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| 1/28/2012 12:00:00 AM

La selección Quibdó

Zulia Mena, la primera alcaldesa de la capital chocoana, convenció a personajes como Eduardo Cifuentes, Cecilia María Vélez y Fabio Villegas para que trabajen hombro a hombro para rescatar a esa ciudad del olvido, el atraso y la corrupción.

Zulia Mena nunca olvidará el momento en el que entró a su despacho por primera vez. "No había un solo papel" dice, mientras recuerda que el escritorio estaba vacío, los cajones desnudos y el despacho desierto. Su antecesor no redactó un informe de gestión, no hubo empalme y no existen datos ni archivos. Y ese no es el único de sus problemas. Hace cuatro meses los maestros no reciben su salario y la ciudad no ha pagado una sola cuota de la deuda de 2.100 millones que contrajo con el gobierno nacional en 1997 y que ya superó los 5.000 millones por intereses. Además, Quibdó está sancionada por mal uso de regalías y no las recibe hace dos años. Por si fuera poco, la Secretaría de Tránsito le debe dinero al Ministerio de Transporte y no puede ni siquiera emitir matrículas para los vehículos. Y el estado de la infraestructura es dramático: todavía faltan siete kilómetros para terminar la carretera Medellín-Quibdó, fundamental para conectar al departamento con el Interior.

La crisis de Quibdó es, para muchos, el único legado de la familia que gobernó el departamento durante los últimos doce años y que ahora está en la mira de la Justicia: los Sánchez Montes de Oca. Su poder era tal que en uno de los debates electorales del año pasado uno de los candidatos confesó que Patrocinio Sánchez, uno de los patriarcas de la familia, exalcalde de Quibdó y exgobernador, era su 'jefe máximo'. Pero poco a poco el naipe se les ha venido abajo. Patrocinio fue suspendido, inhabilitado y condenado por peculado; su hermano Odín —uno de los únicos congresistas del departamento— está cumpliendo una pena de nueve años de cárcel por parapolítica, y Francis Ceballos, el exalcalde de Quibdó y de la misma cuerda política, fue destituido e inhabilitado por diez años.

El panorama general es aún más desolador. Todos los indicadores revelan que Quibdó es una de las ciudades más rezagadas del país. Según el Departamento Nacional de Planeación, el 90 por ciento de la población tiene las necesidades básicas insatisfechas, hay 54.000 desplazados de una población total de 112.000 habitantes, la cobertura del acueducto y alcantarillado no supera el 15 por ciento, el desempleo es uno de los más altos del país, la tasa de analfabetismo se ubica en 13 por ciento, la mortalidad infantil supera el 50 por ciento y la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes es del 60 por ciento. Por donde se mire, la miseria se asoma.

Empeñada en ordenar la casa y cambiarle el rumbo a la ciudad, Mena contactó a Héctor Riveros, a quien conoció durante la Asamblea Constituyente y con quien trabajó para elaborar la Ley 70 de 1993 que protege el derecho de titulación colectiva de las comunidades afro. A través de él contactó a reconocidas personalidades para conformar un 'gabinete de expertos' para trabajar por el progreso de la ciudad, hasta ahora esquivo. Buscaron a exmandatarios, exministros, prestigiosos abogados e incluso empresarios de renombre en el sector privado, expertos en ejecución y resultados.

Fue así como contactaron a Judith Pinedo, exalcaldesa de Cartagena, para que compartiera su experiencia en prosperidad social y a Alonso Salazar, exalcalde de Medellín, para que aportara ideas en cuanto a seguridad, interior y defensa. También llamaron al exdefensor del pueblo, Eduardo Cifuentes, para que los acompañara en temas de víctimas y justicia transicional; a Manuel Rodríguez, experto ambientalista, para imaginar un Quibdó verde; a Cecilia Maria Vélez, exministra, para revolucionar la oferta educativa; a Maria Paula Duque, experta en comunicaciones y TIC para el tema de conectividad; y a Fabio Villegas, presidente de Avianca, para pensar en cómo potenciar el turismo y el desarrollo comercial en una zona con gran potencial. Todos aceptaron el reto y lo hicieron ad honórem. Contarán, sin embargo, con el apoyo de Naciones Unidas, a través del PNUD, y Acdi/Voca, una fundación privada sin ánimo de lucro dedicada a promover el desarrollo en comunidades marginadas de países emergentes.

Este gabinete de lujo será una especie de junta directiva y se reunirá una vez al mes para discutir proyectos que mejoren la calidad de vida de la capital. Además, cada uno de los asesores trabajará de la mano con un secretario de la Alcaldía e intercambiarán ideas por correo electrónico o teléfono. La meta, además de una mejoría en todos los indicadores, es "abrir puertas y tener aliados incondicionales", dice la alcaldesa, quien reconoce que los asesores serán fundamentales para lograr mayor interlocución con el gobierno y el sector privado.

Este 'consejo de pares' no es la única idea novedosa de la alcaldesa. Mena también es una convencida de que Quibdó no sale adelante con los mismos proyectos de siempre. Por esto se atrevió a plantear el desarrollo de call centers para luchar contra el desempleo, le apostará a Quibdó como un centro de turismo para eventos empresariales y empezó a diseñar un sistema eléctrico de transporte público.

No es coincidencia que sea Zulia Mena quien revolucione la política del Pacífico. No es la primera vez que hace historia. En los años noventa fue la primera representante a la Cámara por las comunidades negras con una votación superior a 60.000. Y el año pasado, por primera vez, se formó una gran coalición alrededor de ella - con liberales, conservadores, el Polo Democrático, los verdes y Cambio Radical-, derrotaron a la maquinaria de los Sánchez Montes de Oca y se convirtió en la primera alcaldesa de Quibdó. Esta trabajadora social de 45 años, nacida en Campobonito y con 12 hermanos, es una mujer con una fuerza interior poco común. "Yo soy de tacón y megáfono" dice, y añade que trabajará hasta que se lo permitan para que la gente del Chocó pueda levantar la cabeza.

Una sola golondrina no hace verano. Pero si viene acompañada por un gabinete que cualquier presidente envidiaría, el panorama es más alentador.
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