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| 11/4/1996 12:00:00 AM

LA TIENDA DE MIGUEL

Descontento en La Picota y lío entre Bogotá y Washington por video en el que los Rodríguez y otros reclusos aparecen estudiando y trabajando.

En los primeros días de septiembre pasado un camarógrafo, un auxiliar de cámara y dos funcionarios del Instituto Penitenciario y Carcelario _Inpec_ llegaron al pabellón de máxima seguridad de la cárcel La Picota, al sur de Bogotá, para elaborar un video en el que quedaran registradas las condiciones de seguridad del lugar, así como el estado de las celdas donde están alojados los principales cabecillas del cartel de Cali. El propósito de la visita era preparar un pequeño audiovisual que pocos días después, entre el 16 y el 20 de ese mismo mes, sería presentado en Washington por el director del Inpec, el coronel de la Policía Rafael Pardo Cortés. Así, las imágenes quedaron plasmadas en dos casetes de una hora de duración cada uno. Sin embargo, cuando ya culminaban las grabaciones, surgió la idea de realizar una segunda filmación en la que aparecieran los jefes del cartel de Cali trabajando y estudiando. Pocos minutos después y luego de garantizar que las imágenes no serían divulgadas en ningún medio de comunicación, el camarógrafo logró captar a los hermanos Miguel, Gilberto y Jorge Eliécer Rodríguez y a Iván Urdinola, entre otros, en un improvisado salón de clases. Minutos más tarde Miguel Rodríguez no tuvo inconveniente en atender en el 'caspete' del pabellón, en el cual se expenden comestibles y artículos de aseo. Al día siguiente, luego de revisar la grabación, los directivos del Inpec concluyeron que no era conveniente incluir las imágenes de los Rodríguez y compañía en el video que sería presentado en Estados Unidos porque evidenciaban que sus actuaciones no eran naturales. De esa manera fue editado un casete de 18 minutos de duración en el que se mostraban diferentes aspectos del pabellón de alta seguridad de La Picota y a numerosos reclusos trabajando y estudiando, pero sin mostrarles la cara. Con ese material en su maletín ejecutivo el coronel Pardo viajó a Estados Unidos y se reunió con una docena de altos funcionarios del Congreso y los departamentos de Justicia y Estado. Igualmente, el director del Inpec mostró el video al subsecretario de Estado para asuntos de narcóticos, Robert Gelbard. El desplazamiento del oficial a la capital norteamericana tenía tres objetivos concretos: primero, demostrar que en los cuatro pabellones de alta seguridad del país no hay lujos como ocurrió en la cárcel de La Catedral en tiempos de Pablo Escobar; segundo, mostrar que las autoridades penitenciarias colombianas sí estaban cumpliendo las recomendaciones formuladas hace tres meses por la Oficina de Prisiones estadounidense; y tercero, solicitar ayuda para la construcción de un enorme complejo que albergará a 4.000 reclusos que será levantado al lado de La Picota. Pero como en Colombia es bien difícil guardar secretos, la semana pasada alguien filtró el video en el que aparecían los Rodríguez en plena resocialización y fue presentado en los noticieros CM& y NTC. La divulgación de las imágenes causó malestar entre los reclusos de La Picota y generó controversia en los pasillos de los departamentos de Justicia y Estado norteamericanos. Aun cuando la legislación colombiana acepta que los reclusos estudien o trabajen para obtener rebajas de penas, Estados Unidos no oculta su malestar frente a la actitud de quienes habitan los pabellones de alta seguridad. Esa inquietud fue planteada por el propio Gelbard pocos días después de culminada la visita del coronel Pardo. Una fuente dijo a SEMANA que el alto funcionario estadounidense se refirió al video del Inpec durante una visita que le hicieron en Washington algunos dirigentes colombianos encabezados por Juan Manuel Santos. Según Gelbard, los expertos en ese tema en los departamentos de Justicia y Estado creen que la asistencia a clase y el trabajo diario harán que, de acuerdo con la legislación vigente, los jefes del cartel reciban rebajas de hasta siete años en su sentencia final.
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