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| 10/25/2013 12:00:00 AM

10 insólitos hechos de la realidad colombiana

Venta de virginidad, bebés por entre las alcantarillas, edificios que se desploman. ¡Hasta dónde vamos a llegar, por Dios!

La realidad supera a la ficción. Ahora cuando abundan los concursos literarios de microrrelatos, cualquier aspirante podría tomar uno de estos hechos que han ocurrido en Colombia en la última semana y seguramente ganaría. Leamos.

…Y ahora, a pintar las camisetas

Según la FIFA, Colombia tiene la cuarta mejor selección del planeta. Toda una potencia futbolística cuya semilla está en un campeonato local en el que jornada a jornada se producen las más raras situaciones (Ver aquí artículo “Las 22 cosas más horribles del fútbol colombiano”). El domingo pasado, Santa Fe, uno de los clubes más prestigiosos del país, viajó a Tunja para jugar contra Boyacá Chicó (equipo que, a propósito, nació en el exclusivo barrio El Chicó de Bogotá y que ya nadie recuerda a qué horas terminó desterrado, pero esa es otra historia). A William Torres, utilero también de la Selección que irá al Mundial de Brasil, se le olvidaron los uniformes. Sólo llevaba un juego cuyos colores eran similares a los del equipo local. César Pastrana, presidente cardenal, le explicó la situación a su homólogo Eduardo Pimentel (dirigente que vive amenazando de muerte a periodistas, pero esa es otra historia). Este, sin embargo, no quiso cambiar su uniforme para así derrotar a su rival por W, sin importar que el partido se transmitiera por televisión. ¿Entonces? Los jugadores dejaron de calentar y corra para la calle a comprar camisetas piratas que usualmente no tienen el número porque son réplicas que se venden en los andenes al módico precio de 20.000 pesos. Entonces, a pintarlos con marcadores, colores y crayones. Las imágenes, por supuesto, le dieron la vuelta al planeta dentro de las secciones de humor de la televisión internacional. 

Matar, rematar y contramatar

Era joven, tenía la tez blanca y unos ojos color mar. Cualquier hombre normal que se hubiera cruzado en su camino posiblemente le habría escrito un poema por su belleza. María Idalba Castañeda, madre de Diana Ximena Castañeda Lozano, de 20 años, recuerda que en marzo pasado su hija fue víctima de una brutal agresión por parte de dos salvajes que trataron de degollarla, le propinaron 95 puñaladas y se fueron riendo al ver que yacía en la tierra. “Ellos pensaron que estaba muerta, me quedé quieta y por eso me salvé…”, narró en esa ocasión. Se recuperó y vio con impotencia la desidia de las autoridades que ni siquiera judicializaron a los responsables a pesar de haberlos denunciado. El tiempo pasó y la joven desapareció. Su cadáver fue encontrado desmembrado y dentro de un costal hace unos días en el río Cauca, a la altura del municipio de Marsella.

Se murió pero resucitó

Tuvo la tragedia de que lo mataron pero la buena fortuna de que lo resucitaron. Un hombre de 39 años, de profesión cotero de Corabastos, llegó a la sala de urgencias del Hospital de Kennedy, una institución de carácter público en Bogotá, bañado en sangre luego de ser herido con un cuchillo en el pecho, durante una riña. Luego de 45 minutos de estar clínicamente muerto, el cotero de Corabastos volvió a la vida. Aunque los médicos no encontraron signos vitales en el momento de su ingreso, detectaron “cierto nivel de actividad cerebral”, afirma el doctor Juan Ernesto Oviedo. El cirujano de turno le practicó una toracostomía abierta, procedimiento en el cual se abre el tórax cuando hay lesiones en los pulmones o el corazón y sangrado continuo. Durante casi una hora, un médico se dedicó a masajearle el corazón para que con la presión continuara bombeando sangre al resto del cuerpo; 45 minutos de maniobras intensas dieron frutos. El corazón del paciente volvió a latir. La esposa que se creía viuda abrazaba a sus hijos, que hasta ese momento sentían el dolor de ser huérfanos. Todos festejaban, hasta el atacante, que ya no será juzgado por asesinato.

No es un juego de niños

Un niño de 10 años fue gravemente quemado por otro de 14 años que lo agredió por no prestarle la bicicleta. Así de brutal es este hecho. El caso ocurrió en el centro de Bogotá, cuando el menor se desplazaba por la calle en una bicicleta que le habían prestado. El agresor le pidió que le prestara la bicicleta, pero recibió una negativa. Furioso, sacó una botella de salsa de tomate, que al aparentemente contenía gasolina, la encendió y con el chorro de fuego quemó al pequeño. Lo remitieron al Hospital Simón Bolívar, especializado en quemados. Según la madre, a los dos días el centro de salud lo dio de alta por la falta de un documento. El Hospital Simón Bolívar aseguró que el niño no fue dado de alta por la falta de un documento, sino porque ya se le había prestado la atención básica que se le da a cualquier paciente con quemaduras y, debido a que la profundidad de las heridas no fue muy alta, no requería hospitalización. A la pregunta de si iba a reprender a su hijo por semejante acción, el padre del menor de 14 años dijo que no porque “esos son problemas de niños”.

Mis hijas son mías y su virginidad también

Margarita Zapata Moreno vendía la virginidad de sus 14 hijas menores de edad. El caso trascendió porque una de sus hijas quedó embarazada de un ingeniero de 51 años de edad identificado como Tito Cornelio Daza, que “compró su virginidad” por un precio que pactó con la madre. La menor se negó a abortar y les contó a las autoridades su drama. Según su testimonio, la mujer esperaba que sus hijas cumplieran 12 años para entregarlas a prostíbulos donde eran muy apetecidas por los clientes; algunas de las infortunadas niñas terminaron en la droga y otras como habitantes de calle. La Policía Metropolitana de Bogotá buscó a Zapata Moreno, la detuvo y la envió a la cárcel. La explicación de ella fue simple: Mis hijas son mías y su virginidad también.

La ciudad de la furia

¿Qué se puede pensar de una ciudad donde a diario hay centenares de accidentes por los miles y miles de huecos sin tapar, las centenares de alcantarillas sin tapa, los sumideros sin rejas, etc., etc.? El caso más reciente es el más visible y el más doloroso. Una madre salió con su bebé a pasear por el corazón de Bogotá, Avenida Jiménez con carrera 10, y vio cómo se le fue para siempre sin poder hacer absolutamente nada. El hecho ocurrió en el Eje Ambiental, un espacio físico llamado así como símbolo de recuperación de la ciudad. Se trata de Michel Dayana Barrera, una bebé de dos años que se le escapó de las manos a su madre, Briggit Ramírez, de 20 años. Horas antes, ella había salido a pasear en compañía de sus tres hijos, menores de edad, y de la abuela de ellos. Nada pudieron hacer para rescatarla 35 bomberos, seis máquinas, seis camionetas, personal del acueducto y civiles que intentaron hacerlo. Hallaron su cadáver a casi un kilómetro de distancia. El alcalde de la ciudad, Gustavo Petro, escribió en su cuenta en Twitter “Lamentablemente fue hallado sin vida el cuerpo de la niña que cayó en la alcantarilla. Luto para nuestra ciudad”.

La casa en el aire

Durante los últimos días, los colombianos hemos asistido en directo al penoso rescate de los cuerpos de 11 personas que murieron por el desplome del edificio Space en Medellín. Alguien dirá si no se han caído las pirámides de Egipto ni las de los aztecas, qué explicación tiene que un edificio de 23 pisos se vaya al suelo en estos tiempos de asombrosos avances tecnológicos y de construcciones antisísmicas. Hasta ahora no hay ninguna. Sólo impotencia se ve en el barrio El Poblado, ícono de la ciudad más pujante del país.

El derrumbe de un ídolo

Hasta hace unas pocas horas el científico Raúl Cuero, nacido en la humilde Buenaventura, era uno de los hombres más admirados del país. Ahora ya no se sabe siquiera qué de lo que dice es verdad: “Para comenzar, la lista de publicaciones científicas que Raúl Cuero presenta en su página de internet es una confusa mezcla en la que es difícil discernir lo publicado de lo soñado, lo escrito por él de lo escrito sobre él, lo relevante de lo irrelevante. Incluye, por ejemplo, una nota acerca de uno de sus inventos, que apareció en el Houston Chronicle, un diario de Texas, y otra que salió en el Wall Street Journal, en la que Cuero no es siquiera el personaje central. El modo como Cuero cita las publicaciones ya de por sí es sospechoso para quien esté familiarizado con la literatura académica. Pero, a cambio de esto, la página está llena de honores y reconocimientos de toda clase, y muchas, muchas notas de prensa que hablan de su grandeza. Da la impresión de que el doctor Cuero gasta más tiempo en ocuparse de su imagen de gran científico, que en hacer verdadera ciencia. “Baste con decir que es una de las pocas personas del mundo que ha escrito dos autobiografías”, dijo de él un duro artículo en el diario El Espectador. Es decir, ¿ya no vamos a tener un Premio Nobel en las ramas científicas? ¿De verdad no trabaja en la Nasa? ¿Será cierto que era ficción aquello de que estaba desarrollando vida en Marte?

La sequía del realismo mágico

En las últimas horas, el presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, tuvo que suspender su viaje a Aracataca, el lugar donde nació Gabriel García Márquez, porque alguien en el Gobierno se dio cuenta de que el mandatario iba a inaugurar un acueducto inservible en un pueblo que ha soportado cien años de sequía. La obra, empezada muchos años atrás, tiene un retraso irremediable y en ella se han hecho inversiones contratadas por 160.000 millones de pesos. Cuando ya la fiesta estaba preparada, algún ingeniero acucioso se tomó la precaución de abrir una llave y de comprobar que solo salía aire. ¿Qué pasó? preguntó urgido un asesor del mandatario en su afán de recoger información para cancelar el viaje, que incluía una gran celebración por tratarse del municipio que Gabo inmortalizó como Macondo. “Nada, que es imposible que la obra se adelante mientras los contratistas estén como están”. Se refería a los Nule, que están en la cárcel por tomar la plata de cientos de contratos, robársela y no hacer las obras.

Ser o no ser; existir o no existir

La noticia jurídica de la semana fue la decisión de la Corte Constitucional de declarar inexequible el fuero militar por, entre otras cosas, graves errores en su trámite por el Congreso de la República. Los legisladores se defienden y argumentan que algunos de los vicios como la simultaneidad no existió porque la votación de la Comisión Primera terminó a las 4:10 de la tarde y la Plenaria empezó su sesión a las 4:11 de la tarde. Es decir que actuaron con transparencia y esperaron 60 segundos. Además de este insólito argumentó sorprendió la tajante reacción del presidente Juan Manuel Santos ante la decisión del máximo tribunal constitucional del país.

“El Fuero Militar existe”

Dijo el presidente Santos tras el fallo de la Corte Constitucional que lo declaró inexequible.

Cómo no recordar su famosa frase:

“El tal paro nacional agrario no existe”

Dijo el presidente Santos mientras miles de campesinos bloqueaban importantes vías del país en protesta por sus condiciones.

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