sin mencionar 120 millones de dólares adicionales que costará el montaje de cada canal. Armando rompecabezasCon las excepciones de RCN y CPT, las 11 programadoras restantes _incluyendo la estatal Audiovisuales_ son ya comercializadas por Mejía Asociados o están en conversaciones para serlo. Diego Fernando Londoño _DFL_, Coestrellas y Proyectamos tienen una vieja relación con Carlos Mejía. Con RTI sus vínculos se han venido estrechando a tal punto que hoy forma una llave con Patricio Wills para la integración del nuevo Canal A. En noticieros también tiene una pata adentro: es el caso de Andes, en la cual su socio Luis Guillermo Angel es accionista, junto con la familia Turbay y D'Artagnan. 'El Paisa' Angel está asociado con Mejía en un proyecto de vallas publicitarias, su cercanía con el grupo Mejía es tal que la dirección oficial del noticiero Andes, registrada en la Cámara de Comercio y en su licitación de televisión, es la de Mejía Asociados. Y a Televideo llegó pisando fuerte a través de un acuerdo de comercialización para salvar la programadora después del fracaso de El Espectador en su incursión en la televisión. En resumen, en el Canal A, Mejía está en todo y el único peso pesado que está fuera de su órbita es RCN, que el año entrante tendrá que renunciar a sus espacios cuando, como es previsible, se convierta en canal privado.Pero que fueran amigos no era suficiente. Para que funcionara el negocio se requería armar un complicado rompecabezas, tanto vertical como horizontal. En otras palabras, se necesitaba que además de estar juntos en un solo canal fueran también concesionarios de horarios que les permitieran manejar franjas de programación de lunes a viernes. La audiencia en televisión se consigue a través del hábito, y éste logra formarse cuando cada día a la misma hora se pasa una programación similar. Una mirada a los programas diarios de la futura televisión permite ver que esto será más viable en el Canal A que en la Cadena 1. Para citar un solo ejemplo, mientras que en el Canal A una sola programadora, Andes, maneja el espacio de las 10:30 a las 11 de la mañana de lunes a viernes, en la Cadena 1, en el mismo horario, se tendrían que poner de acuerdo cuatro para programar una franja continua similar. Esto también representa una enorme ventaja en términos de comercialización porque una cosa es negociar con una sola programadora de lunes a viernes y otra muy distinta tratar de hacer lo mismo con cuatro.Además la audiencia de televisión es sensible a lo que se conoce en el medio como 'el arrastre', que es el nivel de audiencia de los programas anterior y posterior a un espacio. Esto quiere decir que ningún programa está compuesto por audiencia exclusiva y propia, por ejemplo, cuando una novela recibe del programa anterior 30 puntos de rating tiene mayores probabilidades de éxito que si el canal le entrega solamente 10. Todo por la inercia que lleva al televidente a dejar el televisor sintonizado en el canal en el que ha visto un programa que le gusta. Estos 'arrastres' también son más manejables en el Canal A, en el cual las programadoras tienen como punto en común la comercialización de Mejía, lo que les permite un manejo más ágil y flexible para maximizar el rating ayudándose los unos con los otros.Carlos Mejía, consultado por SEMANA, reconoció que este resultado no es del todo casual. "La venta filosófica de este concepto _como él mismo la llama_ se le hizo a la Comisión, hablando individualmente. Las programadoras estaban muy de acuerdo. No es que haya habido una reunión formal grande para eso". Algunos miembros de la Comisión Nacional de Televisión, consultados de manera informal por SEMANA, están de acuerdo con que la coherencia del Canal A no fue accidental. Se trataba de fortalecer a los canales estatales para que se pudieran defender del paso arrasador que seguramente significará la entrada de los privados de los grupos Santo Domingo y Ardila. Al respecto Carlos Mejía anota: "Si en las cadenas la programación no se maneja como si fueran privados los canales del Estado no van a tener dos años más de vida". Hasta ahí todo el mundo está de acuerdo, lo que sorprende es que esta 'filosofía' tan clara en el Canal A no se haya aplicado también a la Cadena 1, en la cual las programadoras tienen pocos elementos en común y están comandadas por personalidades muy fuertes e independientes, no muy dadas al trabajo en equipo, como Jorge Barón, Julio Sánchez Vanegas, de JES; Alejandro Pérez, de Punch, y el propio Yamid Amat, de CM&, para citar solo algunos, cada uno con su propia infraestructura de comercialización y con ideas muy heterogéneas sobre lo que debe ser la programación de un canal. Mejía aconseja que "debían hacer lo mismo para no quebrarse, pero ese es problema de ellos".En todo esto queda una cosa clara: así como Ernesto Samper es el gran ganador político de la nueva programación, en lo económico el triunfo en el partidor le pertenece a Carlos Mejía.

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