Sábado, 21 de enero de 2017

| 2008/05/31 00:00

La telenovela de la ‘Yidis-política’

En el recuento de cómo va el escándalo que originó la ex representante hay de todo un poco: Yidis no está loca, Teodolindo está muy enfermo, Mario Iguarán está impedido para investigar el caso y hay más grabaciones de las que la gente cree.

El viernes pasado Yidis se enfermó y no pudo asistir a la Procuraduría La defensa de los ministros pidió autorización para escucharla en la cárcel el sábado

Con tantos procesos judiciales en curso, el país asiste a una especie de congestión mental. Para-política, Farc-política. Pero quizás el que ha tenido más episodios como de película es el de la Yidis-política, bautizado así por el nombre de la ex parlamentaria de Barrancabermeja que puso en aprietos al gobierno. SEMANA cuenta en qué va este singular proceso en el que participan varios organismos: la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía, la Procuraduría y la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, que va a investigar al Presidente de la República.

Yidis Medina era una mujer desconocida hasta cuando, en 2004, su voto cambió la suerte de la reforma constitucional que autorizaba la reelección presidencial inmediata. Por ese voto la investigaron la Procuraduría y el Consejo de Estado. De ambas investigaciones salió bien librada. Ella, sin ser ya congresista, con sus papeles en orden y con sus 'puesticos' asegurados, volvió a su Barranca del alma. Desapareció del escenario nacional y continuó como la líder de barrio que siempre ha sido, pero con la satisfacción de haber tocado la fama y el cielo capitalino.

Uribe ganó la reelección, y cuando empezó su segundo mandato, poco o nada se supo de Yidis. Pero de repente reapareció. El 30 de marzo pasado dio una entrevista a El Espectador y anunció que venía en camino un libro. Se supo entonces que existía un video grabado cuatro años atrás, en el que ella le relataba a Daniel Coronell, director de Noticias Uno, la manera como el gobierno la consintió por cambiar su voto a favor de la reforma constitucional. La entrevista era una confesión, por lo que la Corte Suprema de Justicia le abrió una investigación por presunto cohecho y ordenó su captura. Ella se entregó en la Fiscalía un domingo por la noche y esa misma semana se acogió a sentencia anticipada, es decir que aceptó su culpabilidad en el delito de cohecho, o sea, recibir "dádivas" en contraprestación a su voltereta.

Ahora Yidis está en la cárcel del Buen Pastor en Bogotá. Llegó a la misma celda de las también ex congresistas Rocío Arias y Eleonora Pineda, detenidas por la para-política. Instaló una cama, su ropa y un televisor. La semana pasada el Inpec la cambió de pabellón, pero dicen que está muy tranquila porque esta semana los magistrados le resuelven su situación jurídica.

El miércoles 4 de junio será un día muy especial para Yidis. Cuatro años después de su famoso voto, la Corte le formulará los cargos. Lo más seguro es que los acepte y no dé otra voltereta. Y apenas se le imponga la condena, que podría estar entre cuatro y cinco años, comienzan las rebajas: por sentencia anticipada, por colaboración con la justicia y no se sabe si por buena conducta. Pasados 20 días se dará a conocer la pena definitiva, y su defensa calcula que terminará pagando dos años de condena entre la cárcel, su casa y libertad condicional. Para los magistrados, el caso Yidis no fue difícil. La ex representante se lució ante la Corte con papeles en mano para respaldar cada una de sus acusaciones. A medida que Yidis soltaba pruebas, se decía que su carcelazo voluntario se entendía sólo si estaba loca o era una mentirosa compulsiva. El tribunal ordenó practicarle un examen siquiátrico que dio como resultado que Yidis está más cuerda que cualquiera. "No tiene trastornos de la personalidad, ni mentales, ni inmadurez sicológica".

Pero si en pocos días la situación de Yidis estará definida, otros personajes comienzan su calvario: los ex congresistasTeodolindo Avendaño e Iván Díaz Mateus. El primero se ausentó sospechosamente para no votar por la reelección. Estuvo en su casa de Caucasia hasta cuando Yidis comenzó a "cantar" y mostró consignaciones que sumaban mas de 250 millones de pesos a su nombre. A los pocos días, fue vinculado al proceso por el delito de cohecho y a pesar de que negó lo dicho por su ex colega con el argumento de que "todo es un montaje de mi querida Yidis", fue capturado y hoy tiene más cargos en su contra que su "querida Yidis". Al delito de cohecho, la Corte le sumó el enriquecimiento ilícito y podría también enfrentar cargos por falsedad en documento público si se le comprueba que alteró los libros de contabilidad de su campaña. Teodolindo, a sus 76 años, aspiraba a que le dieran la casa por cárcel, pero no fue así. A pesar de que el propio Inpec advirtió que sufre de una afección respiratoria, pasa sus días en La Picota. No deja la corbata y se cubre del frío con una ruana.

El otro congresista al que lo tocó el abrazo de Yidis es Iván Díaz Mateus, quien era el titular de la curul en la Cámara y le dio la 'palomita' a su colega por tres meses. Díaz es un ex congresista conservador de Santander, a quien Yidis le puso votos en su campaña con la condición que le dejara ocupar algún día la curul como titular. Iván corrió la misma suerte de Teodolindo y hoy lo acompaña en La Picota. Fue llamado a indagatoria por el delito de concusión y su medida de aseguramiento fue confirmada el viernes pasado por los magistrados.

A diferencia a la Corte, la Fiscalía va más lentamente en sus decisiones. En el búnker están los procesos contra el ex ministro y hoy embajador Sabas Pretelt; el ministro de Protección, Diego Palacio; el secretario de la Presidencia, Bernardo Moreno, y el ex secretario Alberto Velásquez. También la Fiscalía investigará al ex vice ministro Hernando Angarita. Lo novedoso es que la Corte le aceptó al fiscal Mario Iguarán el impedimento para investigar al ex ministro Sabas, de quien fue su subalterno y uno de sus más cercanos amigos. Será el vicefiscal, Eduardo Mendoza, quién lleve el caso. Pero Iguarán sí podrá actuar en los demás procesos. Si el ente investigador llegara a concluir que a los ministros les cayó también la plaga del cohecho y dicta resolución de acusación, el juzgamiento lo haría la Corte Suprema. La suerte de los demás funcionarios quedaría en manos de los jueces de circuito.

Por el lado de la Procuraduría, la Yidis-política no deja de ser menos emocionante. A los ministros y a los dos secretarios de la Presidencia se le suman en la investigación el ex superintendente de Notariado y Registro José Félix Lafaurie y el ex director del DAS Jorge Noguera. El viernes pasado, todos se iban a enfrentar a la astuta y sagaz Yidis e iban armados hasta los dientes de razones jurídicas. Pero Yidis se enfermó y la defensa de los hombres del Presidente le pidió a la Procuraduría que le permitiera llevar a cabo la diligencia judicial el pasado sábado, en el Buen Pastor.

La Procuraduría también va a paso lento. El secretario y el ex secretario del presidente Uribe, Bernardo Moreno y Alberto Velásquez, respectivamente, no han podido asistir a las diligencias. Y el notario Luis Camilo Moreno O'Meara, quien habría sido el gran favorecido en todo este cuento, se acogió al derecho de guardar silencio frente a las acusaciones de Yidis. Hasta ahora se han escuchado los testimonios del asesor de la ex representante César Guzmán, y de los periodistas Daniel Coronell, Patricia Uribe y del camarógrafo que hizo el video de 2004 para Noticias Uno.

Todavía faltan muchos capítulos de la Yidis-política. Como en una buena telenovela, cada semana surge un episodio diferente y salen a la palestra nuevos y estrambóticos personajes.

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