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| 11/30/2013 8:00:00 AM

La tercería política es la vencida

La posibilidad de que aparezca una alternativa distinta al presidente Juan Manuel Santos y al candidato uribista Óscar Iván Zuluaga sigue en pañales. ¿Por qué?

La puerta para que un candidato alternativo al uribismo y al santismo se cuele para llegar a la Casa de Nariño sigue abierta. Tanto el presidente, Juan Manuel Santos, como Óscar Iván Zuluaga, del Centro Democrático, tienen la delantera, pero ninguno está sobrado en la intención de voto, según lo indican los estudios de opinión.

Un sector del electorado, entre el 21 y el 23 por ciento de los encuestados –según la encuesta más reciente de Colombia Opina, hecha por Ipsos Napoleón Franco para la alianza de medios entre RCN, radio y televisión; La Fm, y SEMANA–, dice que votará en blanco. La cifra indica que hay un considerable voto de rechazo a la política tradicional que está a la espera de un candidato que sorprenda.

A pesar de tener un terreno abonado para que germine una opción distinta, la izquierda y los independientes están más fragmentados que en otros momentos de la historia reciente. Las firmas encuestadoras han tenido que agregar a la lista de nombres de posibles candidatos, además de Clara López, del Polo (cuya candidatura fue una de las primeras que se definió), a Antonio Navarro, John Sudarsky, Feliciano Valencia, Camilo Romero, Enrique Peñalosa y Aída Abella. 

Ninguno supera el 6 por ciento de la intención de voto, y sin embargo, sumados, podrían tener algún impacto. El problema es que el camino para que estas fuerzas políticas se sumen en una sola coalición es tortuoso y lleno de espinas. Las heridas que han dejado las peleas entre la izquierda, la desconfianza endémica de la que sufren los independientes y los egos y personalismos de sus dirigentes son los obstáculos más prominentes.

Aun así, el eterno deseo de ver a la izquierda unida ronda estas elecciones. Muestra de ello fue que el miércoles de la semana pasada varios líderes de ese espectro político se reunieron para explorar la posibilidad de aliarse. Al encuentro asistieron Ómer Calderón y Jaime Caicedo, en nombre de la UP; Carlos Bula y Jaime Dussán, del Polo Democrático; Antonio Sanguino y Carlos Ramón González, de la Alianza Verde; César Pachón, de las Dignidades Campesinas, entre otros. 

Todos aceptaron que tienen objetivos comunes como la búsqueda de la paz y la apertura de los espacios políticos. Consideraron además que en medio de los diálogos entre el gobierno y las Farc en La Habana, la izquierda tiene la oportunidad histórica de aportar sus ideas al debate. Sin embargo, al escuchar a cada uno, la posibilidad de que se arropen bajo la misma cobija hoy es muy remota.

El mismo día de la cumbre de izquierda, el senador Jorge Robledo dijo que la candidatura de Clara López era una decisión ya tomada. Y sentenció: “El Polo no hará acuerdos con santistas solapados, que los hay por ahí”. Sin decirlo, se refería a las posiciones amigables que han tenido los progresistas del alcalde Gustavo Petro con el gobierno de Santos. En la memoria aún está la pugnacidad con la que el Polo y progresistas se han tratado.

Una alianza más viable, aunque no menos lejana, es la de los verdes con la UP. Para que funcione, primero la Alianza Verde tiene que superar sus contradicciones internas. Los verdes tienen seis precandidatos de distintas corrientes, mientras que la UP escogió a Aída Abella. Los verdes anunciaron que a través de una encuesta, que se conocerá el 2 de diciembre, eliminará de la baraja a los candidatos que registren menos del 10 por ciento de conocimiento. 

Así, en la Alianza, las posibilidades podrían reducirse a Antonio Navarro, Enrique Peñalosa y, eventualmente, Íngrid Betancourt. Pero no hay acuerdo en cuál sería el siguiente paso. Mientras Peñalosa quiere una consulta interna el próximo 9 de marzo –en las elecciones al Congreso–, Navarro, la semana pasada, propuso que el candidato se escogiera de una encuesta y después sí hacer una consulta con otros partidos.

Para la UP, el Polo y los progresistas, Peñalosa es visto como un uribista que podría traicionar los intereses del resto, mientras que para los verdes Peñalosa es una garantía de pluralismo. “La unidad no se puede construir con vetos, menos cuando Peñalosa no solo es uno de los candidatos distinguidos sino fundador del Partido Verde”, dijo a SEMANA el vocero de la Alianza, Antonio Sanguino. Sus declaraciones son la evidencia de un pulso que augura que la probabilidad de que progresistas y peñalosistas se mantengan unidos es mínima.

La gota que acabó de enrarecer el cuadro político fue Antanas Mockus. Hace unas semanas el excandidato a la Alcaldía anunció que se lanzaría al Senado. Para él, el Congreso entrante es determinante para construir el andamiaje del posconflicto en caso de que el presidente Santos logre un acuerdo con las Farc. Pero de entrada desestimó ir con la Alianza Verde pues considera que los verdes no son tan independientes como él quisiera y solo están pensando en su supervivencia política.

La idea de entrar al Congreso por su propia cuenta podría acabar por dispersar los votos de los independientes. La historia reciente demuestra que en las elecciones al Congreso la mecánica política es más fuerte que los fenómenos de opinión. En 2006, por ejemplo, Mockus intentó impulsar una lista pero no obtuvo los votos necesarios. 

Peñalosa también hizo el experimento y tampoco lo logró. Sergio Fajardo, en 2010, promovió una lista que llamó la ‘Selección Colombia’, pero también se quemó. “Como están las cosas el futuro de la Justicia va a quedar en manos de los congresistas investigados; la salud en las de Roy Barreras, la paz en las del uribismo, y nosotros divididos”, ironizó la concejala de los Progresistas Angélica Lozano.

Paradójicamente las decisiones estratégicas que están tomando cada uno los alejan, justo en un momento en el que la tercería tiene los vientos a favor. Mientras el uribismo y el santismo tienen definido claramente su mensaje, independientes e izquierda aun no han esbozado cómo van a seducir al electorado. “En un momento en el que las elecciones están signadas por la mayor incertidumbre de los últimos 20 años, es lamentable el papel que están jugando la izquierda y los independientes”, dijo el analista Fernando Giraldo.

Todavía quedan unos meses para que se decanten las aspiraciones, pero la tercería sigue enredada y el vacío político sigue allí. Las encuestas lo confirman.
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