Jueves, 18 de septiembre de 2014

| 2013/01/04 00:00

La soledad del congresista Miguel Gómez

por Rodrigo Urrego B., redactor Semana.com

El congresista que busca revocar a Gustavo Petro es el mayor elector de La U en Bogotá. Pero sus principales luchas no comulgan con las nuevas ideas de su partido.

Miguel Gómez se ha quedado solo en el Congreso defendiendo sus ideas. Su más reciente apuesta en solitario es la revocatoria del alcalde de Bogotá Gustavo Petro Foto: SEMANA / Juan Carlos Sierra

Miguel Gómez Martínez fue el ‘fichaje’ político del 2010. A pesar de que por su sangre y por sus genes corre el azul más conservador del país, hijo de Enrique Gómez, sobrino de Álvaro Gómez Hurtado y nieto de Laureano Gómez, aceptó debutar en la política electoral con una camiseta distinta a la azul de su estirpe.

Juan Manuel Santos, por entonces candidato presidencial, le abrió las puertas del Partido de La U y lo sedujo con un ofrecimiento difícil de rechazar: ser la cabeza de lista de candidatos a la Cámara de Representantes por Bogotá. Es decir, el capitán del equipo.

Gómez aceptó y su fichaje rompió el mercado para las elecciones del 2010. A Santos le resultó exitosa la jugada política.  Miguel Gómez, en su debut en las urnas, consiguió 44.401 votos. Se convirtió en el mayor elector del Partido de La U en Bogotá y además contribuyó para que el partido se hiciera con siete de las 18 curules que le corresponden a la capital en la Cámara de Representantes.

Pero desde su posesión como congresista, Miguel Gómez se ha ido quedando solo. Sus tesis en el Congreso se han acercado a las que defiende el expresidente Álvaro Uribe, pero no porque Gómez se defina uribista, sino porque coinciden plenamente con su ideología, la que ha defendido su familia durante más de medio siglo en el país.

Aunque su consigna para conseguir los votos que le dieran una curul al Congreso fue la del continuismo y defensa de la obra de gobierno de Uribe, la carrera pública de Gómez ha estado más relacionada con otros gobiernos. Fue viceministro de Comercio en el gobierno de César Gaviria, y su jefe directo era Juan Manuel Santos.

Se opuso a la Ley de víctimas por considerarla un desangre fiscal para el Estado. Se opuso al marco legal para la paz argumentando que para los miembros de las FARC el único marco jurídico que les correspondía era el sometimiento a la justicia. La U no acogió sus tesis.

La más reciente apuesta política de Gómez es la revocatoria del alcalde de Bogotá Gustavo Petro, argumentando que no es una iniciativa contra el alcalde sino por el bien de la ciudad. El Partido de La U no acogió su propuesta y la descalificó.

El senador Roy Barreras, uno de los dirigentes más influyentes de La U, dijo que la campaña de revocatoria a Petro “no es una decisión de La U” porque “La U respeta la decisión democrática de quienes eligieron a Petro. Si le va bien a Petro le va bien a Bogotá. No es buena idea apostar a ponerle zancadillas. La U le apuesta al control político, a jalarle las orejas al alcalde, pero no a atravesarse a una decisión democrática”.

Hace mucho tiempo Gómez no acude a las reuniones directivas de La U. Pero es evidente que no se siente cómodo. Precisamente, en el partido que fundó Santos en el 2010 para acompañar la reelección de Álvaro Uribe, ven a Gómez como un militante alejado de los objetivos de la colectividad.
 
“Como se sabe, el representante Miguel Gómez es todavía un militante del Partido de La U –dice Barreras-. Ha tenido la libertad para expresar sus posturas en todos los temas, no sólo en este (el de la revocatoria de Petro), sino en los que componen la agenda del Puro Centro Democrático, la organización que él (Miguel Gómez) impulsa”.

El futuro inmediato de Miguel Gómez está concentrado en el Congreso. En el 2014 aspirará a dar el salto al Senado y no se sabe con qué camiseta lo hará. En La U, donde ostenta la mayor votación del partido en Bogotá, parece estar en el lugar equivocado. No descarta integrar las novedosas listas del Puro Centro Democrático de Álvaro Uribe. Y alguna tendencia del Partido Conservador le ha sugerido el retorno al redil.

Pero Gómez, antes de preocuparse por acomodarse políticamente, tendrá que luchar en solitario con su idea de revocar el mandato del alcalde Petro. Una apuesta quijotesca, más aún cuando La U y los partidos políticos con maquinarias han decidido dejar a Gómez en solitario.

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